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Lic. Lorena Benítez - Nutricionista

No desayunar, consumir demasiadas bebidas gasificadas, abusar de los alimentos light, comer demasiado rápido o guiarse por falsos mitos alimenticios, son algunas de las malas costumbres alimentarias que repetimos a diario.

Sentarnos a comer sin hambre, es señal de que todavía no acabó de digerir lo consumido anteriormente. Muchas veces, cometemos el error de comer encima de lo comido y lo único que causamos es una realimentación, lo cual ya no alimenta sino sobrealimenta.

Es importante que seamos conscientes y no recurramos a potenciadores del apetito, como el alcohol y los aperitivos, que sólo empeoran la digestión aprovechando menos los nutrientes que estamos ingiriendo.

“El lunes empiezo a comer saludable”

Es una promesa que hemos realizado cientos de veces, pero la realidad es que llegado el lunes volvemos a comer a deshoras o lo primero que encontramos en el camino.

Adquirir malos hábitos alimenticios es más sencillo de lo que imaginamos, muchas veces no somos conscientes de que nuestras costumbres alimenticias son incorrectas.

Malas costumbres alimentarias Algunos malos hábitos de los cuales puede estar siendo víctima:
  • No desayunar: No es noticia que por ser la primera comida, el desayuno es una de las instancias más importante. Un buen desayuno debe poseer hidratos, proteínas, grasas y vitaminas. Si no respetamos esta primera comida, nos faltarán las energías necesarias para afrontar la jornada.
  • No respetar los horarios: Cuando no comemos lo suficiente en los horarios debidos, lo que sucede es que el cuerpo comienza a sentir hambre antes de tiempo, y para saciarla comemos lo primero que encontramos sin importar la hora.
  • Exceso de azúcar: Es sabido que las gaseosas son elaboradas a base de muchos azúcares, por lo que no es bueno abusar de ellas. Incluso cuando se trata de refrescos light que contienen menos calorías, sus efectos no son buenos, dado que suelen ser gaseosos.
  • Tomar poca agua: comprobado que el cuerpo necesita al menos dos litros de agua al día. Por ello, lo mejor no es esperar a tener sed, sino beber agua en cualquier momento del día.
  • Abusar de los alimentos light: Una verdad que los alimentos light contienen un menor porcentaje de calorías que los alimentos comunes, pero esto no significa que su abuso no engorde. La clave está en consumirlos en la misma medida que lo haríamos si no fueran light.
  • Abusar del alcohol: La ingesta de bebidas alcohólicas puede ocasionar varios problemas de salud, pero además, su alto contenido calórico puede incrementar rápidamente el peso corporal.
  • Olvidar el equilibrio: Una alimentación saludable debe estar integrada por toda clase de alimentos que abarquen desde verduras y frutas, hasta carnes y lácteos, entre otros. No se puede abusar de ciertos alimentos ni prescindir de otros.
  • Malas prácticas: Comer rápido nos conducirá a ingerir más de lo que nuestro organismo realmente necesita. Por eso, lo mejor es masticar y comer despacio para propiciar la digestión.
  • Comida rápida: Muchas veces, por el acelerado ritmo de nuestras vidas recurrimos a las cadenas de comida rápida. La realidad es que no es bueno que este tipo de alimentos se transformen en nuestro menú diario.
  • Olvidamos la proteína: A veces no tenemos tiempo de llevar un sandwich a la oficina, pero podemos desayunar fruta con yogur o queso, porque si desayunamos sólo la fruta, vamos a tener hambre al poco tiempo, entonces debemos incluir un poco de proteína.
  • Confundir lo integral con cero calorías: Se cree que los productos integrales no engordan y la verdad es que tienen sólo entre un 10 a 20 por ciento menos de calorías que las harinas blancas. Su mayor beneficio es la fibra que ayuda a la digestión y a la salud del tracto intestinal, y además, sacian más porque se digieren más lentamente.
  • No medir el aceite de oliva: Se suele creer que el aceite de oliva engorda menos y por ello la gente lo consume en cantidades, pero la verdad es que engorda igual que cualquier aceite; lo que sí ocurre es que tiene ácidos grasos monoinsaturados que son de mejor calidad nutricional que las grasas saturadas.

« No podemos prohibir ningún alimento, porque tenemos la mala costumbre de que entre más nos lo prohíban, más nos gusta, entonces es mejor no privarse y consumirlo con mucha moderación »

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