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... adolescente es un mito? - Mg. Margarita Flores – Mg. en Psicología Clínica y Psicoterapia Infanto-Juvenil »

Muchos padres y maestros cuando piensan que los niños, estudiantes aún pequeños, van a llegar inevitablemente a la edad de la adolescencia; comentan entre ellos lo que les espera pensando que la adolescencia será caótica, turbulenta, con una constante crisis y se preparan para lo peor.

Sin embargo, cuando por lo general vemos que los adolescentes bien ajustados y contenidos emocionalmente en sus familias, disfrutan de una sana adolescencia aún con sus pequeños desencuentros, propios del desarrollo de su personalidad; ello no puede ser llamado estado de rebelión.

Por lo general, se observa a través de estudios sociológicos que los adolescentes que manifiestan comportamientos agresivos, rebeldes, es porque provienen de familias que tienen conflictos entre sí; o que fueron criados en hogares donde la atmósfera era hostil, carente de afecto, con necesidades económicas, con adicciones; o con padres ausentes, extremadamente exigentes, abusivos, etc. De esta forma, los adolescentes normalmente tienen una vida adulta conflictiva, con dificultades en las relaciones sociales o con algunas adicciones químicas, etc.

Esta etapa puede resultar difícil tanto para los adolescentes como para los padres. Los conflictos que existen en las familias, a veces pueden llegar a comportamientos depresivos, adictivos, intentos de suicidio. Es una etapa donde se debe considerar que las emociones oscilantes de los adolescentes, se deben también a los cambios hormonales propios de la adolescencia.

¿La rebelión del adolescente es un mito?

La adolescencia es una etapa de la vida; los cambios fisiológicos, comportamentales y del pensamiento, hacen que los adolescentes vayan experimentando y descubriendo aspectos y cosas que pueden hacer, sin que ello implique el querer molestar a los adultos que le rodean.

Si los adultos pensamos que la adolescencia es complicada, difícil, angustiante, caótica; la viviremos así con nuestros adolescentes.

Entender el mundo de los adolescentes, ponernos en sus zapatos, comprender el tipo de presiones que la modernidad, la tecnología, la sociedad y el grupo de pares les imponen; podremos saber como llevarnos bien con ellos, disfrutar de sus descubrimientos, de sus logros, de sus éxitos. Cuando los adultos puedan apreciar esta etapa con esta perspectiva, se logrará que nuestros adolescentes vivan con menos presión social. Es muy posible que con los cambios positivos de los adultos hacia ellos, los adolescentes vayan asumiendo mayor responsabilidad, maduren, acepten desafíos sanos, compartan más con la familia, busquen a sus padres para recibir orientación o consejos, etc.

La adolescencia no necesariamente debe ser difícil, creo que es una de las etapas más maravillosas de la vida, si como padres sabemos darles antes las herramientas emocionales, espirituales, sociales y de convivencia, para que cuando llegue esa etapa sepan cómo resolver los problemas, cómo solucionar o tener los elementos o bagaje emocional para superarlos sin tener que caer en rebelión, adicciones, depresión, angustias, trastornos de la alimentación, etc.

La adolescencia es una transición hacia la madurez, por lo que cada experiencia de vida le ayudará a incoporar a su estructura de personalidad, los elementos que le darán la oportunidad de resolver los problemas de la vida con juicio, cordura y sensatez. Pero depende de nosotros los adultos brindarles esa seguridad que necesitan, bendecirles en la etapa de desafíos en que están viviendo.

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