Niños con sobrepeso ...

... y problemas cardíacos - Dra. Andrea Ramírez –
Pediatra, Cardióloga Infantil - Tel.: 602-050 »

Datos estadísticos de sobrepeso y obesidad infantil

Hacia el año 2016, la OMS estimaba que cerca de 41 millones de niños menores de 5 años padecían de sobrepeso en todo el mundo, además datos estadísticos de la misma fuente informaban que el 81% de los adolescentes entre 11 y 17 años no llegaban a realizar ni tan siquiera la una hora de actividad física recomendada para ellos. Sabemos que en Paraguay, según los datos estadísticos hasta el año 2015 el porcentaje de sobrepeso y obesidad en niños, sobre todo en edad escolar y adolescentes, alcanza en el departamento central casi el 40%, por lo tanto la epidemia de sobrepeso y obesidad infantil es una realidad tangible hoy. Podríamos citar 4 factores principales asociados a esta realidad: ALIMENTACIÓN, DESCANSO, SUEÑO, ACTIVIDAD FÍSICA.

Resultados de estudios de investigación

Los problemas cardíacos asociados al sobrepeso afectan incluso a niños antes de los 12 años de edad, según los resultados de una investigación realizada en Holanda a un grupo de niños, adolescentes y jóvenes de 2 a 18 años. El 67% de los menores con obesidad severa tenían como mínimo un factor de riesgo cardiovascular; más de la mitad de los niños obesos (56%) ya presentaban hipertensión; una proporción similar (54%) tenían altos niveles de colesterol “malo”, y el 14% tenían altos niveles de glucosa “azúcar” en la sangre y el 1% ya padecía de diabetes sin saberlo. Un estudio publicado en 2009 por la doctora Pilar Arnaiz y colegas de la Universidad Católica de Chile, concluyó que los escolares chilenos de 10 a 14 años con sobrepeso y obesidad ya muestran signos de aterosclerosis o engrosamiento de las paredes arteriales, ésta se trata de una alteración que solía diagnosticarse sólo en adultos y que es un antecedente de accidentes cerebrovasculares e infartos en la vida adulta.

Adquiriendo patrones de alimentación

Las preferencias alimentarias de nuestros hijos y los patrones de alimentación que adquieren para el resto de la vida se cimientan desde el nacimiento hasta los 2 años de vida: “primeros 1000 días de oro”. Por lo que cualquier esfuerzo en pos de lograr que esa programación sea óptima, es válida y como primera herramienta a nuestro favor tenemos a la lactancia materna, luego, ya a los 6 meses de vida la emoción por las primeras comiditas será el siguiente gran eslabón que irá permitiendo construir una relación sana con la comida.

Pongamos atención a lo que colocamos en sus platos, cúanto y cómo lo colocamos, dejemos de lado la ansiedad por la cantidad en volumen de aquello que comen y sí en la calidad y variedad de los nutrientes que ofrecemos. Permitamos que puedan tocar, oler, degustar lo que está frente a ellos; respetemos sus tiempos. Prestemos atención a sus señales de saciedad y nunca pero nunca hagamos del momento de la comida un ring de peleas, sabemos que las conductas de control y presión del cuidador sobre los niños, “alimentación NO perceptiva”, a la hora de comer provoca una disminución en la capacidad interna del niño de reconocer las señales que regulan el hambre y la saciedad, haciendo que este niño más adelante termine comiendo más de lo que debería o haciendo elecciones por comidas más calóricas y menos nutritivas o saludables, favoreciendo el aumento de peso.

Niños con sobrepeso y problemas cardíacos

Los 3 principios de los productos envasados

Hoy por hoy, contamos con una infinidad de productos envasados para la compra, que suelen reunir 3 principios: son atractivos a la vista (sobre todo para los niños) ya que tienen estampados algún diseño que los lleve a mirarlos, son rápidos de obtener y son fáciles de preparar. Seguramente nos podrán salvar en contadas ocasiones, pero definitivamente no pueden formar parte de la rutina alimentaria de los menores debido a que son muy calóricos, además, por lo general cuentan con bajo aporte de nutrientes y altas concentraciones de sodio, convirtiendo a nuestros niños en “gordos - DESNUTRIDOS”.

Todavía se piensa que un niño gordo es un niño sano, pero los papás deben saber que la obesidad no es inocua y que hay que prevenirla o atacarla de manera agresiva cuando ya está presente, fomentando la actividad física y corrigiendo la mala nutrición.

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