Intolerancia ...

... a la lactosa - Dr. Jorge Vacante - Médico de flia., Nutricionista »

La lactosa es el azúcar de la leche, un disacárido formado por una molécula de glucosa y otra de galactosa. Cuando la lactosa llega al intestino delgado, la enzima lactasa actúa sobre la lactosa que se encuentra en los alimentos ingeridos, dividiéndola en las dos moléculas que la componen, con el fin de que puedan ser absorbidas, digeridas y transportadas a través del torrente sanguíneo.
Cuando la persona tiene un déficit de lactasa (la enzima presenta una baja concentración o no se produce), la lactosa de la dieta no puede ser digerida en el intestino delgado, pasando directamente al intestino grueso, donde es fermentada por la flora bacteriana, provocando náuseas, diarrea, calambres, gases e hinchazón del vientre. Esta situación se conoce como intolerancia a la lactosa, alactasia hereditaria, alactasia congénita o hipolactasia.

Causas de la intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa puede ser hereditaria (primaria) o adquirida (secundaria).

En la intolerancia de origen primario: se produce una deficiencia de lactasa que se hereda de forma recesiva. En los seres humanos, la ingesta de leche es vital durante la infancia, y por ello en esta etapa de la vida la lactasa suele tener niveles altos, que disminuyen progresivamente con la edad. Por este motivo, la intolerancia primaria a la lactosa se manifiesta frecuentemente a partir de la adolescencia, aunque puede comenzar antes de los siete años.

La deficiencia de lactasa congénita: es frecuente en niños prematuros, ya que los nacidos a término no suelen manifestar signos de intolerancia a la lactosa hasta alrededor de los tres años de edad; los síntomas se manifiestan al iniciar la ingesta de leche y consisten en diarrea acuosa, dolor abdominal e irritabilidad, y se resuelven al eliminar la lactosa de la dieta.

En la intolerancia a la lactosa adquirida o secundaria: tiene su origen en un daño de la mucosa intestinal o una reducción de la superficie de absorción, causada por diferentes patologías intestinales como gastroenteritis, síndromes de malabsorción, enfermedad de Chron, enfermedad celíaca, desnutrición, intestino corto, etc.
También puede darse una intolerancia a la lactosa transitoria, o deficiencia funcional, a consecuencia de alguna enfermedad intestinal o un tratamiento con antibióticos que haya afectado al aparato digestivo, y en pacientes que hayan sufrido un vaciamiento gástrico rápido, generalmente después de una cirugía.

Síntomas de la intolerancia a la lactosa

Para identificar este problema, pueden aparecer uno o varios de los siguientes síntomas, tras la ingesta (entre 30 minutos y dos horas después) de productos que contengan lactosa: Náuseas, hinchazón abdominal, dolor abdominal, gases, diarrea, heces con olor fétido, pérdida de peso.
En algunos casos, también y paradójicamente, puede aparecer estreñimiento. Estos síntomas son similares a otras enfermedades digestivas como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Chron o la intolerancia a las proteínas de la leche por otros mecanismos, por lo que se debe distinguir entre éstas a través de las pruebas pertinentes, sobre todo en el caso de retirar la lactosa de la dieta y no existir mejoría de los síntomas.
Asimismo, la intensidad de los síntomas de la intolerancia a la lactosa no solo va a depender del umbral de cada persona, sino también de su motilidad intestinal, de la actividad de la lactosa (encargada de metabolizar la lactosa) y de la actividad de su flora.

Tratamiento de la intolerancia a la lactosa

Intolerancia a la lactosa

La primera alternativa es suprimir de la dieta todos los alimentos que tengan lactosa, es decir cualquier producto que contenga leche o queso, o que se haya elaborado a partir de estos, ya sea de forma total en los pacientes muy sensibles, o de forma leve en pacientes menos sensibles.
El déficit de lactasa varía de una persona a otra, y también a lo largo de la vida, por lo que se puede averiguar el grado de intolerancia a la lactosa de cada paciente, y determinar el tipo y cantidad de lácteos que puede consumir.
Se debe tener en cuenta que la lactosa puede estar presente en la composición de muchos alimentos o bebidas y no solo en los productos lácteos.
La otra alternativa consiste en la administración de sustitutos de la lactasa. Tomar suplementos de la enzima lactasa antes de consumir productos lácteos, puede evitar la aparición de síntomas en algunas personas, sin embargo, no es eficaz en todos los pacientes que sufren este trastorno.

¿Qué alimentos contienen lactosa?

  • Leche entera y en polvo, manteca, margarina, derivados lácteos fermentados, cuajada, yogur y queso.
  • Pan y otros productos de panadería o confitería (lea la composición en la etiqueta).
  • Alimentos preparados o procesados (lea también la etiqueta).
  • Chocolate.
  • Muchos tipos de comprimidos ya que la lactosa es un excipiente muy común (consulte la composición en el prospecto).

Las personas con intolerancia a la lactosa casi nunca tienen molestias con cantidades pequeñas de lactosa. Algunos alimentos en caja, enlatados, congelados, empacados y preparados pueden tener cantidades pequeñas de lactosa. Estos alimentos incluyen: Waffles, panqueques, bizcochos, galletas y las mezclas para prepararlos, cereales en caja, sopas instantáneas, bebidas para el desayuno, papas fritas, tortillas de maíz y otros refrigerios empacados, embutidos, aderezos, sustitutos de leche en líquido y en polvo, proteínas en polvo y en barra, caramelos, etc.

¿Cómo puedo obtener el calcio que necesita mi cuerpo?

El calcio es un mineral que el cuerpo necesita para tener huesos y dientes fuertes.
Otros alimentos que contienen calcio son: el salmón enlatado o las sardinas con huesos, el brócoli y otras hortalizas de hojas verdes, las naranjas, las almendras, la nuez del Brasil y los frijoles secos, la leche de soya y el tofu, productos con calcio añadido, como el jugo de naranja.
Para absorber el calcio, su cuerpo necesita vitamina D. Asegúrese de comer alimentos que contengan vitamina D, como los huevos, el hígado y ciertos tipos de pescado como el salmón y el atún. Además, recibir suficiente sol ayuda al cuerpo a producir vitamina D.
Hable con su médico sobre cómo obtener suficiente calcio y vitamina D en su dieta. También pregúntele si debe tomar un suplemento.

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