Malaria ...

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Dr. Wilson Martín Agüero Echeverría - Infectólogo Pediatra ¿Qué es la malaria?

Es una enfermedad endémica en los países tropicales del mundo; 95 países tienen la enfermedad confirmada y con transmisión constante y continua en su territorio. En el año 2017 la OMS (Organización Mundial de la Salud) reportó que “entre 2014 y 2016 ha ocurrido un sustancial incremento de la incidencia de casos en las Américas, el Sudeste Asiático, Pacífico Occidental y regiones de África”. Aproximadamente 1,2 billones de personas se encuentran en situación de riesgo de contraer la enfermedad a nivel mundial, lo que nos da un panorama claro de la importancia desde el punto de vista de salud pública. Paraguay no está fuera de esta realidad de riesgo. La malaria o paludismo es una enfermedad parasitaria, la mayor parte de los casos fatales son producidos por la especie Plasmodium falciparum y ocurren en África, pero las especies Plasmodium vivax y Plasmodium knowlesi pueden a la vez causar enfermedades de alta severidad.

Epidemiología

La malaria es transmitida por la picadura del mosquito hembra Anopheles. Otros mecanismos de transmisión mucho más raros son: la enfermedad adquirida de el recién nacido a partir de su madre, las transfusiones sanguíneas, el uso compartido de jeringas contaminadas, la transmisión intrahospitalaria y el transplante de órganos.

Más del 85% de las muertes registradas a nivel mundial por esta enfermedad se verifican en el África subsahariana, llegando a 1.240.000 personas en el año 2010.
Desde un punto de vista epidemiológico, se considera que la enfermedad está controlada cuando se produce una reducción de incidencia y prevalencia de la malaria a niveles que no representan una amenaza a la salud pública dentro de la comunidad en estudio.

La eliminación de la enfermedad se alcanza cuando, tanto la incidencia como la prevalencia, llegan a cero en los humanos de determinada área geográfica. La erradicación es la eliminación global de la enfermedad en seres humanos. Como no existen reservorios animales no humanos, la malaria es una candidata a la erradicación en algún momento futuro. Las enfermedades que si tienen un reservorio salvaje no humano (por ejemplo la rabia, que es una enfermedad viral con reservorios en murciélagos y diversos mamíferos en la naturaleza) son de muy improbable erradicación.

Herramientas utilizadas como prevención de la transmisión de la enfermedad
  • Repelentes: aplicados a la piel para evitar la picadura de los mosquitos vectores de la enfermedad. Se prefiere (al igual que en el manejo del dengue) la aplicación de DEET (N,Ndiethyl-m-toluamide). Con el uso masivo de esta estrategia se demostró una reducción de hasta el 80% de casos de malaria por Plasmodium vivax.
  • Mosquiteros impregnados con insecticidas: se comercializan en África y pueden tener un efecto protector de hasta 5 años. Se utilizan piretroides. No se reportaron efectos tóxicos en humanos y es una alternativa de control de la transmisión a largo plazo en comunidades con alta incidencia de la enfermedad.
    El método de prevención más adecuado es la vacunación, sin embargo la vacuna más avanzada en su preparación (se denomina RTS,S/AS01) aún no se encuentra disponible para su uso en humanos. Los estudios en fase III en 15.459 niños demostraron una protección parcial en pacientes de 5 a 17 meses de edad durante un seguimiento de 4 años. Aún no existe un acuerdo para su uso en poblaciones abiertas por dudas sobre su seguridad.
Malaria

Diagnóstico. En las zonas del mundo en donde la malaria es endémica, los grupos de alto riesgo para desarrollar formas severas de la enfermedad incluyen niños de 6 a 59 meses de edad y mujeres embarazadas. También viajeros tienen un alto riesgo debido a que no poseen inmunidad previa y por ende si son infectados por Plasmodium falciparum corren riesgo de padecer las formas rápidamente mortales. El periodo de incubación es de 2 semanas.

La enfermedad debe ser sospechada en cualquier paciente febril que se haya expuesto a zonas de endemicidad. Los síntomas iniciales pueden incluir taquicardia, taquipnea, escalofríos, fatiga, diaforesis, cefalea intensa, anorexia, náuseas y vómitos con dolor abdominal.

En niños las formas severas de la enfermedad se manifiestan muchas veces con convulsiones, coma, acidosis metabólica, anemia severa y sequelas en el neurodesarrollo posterior. El diagnóstico diferencial incluye meningitis, neumonía, bacteriemia, leptospirosis y fiebre entérica.

Tratamiento

La principal decisión es el uso o no de una medicación clásica como la cloroquina, lo que se basa en la sensibilidad o resistencia a la misma por las cepas del parásito en el área geográfica afectada. Las cepas resistentes a cloroquinas de P. falciparum deben recibir artemisin. Otras opciones terapéuticas incluyen atovacuona proguanil o arteméter- lumefantrina. Para Plasmodium vivax o Plasmodium ovale, el tratamiento debe incluir primaquina para el manejo de las fases de hipnozoítos.

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