Miopía del futuro ...

... y la obesidad - Dr. José Pereira Vigo - Esp. en Nutrición Deportiva, Entrenamientos y Rehabilitación. Consultorio: (0972) 665-238 »

Toma de decisiones

Las neurociencias sugieren que el razonamiento guiado por la emoción facilita el proceso de toma de decisiones. Somos seres emocionales que razonamos, como menciona el Dr. Facundo Manes en su libro “Usar el cerebro”; el área orbitofrontal, la cual está íntimamente relacionada con las estructuras emocionales, resulta crítica para el proceso de toma de decisiones.

La toma de decisiones es un mecanismo cognitivo complejo y un déficit en esta función puede manifestarse de distintas maneras. El estado de ánimo influye muchísimo en esta capacidad.

Experiencias

Los seres humanos, basados en nuestras experiencias, intuición, aprendizaje y emoción, integramos la información de un contexto que cambia permanentemente de manera inmediata y automática. La corteza frontal desempeña un papel clave en la toma de decisiones y en integrar el contexto, aunque por supuesto, otras áreas cerebrales también están involucradas.

El lóbulo frontal

El lóbulo frontal juega un rol central en el establecimiento de objetivos y en la creación de planes de acción necesarios para obtener esas metas. Estos procesos que coordinan capacidades cognitivas, emocionales y la regulación de las respuestas conductuales frente a diferentes demandas ambientales se denomina “Funciones Ejecutivas”. Estas habilidades pueden dividirse en dos: por un lado, las “metacognitivas”, que incluyen la resolución de problemas, el pensamiento abstracto, la memoria de trabajo, la planificación, la estrategia e implementación de acciones. Y por el otro, las “emocionales o motivacionales”, responsables de coordinar la cognición y la emoción, es decir, de encontrar estrategias socialmente aceptables para los impulsos. Por ejemplo, la inhibición de los instintos básicos: muchas veces nos hemos tentado a reaccionar violentamente y no lo hemos hecho, o tomar algo que deseamos y no nos pertenece, o actuar sin condiciones frente al deseo. Exactamente esto es lo que falla en muchos pacientes, aún sabiendo qué está bien y qué está mal, de todas maneras deciden desventajosamente.

Miopía del futuro

Una problemática de la obesidad podría ser la miopía del futuro, que privilegia la satisfacción inmediata por sobre aquello que trae consecuencias favorables a largo plazo. En este sentido, la obesidad respondería a una cierta falla en la capacidad de evaluar este beneficio a largo plazo al evitar ingesta copiosas aunque nos den un placer instantáneo. El control de aquellos impulsos que nos llevan a buscar placer inmediato e ignorar las consecuencias negativas futuras, no se trata de desactivar las perturbaciones de las emociones, del contexto o del sentido común para evitar errores, sino de tomar conciencia de cómo estos atajos están operando automáticamente y saber identificar en qué situaciones no deben ser tomados en cuenta.

Miopía del futuro y la obesidad

Centro de recompensa

Múltiples estudios han demostrado que el centro de recompensa del cerebro, se ve activado con todos aquellos actos que nos dan placer. En todos nosotros la comida moviliza las áreas de recompensa, pero el resto de las estructuras y particularmente la corteza prefrontal, nos ayuda a evaluar los beneficios y perjuicios a largo plazo de esa satisfacción inicial. En el cerebro de las personas que sufren obesidad, la activación de las áreas del placer enmascararía gran parte de los procesos más racionales, impidiendo tener en cuenta el impacto negativo que vendrá con una ingesta de comida en exceso.

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