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... orthomolecular en la prevención del cáncer - Dra. Gillyane Pedreira - Esp. en Medicina Orthomolecular

Dra. Gillyane Pedreira La Medicina Orthomolecular

Es la medicina fundamentada en la bioquímica aplicada a la clínica a través de la combinación de un estilo de vida saludable complementado con tratamientos basados en nutrientes como vitaminas, aminoácidos, minerales, enzimas, ácidos grasos, entre otros.

El término orthomolecular ha sido utilizado por primera vez por Linus Pauling (Premio Nobel de Química-1954) en los años sesenta, al publicar un artículo en el cual presentaba la hipótesis de que la prevención y cura de varias enfermedades puede lograrse a través del equilibrio de sustancias presentes en el cuerpo. Uno de sus estudios versaba sobre el empleo de la vitamina C a altas dosis, en colaboración con el oncólogo británico Ewan Cameron, llegando a concretar ensayos clínicos en pacientes con cáncer terminal.

La relación entre la deficiencia de micronutrientes y el cáncer

Fue previamente explorada por otro científico, premio Nobel de Medicina en 1931, el Dr. Otto Heinrich Warburg, quien investigó el proceso de respiración celular y el metabolismo de las células cancerosas, concluyendo que éstas son capaces de sobrevivir sin oxígeno, desde que exista glucosa en el medio que le servirá de sustrato (es decir, «alimento») para obtener energía y sobrevivir. De esta manera, el Dr. Warburg permitió que se ampliara el enfoque de la medicina desde una perspectiva biomolecular, abriendo el camino para posteriores estudios sobre el cáncer y su prevención.

El cáncer

Se debe a la proliferación exagerada de un grupo de células que sufrieron transformaciones a nivel de su material genético, comprometiendo los mecanismos de control de reparación del ADN y del crecimiento celular. De esta manera, se genera un conglomerado de células defectuosas con una multiplicación descontrolada. El daño al ADN está relacionado a un proceso denominado estrés oxidativo. Durante la respiración celular, la utilización del oxígeno por las células genera metabolitos tóxicos, llamados Especies Reactivas del Oxígeno (ERO) o radicales libres, compuestos muy inestables que pueden «atacar» a la molécula del ADN, provocando mutaciones e inestabilidad genética. Sin embargo, el organismo posee varios sistemas que contrarrestan los efectos de las Especies Reactivas del Oxígeno, por lo tanto, existe un estado de equilibrio entre la generación de los radicales libres y los mecanismos de defensa antioxidante.

El problema ocurre cuando se rompe ese equilibrio y se instaura un daño oxidativo a importantes moléculas biológicas del cuerpo, entre ellas, el ADN. Esta situación, denominada «estrés oxidativo» está relacionada al proceso de carcinogénesis. Basado en esta premisa, se analizó la posibilidad de que el empleo de sustancias antioxidantes puede ser útil en la prevención del cáncer.

La alimentación del hombre moderno

Está basada en alimentos procesados, con exceso de azúcar, pobre en grasas saludables y en nutrientes antioxidantes. El consumo de azúcar refinado en nuestra alimentación se ha disparado en los últimos años, factor relacionado al desarrollo de enfermedades crónicas como el cáncer, a través de la estimulación de un estado inflamatorio, generación de estrés oxidativo y finalmente, aparición de células tumorales que se alimentan del mismo azúcar. Por otro lado, la sustitución de grasas saludables por grasas sintéticas generadas por medio del proceso de hidrogenación (las conocidas grasas «trans») causan desorden a nivel celular al alterar el sistema de control antioxidante del cuerpo. Alimentos saludables ricos en elementos antioxidantes como la vitamina C, vitamina E, betacarotenos, selenio, etc., contenidos en frutas, verduras, semillas y legumbres fueron, a lo largo de los años, remplazados por alimentos industrializados, involucrados con la génesis de varias enfermedades, entre ellas, el cáncer.

Objetivo principal la medicina orthomolecular

Tiene como objetivo principal la prevención a través de una nutrición balanceada, la práctica de ejercicio físico y la suplementación de nutrientes según el perfil del paciente. De esta manera, los hábitos saludables que eviten el estrés oxidativo, en combinación con la ingesta de antioxidantes por la dieta o suplementación, pueden conducir al equilibrio del sistema protector antioxidante y consecuentemente a la prevención del cáncer.

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