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... cirugía laparoscópica de litiasis vesicular - Dr. Mauro Porto – Cirujano general y laparoscopista »

La influencia que la tecnología ha ejercido sobre el progreso de la medicina en la segunda mitad del siglo ha sido sorprendente y muestra de ello es la cirugía videolaparoscópica, la cuál llegó para quedarse y cada día que pasa se amplía su campo de acción.

La colecistectomía laparoscópica es actualmente el tratamiento de elección de la litiasis vesicular. Se practica como rutina desde finales de los años ochenta y, en la actualidad, se considera como el método de referencia para el tratamiento de la colelitiasis y la colecistitis aguda.

Entre sus ventajas, frente al abordaje abierto, se encuentran la menor morbilidad, la menor estancia hospitalaria, el rápido retorno a las actividades rutinarias, el menor dolor postoperatorio y los mejores resultados cosméticos. A su vez, la colecistectomía es el procedimiento por laparoscopía más frecuentemente practicado por los cirujanos generales, con una incidencia de complicaciones inferior al 1%.

Al igual que en todos los procedimientos quirúrgicos, es importante el desarrollo de una técnica adecuada, estandarizada, reproducible, basada en unos lineamientos y estrategias ya establecidas, que permita la sistematización del procedimiento. No quiere decir lo anterior que debe existir una técnica mundial, sino que cada cirujano debe, por sí mismo, adoptar una técnica que le permita sentirse cómodo y minimizar el riesgo de complicaciones.

¿Cómo se realiza la colecistectomía laparoscópica?

Se trata de una cirugía abdominal que se realiza bajo anestesia general. Se introducen las cánulas a través de la pared del abdomen y se opera visualizando el interior del abdomen en un monitor de televisión. Al terminar la cirugía, las pequeñas heridas son suturadas. No queda una cicatriz grande, por lo que los resultados estéticos son superiores a los de la cirugía abierta.

Luego de recuperarse completamente de la anestesia, al paciente se le ofrecen alimentos líquidos. Si hay tolerancia adecuada, el paciente puede ser dado de alta el mismo día. Se administran medicamentos para controlar el dolor, el cual es notoriamente menor que el dolor producido por la cirugía abierta. Si se encuentra inflamación importante durante la cirugía, es posible que el paciente quede hospitalizado hasta el día siguiente.

Mitos de la cirugía laparoscópica de litiasis vesicular

En ocasiones, durante la cirugía laparoscópica, puede encontrarse inflamación severa, presencia de adherencias, cicatrices de cirugía previas o algún otro problema que dificulte la realización de esta técnica, y puede ser necesario convertir la cirugía a la técnica abierta. Esto sucede en menos del 1% de los pacientes, sin embargo, todos los pacientes que se someten a esta cirugía deben ser concientes de que existe esta posibilidad, lo cual no es considerado como una complicación de la cirugía.

En las consultas los pacientes acuden con ciertos cuestionamientos, por tal motivo creo oportuno tratar por este medio ciertas creencias o dudas con relación a esta técnica quirúrgica:

  • “La cirugía de litiasis vesicular laparoscópica es la conocida 'cirugía láser'”Esto es erróneo. La idea de una cirugía láser da la pauta de que el láser serviría para romper los cálculos pero no extraerlos completamente. La cirugía laparoscópica se caracteriza por ser una técnica quirúrgica de mínima invasión, es decir, una técnica que realiza el mínimo daño posible a los tejidos. Se realizan pequeñas incisiones en la zona del abdomen, se infla el mismo con dióxido de carbono para proporcionar más espacio para realizar el procedimiento, que no precisa utilizar láser.
  • “Los cálculos no son sacados en su totalidad y la vesícula permanece en su lugar”Debido a este mito, se cree que la cirugía laparoscópica es menos segura y conviene la cirugía abierta. En el procedimiento se realizan cortes pequeños pero la vesícula conteniendo los cálculos, es extraída mediante unas cánulas que permiten separarla delicadamente de sus adherencias y extraerla a través de una de las aberturas. Si el cirujano encuentra uno o más cálculos en el colédoco, puede realizar la extracción usando un endoscopio especial o decidir extraerlos usando otro procedimiento mínimamente invasivo. Tanto en la cirugía laparoscópica como en la cirugía abierta, la vesícula y los cálculos son extraídos.
  • “La cirugía laparoscópica presenta mayores complicaciones que la cirugía abierta”Debido a ello, se piensa que la cirugía abierta es más segura. Es otro mito, ya que ningún procedimiento quirúrgico se encuentra exento de complicaciones. La gran mayoría de los pacientes, luego de la cirugía laparoscópica, experimentan pocas complicaciones o ninguna, y rápidamente retornan a sus actividades normales.
  • “Dolores similares a los padecidos antes de la cirugía, no desaparecen”Esto es erróneo. A menos que se trate de algún otro padecimiento y no a la extirpación de la vesícula biliar, no se presentan dolores permanentes. Ello puede creerse debido a que en los 2 meses posteriores a la cirugía, pueden presentarse molestias en un mínimo porcentaje de pacientes; es lo que se conoce como síndrome postcolecistectomía. Por lo general es un diagnóstico temporal. Es necesario establecer un diagnóstico preciso a través de un estudio minucioso del problema. Una evaluación completa antes de la operación es esencial para minimizar el riesgo de que los síntomas continúen después de la operación.
  • “La cirugía abierta tiene más ventajas porque la visualización es directa” Eso es un error. La cirugía laparoscópica presenta más ventajas porque las lentes ópticas aumentan el tamaño de la imagen y mejoran la resolución. Además, los avances técnicos han permitido que hoy en día sea posible realizar las operaciones de extracción de vesícula por laparoscopía utilizando la tecnología 3D, lo que permite al cirujano observar el interior del paciente en una pantalla, percibiendo la profundidad y el detalle, lo que mejora la precisión y la seguridad para el paciente.
    La cirugía laparoscópica, tiene mínimo dolor postoperatorio, menor tasa de complicaciones, una estancia hospitalaria más corta, rápido retorno a las actividades normales y mejores resultados estéticos que un procedimiento abierto.
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