Las afecciones ...

... oculares de verano - Dra. Myriam Blaires – Master en Oftalmología »

Junto con la piel, los ojos son una de las partes del cuerpo más susceptibles de padecer lesiones durante el verano.

Entre los principales factores que pueden dañar nuestros ojos encontramos la alta luminosidad ambiental, la exposición al sol y el cloro de las piscinas, así como las altas temperaturas, la sequedad del ambiente y una deficiente protección a la hora de practicar determinados deportes; por lo que es necesario aumentar los cuidados, protegiéndolos de posibles afecciones.

¿Cómo afecta el sol del verano en los ojos?

La excesiva exposición del aparato visual a la radiación ultravioleta puede dañar sus estructuras más sensibles. La piel de los párpados fácilmente sufre la agresión del sol, aparece un eritema muy molesto, con edema (acúmulo de líquido) y dificultad para parpadear.

Cuando la exposición al sol va en aumento, se daña el globo ocular, sus estructuras externas, en una primera fase, y la retina en una segunda fase. Estos problemas se agravan en los portadores de lentes de contacto o cuando se sufre "ojo seco", déficit de lágrima.

La exposición prolongada, a largo plazo, puede producir cataratas y lesiones tumorales, como el carcinoma in situ.

¿Cuáles son las afecciones oculares más frecuentes en verano?

Las afecciones oculares más frecuentes en verano son:

  • Conjuntivitis: bacterianas, alérgicas o primaverales, y las fotoquímicas
  • Sindrome del ojo seco
  • Inflamaciones de lesiones degenerativas de la conjuntiva: pterigión y la pinguécula
  • Eritema palpebral solar.
  • Conjuntivitis de las piscinas.
Las afecciones oculares de verano

Conjuntivitis

La situación más frecuente ante una excesiva exposición al sol es la conjuntivitis, muy molesta, con sensación de arenilla, lagrimeo, ojo rojo y que suele asociarse con cierto grado de afectación de la córnea, se produce lo que llamamos una "queratitis", con más dolor y molestias a la luz (fotofobia), un síntoma que indica una cierta gravedad, que hace aconsejable acudir a un centro de urgencias o un oftalmólogo.

Principales fuentes de contagio de afecciones oculares en verano

Las piscinas e incluso el mar, son una fuente de contagio importante de virus y bacterias, además de las irritaciones propias de los productos químicos que se utilizan en las piscinas. En todos estos casos nos encontramos con el clásico ojo rojo, lagrimeo o incluso supuración mucosa.

Es destacable el incremento de erosiones corneales durante el verano, la mayoría producidas en excursiones o haciendo algún tipo de deporte. En estos casos es más fácil y más frecuente una raspadura con la rama de un arbusto, un golpe fortuito o una pelota que impacta en la cara y afecta al ojo. No suelen ser lesiones importantes pero molestan y, no deja de ser una herida, es decir una puerta de entrada para posibles infecciones.

Aire acondicionado y sequedad

El verano es también una época de alergias por polinización. Aparecen durante la primavera, pero no hay que bajar la guardia durante los meses estivales, ya que se produce un contacto permanente con los aires acondicionados, que resecan los ojos, más aún que la calefacción. Para combatir la sequedad ocular, se recomienda el uso de lágrimas artificiales sin conservantes. Es importante utilizarlas también durante o después de viajes aéreos, ya que dentro de los aviones el ambiente es más seco.

Importancia de las gafas de sol

La excesiva exposición a las radiaciones solares está muy vinculada a sufrir quemaduras corneales o queratoconjuntivis, así como a intensificar determinadas afecciones como las cataratas o algunas lesiones de retina. Usar gafas de sol que únicamente tengan los cristales de color, pero que no protejan de las radiaciones ultravioletas es más perjudicial que no usarlas. Esto es debido a que, al disminuir la luminosidad, la pupila se dilata quedando desprotegida ante las radiaciones ultravioletas y sus consiguientes efectos negativos para la visión.

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