Inteligencia emocional, ...

... clave para una vida sana - Lic. Silvia Gil - Especialista en Inteligencia Emocional, Certificada por Six Seconds EE.UU., Directora General de Potencial Humano S.A. »

Lic. Silvia Gil - Especialista en Inteligencia Emocional, Certificada por Six Seconds EE.UU., Directora General de Potencial Humano S.A. ¿Sabía que lo que sentimos emocionalmente suele convertirse en CÓMO nos sentimos físicamente?

Hoy en día, es común no sentir armonía en el alma. Vivimos fragmentados. Las cuentas, las metas, los informes, las tareas para ayer, el tráfico, correr para cumplir los horarios, el tiempo que no alcanza ni para uno ni para la familia, lo que quiero y aún no tengo, y sumemos lo emocional; los recuerdos dolorosos, el asalto de la culpa, las relaciones conflictivas, el hacerse la cabeza por pequeñas cosas, la falta de perdón hacia uno mismo y hacia los demás. Y la lista puede continuar.

¿Cómo puede estar bien el cuerpo?

Cuando la mente, el corazón y el espíritu no están en paz. No todas las enfermedades son causadas por la falta de paz, aunque sí es el caso de muchas de nuestras dolencias.

Necesitamos identificar cuáles son las emociones que nos dañan y por ende nos destruyen, es aquí donde recomiendo hacer el ejercicio de desarrollar nuestra inteligencia emocional.

¿Qué es inteligencia emocional?

Es una destreza o habilidad que nos ayuda a conocer, interpretar y afrontar nuestras propias emociones, y la de los demás. Es aprender a gestionar y administrar efectivamente lo que sentimos, para obtener resultados saludables en todos los aspectos de la vida.

A algunas personas les cuesta asimilar la realidad de la conexión mente-cuerpo. De hecho, resulta bastante duro tener que enfrentar un diagnóstico donde la responsabilidad cae sobre la persona, y no necesariamente en un virus o bacteria, o en una predisposición genética.

Un libro que cambió mi forma de ver la enfermedad, hace más de 15 años se llama: “La Enfermedad como Camino” de Thowald Dethlefsen. Recuerdo que en una de las frases decía: “No somos víctimas de la enfermedad, somos verdugos de la misma”. Eso para mi fue revelador. Y hoy, realizando la certificación en Biodecodificación, muchas cosas me generan mucho sentido en cuanto a la creación de síntomas y enfermedades. Lo que muchas veces representan un conflicto oculto no resuelto.

Existen dos formas de mirar una adversidad:
  • Soy víctima de lo que me pasa, y empiezo a buscar culpables.
  • Soy protagonista de mi realidad, y todo lo que vivo lo internalizo como un aprendizaje. Me hago las preguntas: ¿Para qué estoy viviendo esto? ¿Qué debo aprender? Después de una enfermedad la persona se vuelve resiliente, adquiere plasticidad biológica y biopsicosocial frente a lo que le toca vivir. Y salen enriquecidos, fortalecidos y transformados.

Para empezar a ejercitar nuestra inteligencia emocional, tener en cuenta que nada es tan importante como nuestros pensamientos. La mayoría de las veces no somos conscientes de que mantenemos un diálogo interno que no construye salud (la vida es una porquería, no la pego una, todo lo que hago me sale mal, el mundo está en mi contra, etc., etc). Sin embargo, tengo el poder de elegir un diálogo saludable. Y esto es crucialmente importante, sabiendo el efecto que tiene un pensamiento en la expresión de los genes.

Inteligencial emocional

Robert Ader (1974), el padre de la psiconeuroinmunología, demostró que los sistemas psíquico, inmunológico, nervioso y endocrino están interrelacionados. Esto significa que mi sistema psíquico dialoga permanentemente con mi sistema inmunológico.

Es por eso que aquellas personas muy negativas y fatalistas, son más propensas a sentir dolores permanentes y a enfermarse con mayor frecuencia.

El secreto de una vida saludable

Es vivir integrados, alineados, no fragmentados.

Es tener la capacidad de aceptar y honrar mi pasado, vivir y disfrutar mi presente, liderar mi futuro.

A menudo menciono en mis conferencias que la medicina cura, pero la sanación completa depende de la persona, es aquí donde es importante considerar el estado emocional del individuo. Las personas no quieren morir, pero tampoco están comprometidas en generar un cambio en sus vidas. Tenemos la capacidad de movilizar a los estados emocionales para aprender a autogestionarnos y para decidir ser felices activando nuestra farmacia interna, las drogas endógenas como las endorfinas, serotoninas, dopaminas, oxitocinas, etc. Estas se activan con la meditación, el baile, el ejercicio, la risa, el hábito de las plegarias, servir a los demás, tener una vida con propósito, amar lo que hacemos, agradecer por todo, vivir más livianos.

Hoy le invito a que tomemos juntos decisiones importantes: “Elegir. Pensar y sentir de manera diferente”.

Elegir perdonar, elegir perdonarme, elegir hablar, elegir cambiar, elegir amar, elegir ser feliz. Y sobre todo, elegir confiar en Dios, somos su extensión, por lo tanto Él está en nosotros y eso nos hace poderosos.

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