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Lic. Fátima Rojas Villanueva – Nutricionista clínica

Nuestro cuerpo se compone mayormente de agua. Nuestro organismo no posee grandes depósitos de reserva, por lo que es necesario que repongamos líquido constantemente del exterior.

El agua es imprescindible para la vida, por lo que debe estar presente en nuestra alimentación diaria.

Llevar un estilo de vida saludable no es posible si no mantiene un adecuado consumo de agua. Mantener su cuerpo bien hidratado, no es sólo con el fin de evitar la deshidratación, sino que también para prevenir numerosas enfermedades y situaciones incómodas para su organismo, como por ejemplo, los problemas digestivos.

Una buena hidratación, contribuye a que sus músculos se encuentren mejor y no tenga calambres, también controla los dolores de cabeza que, normalmente, se producen por pequeñas deshidrataciones. Por medio de ella mantendrá un aspecto saludable, con una piel sana y brillante. La mejor hidratación es la que se hace de adentro hacia fuera.

He aquí, un decálogo de la buena hidratación

1. Estar bien hidratado es siempre esencial para la salud, se realice o no actividad física y en cualquier época del año.

2. El balance hídrico de nuestro organismo debe ser equilibrado: la cantidad de líquido aportado tiene que ser la misma que la cantidad perdida o eliminada.

3. Conviene beber al menos 2,5 litros de líquido al día. Diariamente perdemos entre 2 y 3 litros de líquido a través del sudor, la orina, la respiración y la transpiración de la piel.

4. Si se realizan actividades y esfuerzos físicos notables conviene aumentar estas cantidades, o si se vive en zonas con clima cálido y húmedo.

5. Hay que intentar evitar las pérdidas excesivas de líquidos y no pasar largos períodos de tiempo sin ingerir bebidas. En épocas de calor, no exponerse al sol innecesariamente ni realizar ejercicio físico en las horas centrales del día.

6. Los niños son muy vulnerables a la deshidratación: hay que asegurar que beban agua en abundancia.

la buena hidratación

7. Las personas mayores, al presentar una menor sensación de sed, y las personas dependientes también son especialmente sensibles. Por lo tanto, hay que controlar que ingieran líquidos regularmente.

8. Las personas que pertenezcan a un grupo de población con un estado fisiológico particular, como las mujeres embarazadas y, como citábamos antes, niños y personas mayores; o que realicen actividad física, deben ingerir líquidos preferentemente en forma de agua, de manera frecuente y recordar no consumir bebidas alcohólicas para mantener una correcta hidratación.

9. Incluir el mayor número de bebidas posible ayuda a que la ingesta total de líquidos sea la adecuada. Las personas sanas, dependiendo de la edad y de la actividad física, además de agua, deben consumir infusiones, jugos de fruta naturales, lácteos, caldos…, lo que puede ayudarles a conseguir la cantidad de líquidos que necesitan.

10. Conviene preguntar a los especialistas de la salud y la nutrición sobre cómo hidratarse correctamente, especialmente, en los casos antes citados: niños pequeños, mujeres embarazadas, personas mayores y enfermas.

Recuerde… ¡El agua es SALUD!!

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