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Dr. Jorge Vacante - Médico de flia., Nutricionista “Todas las enfermedades se generan en el intestino”.- Hipócrates
“Gente sana gracias a una flora intestinal sana”.

Si bien la psique es controlada por el cerebro, es innegable que los estados emocionales y procesos nerviosos no racionales, están muy influidos por el sistema nervioso entérico (segundo cerebro), el cual es el encargado de controlar el sistema gastrointestinal (cien millones de neuronas). En este sistema se encuentran los mismos neurotransmisores que en el cerebro craneal, sobre todo en las mucosas del sistema digestivo donde se produce el 95% de la serotonina y el 50% de la dopamina del cuerpo.

Estados como: irritación, emoción descontrolada, ansiedad, depresión, hiperactividad, anhedonia y otras anomalías de la conducta, están más relacionados con la salud intestinal que con los desequilibrios de los neurotransmisores cerebrales.

En toda la extensión del intestino (delgado y grueso) están instaladas las neuronas “comandantes”, que reciben las órdenes básicas del cerebro craneal y las distribuyen a las millones de neuronas intestinales, controlando dos acciones claves: dirigir el proceso de digestión y colaborar con el sistema inmunitario en la defensa contra las sustancias y microorganismos fósiles.

El cerebro intestinal, toma sus propias decisiones a través múltiples circuitos nerviosos locales, de complejidad similar a los del craneal.

Acción de los neurotransmisores sobre el sistema digestivo
  • La serotonina actúa como mensajero en el control de la movilidad gástrica e intestinal, así como en todo el proceso químico que tiene lugar en el tubo digestivo, desde que los alimentos entran por la boca.
  • Está presente en todas las etapas de la transformación de los alimentos en los nutrientes que luego atraviesan la pared intestinal, hasta alcanzar los vasos sanguíneos y linfáticos.

  • El ácido gamma-aminobutírico (GABA), es otro de los neurotransmisores de fundamental importancia en el control del esfínter esofálico.
  • La dopamina, en cuanto a las funciones que desempeña en nuestro sistema digestivo se sabe poco; lo que sí se ha averiguado es que disminuye la movilidad del intestino delgado y aumenta la del colon.
  • La neurotensina es un neurotransmisor que controla la salida del bolo alimenticio del estómago y su ingreso en el duodeno junto con el control de ácidos estomacales.
  • Lo más sorprendente, es que nuestros intestinos - o las bacterias de la flora intestinal-, también producen benzodiacepinas.

SALUD INTESTINAL Nuestro segundo cerebro

El segundo cerebro no solo influye en los aspectos funcionales del sistema digestivo, si no que fabrica los mismos neurotransmisores que el cerebro, por lo que es lógico inferir que influye también en nuestros pensamientos, emociones y conductas.

El funcionamiento óptimo del segundo cerebro, no se refiere únicamente al estado de los tejidos del tracto digestivo, sino también a la abundante y variable flora intestinal. Los trastornos intestinales afectan el equilibrio emocional.

El diálogo entre los cerebros explica los efectos secundarios de ciertos medicamentos. Los antidepresivos que aumentan la serotonina cerebral afectan su producción intestinal y provocan náuseas o constipación.

Entre las funciones inmunitarias del cerebro intestinal, cabe señalar el mantenimiento de condiciones óptimas para el desarrollo de una beneficiosa flora bacteriana, la detección y la inmediata expulsión de microorganismos nocivos.

El uso de prebióticos y probióticos (con aportes de saludables microorganismos vivos), así como de una cuidadosa selección de los alimentos que ayudan a preservar una equilibrada función intestinal, tendría el potencial efecto de mejorar la química cerebral y reducir los trastornos relacionados con la ansiedad y la depresión; entre otras acciones como: incrementar los niveles de GABA y serotonina en el cerebro, y disminuir los niveles de las hormonas del estrés.

El intestino y el cerebro trabajan en equipo y cada uno influye en el otro, razón por la cual, la salud intestinal tiene una influencia muy importante en la salud mental y viceversa.

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