La rinitis alérgica ...

... y su impacto en la calidad de vida - Dr. Jaime Guggiari - Especialista en Alergia, Asma e Inmunología Tel.: 223-136 »

La rinitis alérgica consiste en la inflamación de la mucosa nasal que recubre los cornetes y senos paranasales, asociada a una respuesta inmunológica ante la presencia de un alérgeno específico o varios alérgenos.

Se manifiesta por estornudos a repetición asociados a síntomas de picazón en la nariz, los ojos y la garganta, que posteriormente evoluciona con rinorrea abundante (goteo de nariz) y finalmente obstrucción al paso del aire por la nariz por edema de la mucosa nasal, haciendo que el paciente respire preferentemente por la boca.

Causa, incidencia y factores de riesgo

Entre las causas se encuentran principalmente: las proteínas de ácaros presentes en el polvo doméstico o el polvo estacionado; los alérgenos de epitelios de animales domésticos y otros alérgenos como el polen o esporas de hongos.

Unos estudios realizados en la ciudad de Asunción y sus alrededores, a través de encuestas escritas y audiovisuales, mostraron una incidencia de síntomas de rinitis alérgica cercana al 40% entre los jóvenes de 13-14 años. La incidencia de rinitis alérgica en Asunción se encuentra entre las más altas de Latinoamérica, y constituye, la enfermedad crónica más frecuente en niños.

Como factor de riesgo más importante se encuentra el hecho de permanecer en ambientes poco ventilados, húmedos, con alfombras y cortinas de telas, estantes con libros o revistas acumuladas.

Evidentemente, la carga genética heredada es un factor de riesgo bastante importante, sobre todo cuando la alergia está presente en el padre y la madre. Algunos estudios demostraron que el tabaquismo durante el embarazo, la ausencia de lactancia materna y las infecciones virales agudas en los primeros meses de vida, son factores asociados importantes para el desarrollo de la rinitis y el asma.

Diagnóstico – Estudios

Los principales métodos auxiliares de diagnóstico constituyen las pruebas cutáneas o “prick test”. Los mismos consisten en la aplicación epicutánea de los alergenos a los cuales se sospecha es alérgico el paciente. Cuando por diferentes motivos, el paciente no está en condiciones de realizar este estudio, pueden realizarse exámenes de alergia en sangre o “RAST“, con la particularidad de que son menos sensibles que los test cutáneos. Los pacientes con rinitis alérgica confirmada deberán ser siempre evaluados sobre las complicaciones de rinitis alérgica: hipertrofia de adenoides, rinosinusitis y asma bronquial.

Los 3 pilares del tratamiento antialérgico constituyen:

1- Control ambiental: Con el objetivo de evitar en lo posible al alérgeno, el paciente deberá trabajar en modificar su ambiente. Retirar cortinas y alfombras del dormitorio, lo mismo que los peluches, estante con libros u otros objetos que puedan acumular el polvo. Utilizar fundas antiácaros para el colchón y la almohada, así como una limpieza integral diariamente.

2- Tratamiento farmacológico adecuado: A base de antihistamínicos orales y corticoides tópicos nasales, a los cuales se agregan otros recursos farmacológicos según la severidad del cuadro.

3- Inmunoterapia específica con alérgenos o inyecciones antialérgicas: Actualmente también es posible en forma sublingual.

La rinitis alérgica y su impacto en la calidad de vida

¿Qué son las inyecciones antialérgicas?

Cuando el alérgeno es muy difícil de evitar o el paciente no consigue modificar el ambiente en el que se desenvuelve, se opta por la inmunización del paciente con el mismo alérgeno responsable de los síntomas, a este proceso se denomina “inmunoterapia” o “aplicación de vacunas terapéuticas para el tratamiento de enfermedades alérgicas”.



Recomendación

La principal recomendación es estar atentos a los principales síntomas de la rinitis alérgica. La consulta temprana con el especialista, evitará que el paciente empeore sus síntomas o presente otras complicaciones como la sinusitis, la hipertrofia del adenoides o el asma bronquial. El tratamiento multidisciplinar con la participación activa entre el médico de cabecera y los especialistas, garantiza el buen resultado del tratamiento que en la mayoría de los casos es prolongado

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