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... VIH y SIDA - Dr. Edgar Ortega – Esp. en Medicina Interna e Infectología Clínica »

La falta de información no solo propicia que una persona adquiera VIH o SIDA; también es causa de que sea discriminada. La mayor discriminación se escuda en el temor a ser “contagiado”. Se debe recalcar que la enfermedad no se contagia, sino que se transmite. Estas situaciones forman el círculo para que la enfermedad persista; el individuo adquiere el virus, luego la sociedad lo rechaza, el afectado entonces niega que está enfermo y no se somete al tratamiento correcto, lo que implica que pueda transmitir la enfermedad a otros.

A continuación, los mitos y preconcepciones acerca del VIH que hacen que muchas personas actúen en respuesta a ellos.

“El VIH significa que usted tiene SIDA”

Falso. El VIH, ataca y destruye células del sistema inmune que ayudan al organismo a defenderse ante diversas amenazas. Esta acción no aparece inmediatamente tras la infección, sino que puede tardar. El SIDA es la etapa tardía de una infección por VIH, e implica ya una severa afectación de los sistemas de defensa. Algunos especialistas se refieren a “VIH / SIDA”, como una condición única, ya que es una progresión del mismo virus; es que sin tratamiento, la mayoría de los casos de infección por VIH progresarán a SIDA. Sin embargo, con la efectividad de los nuevos tratamientos, por lo general se evita la progresión.

“El VIH se transmite por contacto casual”

Falso. Las características de este virus hacen que no pueda sobrevivir fuera del cuerpo humano mucho tiempo. Además, no todos los fluidos corporales son portadores del virus, éste no se encuentra en lágrimas, sudor y saliva. Esto hace que el VIH no se transmita por experiencias sociales cotidianas, como los abrazos, besos, apretones de manos, compartir alimentos o bebidas, etc. Tampoco se transmite en familias por compartir baños, duchas o cocinas. Solo se transmite por contacto sexual sin medidas de precaución, por vía parenteral (jeringas compartidas infectadas) y de madre a hijo durante el embarazo, parto o lactancia.

“Una herida abierta o contacto con la sangre puede transmitir el VIH”

Aunque esta creencia es popular, es absolutamente falsa. El VIH se transmite con un contacto directo entre las corrientes sanguíneas de dos personas. Si una persona portadora se corta y sangra, su corte tendría que sangrar en grandes cantidades, entrar en contacto directo con la herida de otra persona y comenzar a cicatrizar como mucho una hora después de la lesión para asegurar la supervivencia del virus, una situación altamente improbable.

Mitos sobre VIH y sida

“El VIH se transmite por la picadura de mosquitos”

Erróneamente, muchas personas piensan que como el VIH se transmite por la sangre, los mosquitos que han picado a alguien que porta el virus pueden infectar a otra persona. Los mosquitos no pueden transmitir el VIH pues la cantidad de virus que pudiesen ingerir del humano no es suficiente como para transmitirlo por contaminación a un humano sano.

“Siempre podemos detectar el VIH por sus síntomas”

¡ERROR! A veces se experimenta un síndrome gripal como síntoma unas pocas semanas después del contagio pero, a menudo la infección pasa desapercibida durante mucho tiempo (hasta 10 años). La única manera de saber si se tiene o no una infección por VIH es haciéndose las pruebas específicas para el mismo. Se recomienda que si se ha pasado por una situación de riesgo, se realice la prueba. Muchas veces la incertidumbre provoca una ansiedad que hace ver síntomas que realmente no existen.

“El sexo es seguro entre dos personas con VIH”

No todos los VIH son iguales, por lo que es posible adquirir una segunda infección de VIH diferente al que se tenía, por ejemplo uno que no responda bien a los fármacos por presentar cierta resistencia. También es importante tener en cuenta que el sexo sin protección aún conlleva el riesgo de contagio de otras enfermedades de transmisión sexual.

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