Niños hiperactivos

Dr. José Augusto Medina Barrios – Neurólogo infantil »

Los niños hiperactivos no son malos ni menos inteligentes. Pueden tener problemas para prestar atención o estarse quietos en sus asientos, actúan de forma impulsiva, pueden tener problemas en la escuela. A veces se comportan de formas que los exponen a lesiones y pueden cambiar de amistades a menudo. El diagnóstico no es fácil y no se manifiesta siempre igual. Reconocer que existe un problema es el primer paso para solucionarlo.

INDICADORES DE HIPERACTIVIDAD SEGÚN LA EDAD DEL NIÑO

  • De 0 a 2 años: descargas clónicas durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.
  • De 2 a 3 años: inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes.
  • De 4 a 5 años: problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas.
  • A partir de 6 años: impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.

SÍNTOMAS EN UN NIÑO HIPERACTIVO

Los síntomas pueden ser clasificados según el déficit de atención, hiperactividad e impulsividad:

  • Dificultad para resistir a la distracción y mantener la atención en una tarea larga.
  • Actividad motora excesiva o inapropiada.
  • Dificultad para acabar tareas ya empezadas.
  • Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla.
  • Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo).
  • Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen.
  • Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes: no pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan los deberes y obligaciones.
  • Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. En los juegos es fácil ganarles por este motivo, pues no piensan las cosas dos veces antes de actuar.
  • Presentan cambios bruscos de humor, no aceptan perder, por lo que no asumen sus propios fracasos.
  • Les cuesta seguir las directrices que se le marcan. El niño hace lo contrario de lo que se dice o pide.
  • La mayoría de los niños hiperactivos presentan dificultades en el aprendizaje.

DETECCIÓN DE UN NIÑO HIPERACTIVO

Los padres son los primeros en detectar que su hijo es hiperactivo, porque el nivel de estrés que acumulan es muy grande. Luego están los maestros, porque descubren que esos niños se salen de la norma, que sus estrategias no funcionan con ellos porque tienen períodos de atención muy cortos. Y encuentran que pueden ser muy inteligentes pero están fracasando en clase. Lo triste es que, como no hay información, la primera conclusión es que ese niño es perezoso, desobediente y no quiere estudiar. Los maestros acusan a los padres y los padres culpan al maestro y en medio de esa lucha nadie se da cuenta de que el niño es diferente.

CÓMO SE SIENTE EL NIÑO HIPERACTIVO

Niños hiperactivos

Muchos niños piensan que el problema es de sus padres al llamarles la atención. O del maestro. El niño se percibe feliz. En realidad, quienes buscan ayuda son los que están alrededor. Los reproches de los mayores son los que hacen que se sienta mal pero él piensa que los problemas están en los otros. Son personas muy capaces. El mayor daño que pueden sufrir es el de su entorno, que no les da oportunidades de desarrollarse. Y eso afecta a su autoestima. Por eso, los padres y maestros son fundamentales.

Las personas hiperactivas pueden realizar varios trabajos gracias a su creatividad, aunque difícilmente se encargarán de labores de organización o de ejecución.

CONSECUENCIAS EN LA FAMILIA CON UN NIÑO HIPERACTIVO

Los padres suelen definir a un hijo hiperactivo como inmaduro y maleducado. Sus comportamientos generan conflictos en la familia, desaprobación y rechazo. Son irritantes y frustrantes en cuanto al éxito educativo de los padres, y algunos niños tienden al aislamiento social. Este trastorno ya se detecta antes de los 7 años y unos tienen síntomas más graves que otros. Una cosa que hay que tener en cuenta, es que si los padres riñen exageradamente al niño hiperactivo, pueden estar fomentando un déficit de autoestima (sobre todo si lo critican por todo lo que hace) y realimentan el trastorno, ya que el pequeño acabará por no esforzarse por portarse bien, pues verá que siempre acaban regañándole haga lo que haga.

Seguinos en Facebook

revista