Neurociencia

¿Se pueden cambiar los hábitos nutricionales? - Dr. José Pereira Vigo - Esp. en Nutrición Deportiva, Entrenamientos y Rehabilitación. Consultorio: (0972) 665-238 »

¿Qué es la neurociencia?

Es una disciplina que incluye muchas ciencias que se ocupan de estudiar, desde un punto de vista inter, multi y transdisciplinario, la estructura y la organización funcional del sistema nervioso, particularmente del cerebro.

Los adelantos en las nuevas tecnologías por imágenes posibilitan observar los cambios en tiempo real, lo que ha permitido saber más acerca del cerebro en los últimos diez años. El término neuroplasticidad proviene de las raíces neurona y plástico; las neuronas son las células nerviosas en nuestro cerebro, y plástico significa que es capaz de ser moldeado o modelado, y adaptarse a condiciones variables. Así, neuroplasticidad se refiere al potencial que el cerebro tiene para reorganizarse y reconfigurarse a través de la generación de nuevas neuronas y de la creación de nuevos caminos neuronales.

Los hábitos

Son patrones de conducta que repetimos una y otra vez en el tiempo, y que están almacenados y automatizados en nuestra memoria, influenciados por varios factores como la familia, cultura, sociedad de consumo, educación alimentaria, religión, trabajo, amigos, etc.

Los hábitos forman redes neuronales interconectadas entre sí, que sustentan dichas conductas y se activan cuando aparece el estímulo. Las redes neuronales que sustentan los hábitos, están automatizadas en el inconsciente, y muchas veces no nos damos cuenta que están interfiriendo con nuestras metas en la salud y la calidad de vida.

El cambio de hábitos

Es posible gracias a la propiedad neuroplástica de nuestro cerebro. Las redes neuronales que sustentan los hábitos nocivos para el cuerpo pueden ir desconectándose paulatinamente, siempre y cuando se estén formado otras en su reemplazo. Para formar redes neuronales “nuevas” que sustenten hábitos saludables, necesitamos repetirlos en el tiempo, para que paulatinamente se vayan conectando redes que permitirán dicha conducta en forma automática. El proceso neuronal de conexión nueva y de desconexión de hábitos viejos requiere tiempo y perseverancia. El cerebro es maleable, modificable, plástico. Solo requiere la toma de conciencia y la responsabilidad con el cambio.

Soy como soy

La conciencia y la responsabilidad

Para cambiar de hábitos necesitamos tomar conciencia y posterior a ella, hacernos cargo, ser el líder de nosotros mismos. Para ello, en primer lugar necesitamos responder tres preguntas: ¿para qué cambiar?, ¿cómo hacerlo?, ¿quiero hacerlo?. Estas preguntas hacen referencia al conocimiento del motivo, la habilidad y el deseo de cambiar. Existen varios modelos, como por ejemplo el transteórico que contempla 6 fases para el cambio: la precontemplación, la contemplación, la preparación, la acción, el mantenimiento y la recaída. Este proceso de cambio guiado por un profesional de la salud, tiene muy buenos resultado.

5 pasos para el cambio

Más allá de este modelo transteórico y recordando a Sócrates: “El secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo”. Coincidente con la propiedad neuroplástica de nuestro cerebro, estos 5 pasos nos ayudan a hacer tangible el cambio, ya sea autodirigido o aplicado a través de un profesional:

1- Tener una meta (¿cómo quiero estar/ser/ o qué quiero tener?).
2- Identificar el hábito que está interfiriendo con mi meta.
3- Buscar el origen (¿en qué momento de mi vida influyó y se automatizó?).
4- Examinar su efecto en el pasado, presente y futuro (¿qué he ganado con este hábito?, ¿qué puede ocurrir si continúo con este hábito, y si por lo contrario lo cambio?).
5- Planificar opciones para introducir nuevos hábitos que puedan competir con los nocivos o no deseados.

Al seguir estos pasos y continuar la planificación en el tiempo con perseverancia, es posible crear nuevas redes neuronales que sustenten estos patrones de conducta; mientras que, a su vez, van disminuyendo las redes neuronales viejas automatizadas que sustentaban los hábitos nocivos.

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