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Lic. Patricia Zubizarreta - Psicóloga Clínica

Los padres de hoy hemos vivido como hijos en un mundo totalmente diferente al que nos toca vivir como padres, es por eso que a veces nos cuesta tanto entender a nuestros hijos, porque ellos vienen con otro chip y nosotros necesitamos desinstalar los programas que teníamos para reprogramar otros nuevos, que nos ayuden a leer el mundo actual.

Los hijos no vienen con un manual de instrucciones, el ser padres se aprende de la experiencia, y la mayoría de las veces, repitiendo ciertos patrones que hemos recibido de nuestros padres, pero que hoy en día ya no nos sirven. Necesitamos nuevas maneras que se adapten a las características tanto del mundo de hoy, como de los hijos.

Los límites son muy importantes a la hora de educar a nuestros hijos, la cuestión es que muchas veces se confunde con: violencia, castigo, prohibiciones o autoritarismo.

¿Qué son los límites? ¿Por qué son necesarios?

Son pautas de comportamiento esperadas dentro de un contexto dado, y se desprenden siempre de valores.

Son necesarios porque:

- Brindan seguridad y tranquilidad.

- Aumentan la autoestima y contribuyen al sano desarrollo emocional.

Es importante que los límites no dependan o no sean producto de nuestros estados de ánimo; que no hayan contradicciones de los padres frente al niño y que no impliquen que le quitemos la posibilidad de elegir.

La mayoría de las veces, el límite se confunde con el castigo o la retirada de privilegios.

Más de una vez escuché a gente decir frases tipo: “A mí me pegaban cuando era niño y salí bien”, “una buena nalgada, no le hace mal a nadie”, u otras frases que normalizan la violencia y el castigo físico en la infancia.

El castigo lleva consigo la manipulación principalmente de 3 emociones: La culpa, el miedo y la vergüenza.

- La culpa: Hace miles de años nos dicen lo que tenemos y lo que no tenemos que hacer, y si no cumplimos, nos hacen sentir culpables; y la única manera de saldar esa culpa es el castigo. Prácticamente no tenemos derecho a cometer errores, y si los comentemos, nos merecemos el castigo... el sufrimiento. Sin embargo, lo que realmente genera aprendizaje luego de un error o una equivocación, es la comprensión, la empatía, el perdón, el cariño, el amor, el diálogo, el revisar las emociones que estaban en juego y las acciones, y analizar otras maneras de accionar.

- El miedo: La manipulación a través del miedo se dio y se sigue dando en todos los ámbitos; en la religión con el miedo al infierno; los gobiernos con el miedo al terrorismo; las noticias con el miedo a las enfermedades o a los robos, asaltos y violencia en general. De esta manera, aprendimos a través del miedo y de esta manera no existe posibilidad de aprendizaje; el niño deja de hacer ciertas cosas por miedo a las represalias de sus padres, no porque haya comprendido o aprendido. Si hay miedo, no hay lugar para el aprendizaje.

- La vergüenza: El castigo normalmente genera vergüenza, porque hay una desvalorización, ya que nos hacen sentir insuficientes y que valemos poco. Genera comparación con los que sí están haciendo las cosas bien.

¿Qué es lo que implica el castigo o la retirada de privilegios?

- Una situación de desnivel (sitúa al adulto por encima del niño).

- No construye.

- Coloca la culpa en el niño.

- No le invita a implicarse en sus actos y reflexionar, sino que les enseña que son otros los que juzgan y deciden por él.

- Es arbitrario, el poder está AFUERA.

- Desgasta la relación padre e hijo.

- El respeto, el amor, la comprensión, el cariño no están presentes.

LÍMITES VS. CASTIGOS

Los niños aprenden lo que viven, lo que ven y lo que escuchan. Un niño que se siente respetado y que ve que sus padres se respetan, no necesita que le enseñen a respetar. Un niño que recibe agresiones tanto físicas como verbales, no se siente respetado, y por lo tanto, probablemente se comporte de manera violenta y no sepa respetar a los demás. Los gritos, los golpes y la violencia no construyen ninguna relación, al contrario, la destruyen, rompen los vínculos y hacen que las personas se alejen en lugar de acercarse.

El ejemplo juega un papel muy importante; no podemos pedirles que no golpeen a otros si nosotros los golpeamos; no podemos decirles a los gritos que no griten, pedirles respeto si no los respetamos, o si no respetamos a los demás.

Un niño que logra estar en contacto con sus propias necesidades y emociones, más adelante será capaz de ver las necesidades de los demás y de entender sus emociones.

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