¡Llegó la hora de ...

...cambiar nuestro estilo de vida! - Lic. Mirena Torcida Fustagno - Especialista en Patologías Digestivas. - Especialista en Obesidad. »

Sobre alimentación y nutrición hay un sinfín de información, de distintas corrientes, con información contradictoria que nos terminan confundiendo aún más. Mi consejo es: adopte el estilo que más le sea conveniente. Porque no todo se ajusta a todos.

Se debe tener en cuenta que este tema es algo muy personal, que se ajusta a cada familia en tanto a inclinaciones, costumbres, horarios, rutinas diarias, gustos, preferencias a la hora de elegir alimentos y la posibilidad económica que es un factor no menos importante. Por lo tanto; la dieta de la tía Maricha que le hizo su nutricionista, basándose en la entrevista en la consulta y considerando la rutina de ella en particular, no le va a servir a usted. Por ejemplo, puede que a ella le guste la remolacha y por ello se incluye remolacha en cada ensalada de la dieta; a usted no le gusta ese vegetal y por lo tanto si en su plato hay un alimento que no le guste o no esté acostumbrado a comer, lo más probable es que termine dejando de hacer el plan alimenticio, por el simple hecho de no estar adaptado a usted.

Por eso, cuando quiera comenzar a comer mejor, ya sea para subir de peso o mejorar la composición corporal o para cuidar la salud y sentirse mejor, tiene que fijarse en ciertos aspectos:

Primero lo primero, establecer objetivos. Muchas veces lo que queremos no es muy claro o la meta que nos trazamos es un poco alocada, ya sea por querer cumplir los objetivos en tiempo récord o por querer cuerpos que vemos en las redes sociales o en medios de comunicación, muy alejados de la realidad y con mucho “photoshop”. Así que, a evaluar bien las metas.

Comencemos con 3 pilares del cambio:

1. La alimentación

Lo ideal sería poner metas a corto plazo, modificar hábitos pequeñitos, ¡pero que sumen al pasar los días! Por ejemplo, si antes no consumía nada de agua, empezar por 4 vasos al día o si está tomando un café con leche entera y azúcar, cambiar el azúcar por edulcorante y la leche entera por la descremada. Pequeñas modificaciones, pero sostenibles en el tiempo.

2. Actividad física

Dígame si no es tedioso que alguien le diga que ir al gimnasio a hacer pesas es lo mejor, “que le ayuda a bajar rápido”, “que le moldea” y numerosas cualidades más; pero resulta que usted ya intentó 3 vecer ir al gimnasio, pagó la matrícula y dos cuotas adelantadas porque de verdad esas veces decidió que iba a empezar, pero cada vez que pisa el gimnasio siente que definitivamente NO es lo suyo, que no le causa placer. A usted lo que le gusta es andar en bicicleta al aire libre. Entonces, ¡haga lo que le guste! ¡Para que pueda mantener un ejercicio físico por mucho tiempo tiene que gustarle! ¡Tiene que disfrutar haciéndolo! Porque o si no, termina dejándolo como ya pasó otras veces. Así que, en resumen, la actividad física debe ser placentera. Le tiene que gustar lo que hace.

3. El manejo de las emociones sin comida

¡Llegó la hora de cambiar nuestro estilo de vida!

Por lo general, comemos cuando estamos angustiados, nerviosos, ansiosos, tristes, estresados, afligidos. Y sin querer creamos un lazo con la comida cuando estamos con estos sentimientos. Ya escuchó decir: “como porque estoy ansioso, tengo que defender una tesis en 3 días”, “como porque estoy estresado, mi jefe me dio más trabajo del que ya tenía y no se cómo me voy a organizar”, “como porque estoy triste, terminé una relación de 5 años de noviazgo”. Como si fuera que la comida nos va a aliviar ese sentimiento, lastimosamente no lo hará. Es un círculo vicioso porque: come por “x” motivo, sigue comiendo, cuando nota que ya está muy lleno para de comer, se siente culpable y comienza a hacer dietas extremas, las cuales no tolera porque le prohíben comer todos los alimentos que le gusta; esto le genera ansiedad, lo que le provoca ganas de comer en cantidad y vuelve a hacerlo. ¡Una rueda de nunca acabar!

Entonces, hay técnicas que hacen que uno pueda parar y decidir si va a comer porque de verdad tiene hambre o porque tiene un sentimiento y quiere “callar” ese sentimiento con comida.

Una de esas técnicas y que sirve a muchas personas es por ejemplo pintar, los relaja y los hace derivar su mente a otra acción que no sea comer. Por citar otras: darse una ducha, salir a correr, estar con sus mascotas, escuchar la música que les gusta o ¡hasta charlar con alguien es válido! Sólo tiene que encontrar eso que le relaje y va a ver como todo empieza a cambiar.

¡Esto recién empieza, el camino es largo, pero con constancia y determinación podemos llegar a cumplir nuestros propósitos!

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