Mujeres que ...

... aman demasiado – Lic. Margarita Flores – Mg. en Psicología Clínica »

El Amor más allá de la adicción

Muchas, o mejor dicho cientos y miles de mujeres, han estado (o hemos estado) involucradas en intensas, apasionadas, sufridas, agitadas, tormentosas relaciones y en medio de estas conflictivas pero tiernas experiencias, han pensado que “no pueden vivir, respirar, existir, caminar sin él”, o se preguntan a sí mismas, auto convencidas sobre el hombre de sus quebrantos, “¿Qué haría él sin mí?”, como si él amara o creyera que amase con esa misma intensidad.

Esta extraña pero muy común manera de “amar”, donde el mundo de ella gira entorno a “él” de una manera que se ha convertido en el aire de sus pulmones, la retina de sus ojos, la esencia de sus pensamientos, el latir de su corazón, se torna en la razón de su vida, “el motivo por el cual vivir” y “sin él ya no es vida o no puede vivir”.

¿Por qué a muchas mujeres les resulta tan común el sufrir por amor, llorar todos los días por él, vivir preocupadas por consentirle, por hacer que él se sienta a gusto con ella?. ¿Por qué este fenómeno de amar al hombre de sus sueños que no corresponde con la misma pasión con que ella lo ama, que le genera angustias, tristezas, ansiedad, que aún sabiendo que le es infiel, ella continua aferrada a que él la amará si ella es más cariñosa con él, si le entrega aún sus posesiones materiales para que él no se sienta menos que ella?.

La esencia de este “amor” con el que ella ama al desamorado hombre de su vida, se vuelve tan imprescindible que a pesar del costo emocional, o de su salud psicológica, estas mujeres aman desesperadamente con tal de que “él” permanezca con ellas.

No es raro que al conversar con estas mujeres “que aman demasiado” (concepto que acuña la escritora Robin Norwood en su libro) no se den cuenta que la manera o estilo de amar no es amor sino “adicción a amar demasiado”.

La palabra adicción a cualquier ser humano en sus cabales le asusta, ya que es un serio problema del control de impulsos, una enfermedad grave de dependencia de drogas químicas o comportamentales que destruyen al ser humano, lo denigran, lo vuelven esclavo, lo inutiliza o en los casos más graves, le quita la vida.

Mujeres que aman demasiado

Seguramente al leer este artículo estará pensando que esta psicóloga está exagerando un poco, pero en la honestidad del análisis, es una comparación objetiva en base a cientos de casos de mujeres que han consultado por el sufrimiento que les ocasiona amar así y no poder dejar o soltar esta relación, en otros casos se han acostumbrado a amar de esta manera y no saben de otra forma de amar, también su manera de amar es la forma que vivieron desde que nacieron, es decir, el estilo de “crianza” es lo que repitieron a la hora de elegir una pareja, recrean sus infancias o modelos parentales en su manera de amar.

Amar adictivamente, según la psicóloga Robin Norwood, autora del libro “Las mujeres que aman demasiado”, tiene una relación muy interesante de cómo un adicto requiere o necesita su droga aunque sabe conscientemente que le hace daño, las mujeres que aman demasiado se aferran adictamente a ese hombre que es inalcanzable, distante, frío, egoísta, cruel, violento, indiferente y aún peor, justifican que ellas se merecen esa indiferencia por eso “él” las trata así, no hacen otra cosa que recrear su infancia o el estilo que vieron en sus padres y se enredan en relaciones insanas e infelices.

¿Es realmente amor esta manera de amar de estas mujeres?. Seguramente a esta altura puede estar analizando su manera de amar, las mujeres que hemos amado con este tipo de amor desesperado y sufrido realmente lo hemos hecho inconscientemente, buscando que “él” se encargue de hacernos feliz, hemos dejado a “ellos” que se encarguen de nuestros miedos y temores, y la base de nuestro amor es “el temor, el miedo”, miedo a que nos dejen, abandonen, que no nos amen, miedo a estar solas.

El amor se ha vuelto una “obsesión” por eso las mujeres que aman de esta manera se esfuerzan tanto en agradar a ese hombre, porque lo que les mueve en el fondo, no es el amor que dicen tenerle sino el miedo.

Un gran paso a la libertad de amar sin adicción es empezar a realizar una introspección, un buceo interior y buscar en la honestidad de sus pensamientos la verdad sobre su manera de amar, ya que el amor puro todo lo espera, todo lo cree, pero mantiene su dignidad en alto.

Amar es la experiencia más grandiosa de la vida pero debe ser compartida y recíproca para que genere el bienestar entre dos seres que comparten sin egoísmos sus vidas.

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