Influenza y ...

... enfermedad cardíaca - Dr. Edgar Ortega – Esp. en Medicina Interna e Infectología Clínica »

Existen tres tipos de virus de influenza (gripe): A, B y C. Los virus de influenza A y B que generalmente se diseminan entre las personas (virus de influenza humana) todos los años causan epidemias de influenza estacional.

Los virus de influenza tipo A, pueden dividirse en diferentes subtipos dependiendo de los genes que constituyen las proteínas de superficie. Durante el transcurso de la temporada de influenza, hay circulación de los diferentes tipos (A y B) y subtipos (influenza A) que provocan enfermedades.

Los virus de tipo C, se detectan con mucho menos frecuencia y suelen causar infecciones leves, por lo que su impacto en la salud pública es menos importante.

Entre los muchos subtipos de virus gripales A, en la actualidad están circulando en el ser humano virus de los subtipos A (H1N1) y A (H3N2). El virus A (H1N1) circulante también se denomina A (H1N1)pdm09, dado que causó la pandemia del 2009 y posteriormente sustituyó al virus A (H1N1) estacional que había circulado hasta el 2009. Todas las pandemias conocidas han sido causadas por virus gripales de tipo A.

La gripe estacional se caracteriza por el inicio súbito de fiebre alta, tos (generalmente seca), dolores musculares, articulares, de cabeza y garganta, intenso malestar y abundante secreción nasal. La tos puede ser intensa y durar 2 semanas o más. La fiebre y los demás síntomas suelen desaparecer en la mayoría de los casos en el plazo de una semana, sin necesidad de atención médica.
Se propaga fácilmente y su transmisión es rápida en las escuelas o las residencias asistidas. Cuando la persona infectada tose o estornuda, las gotitas infecciosas (con virus) se dispersan en el aire y se transmiten a las personas cercanas que las inspiran. El virus también puede propagarse a través de las manos infectadas. Para evitar la transmisión hay que lavarse las manos regularmente y cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo de papel al toser o estornudar.

En los países industrializados la mayoría de las muertes relacionadas con la gripe corresponden a mayores de 65 años. Las epidemias pueden causar gran absentismo laboral y escolar, y pérdidas de productividad. Las clínicas y los hospitales pueden verse abrumados por el gran número de enfermos que acuden a ellos durante los períodos de máxima actividad de la enfermedad. El tiempo transcurrido entre la infección y la aparición de la enfermedad (el llamado período de incubación) es de aproximadamente 2 días.

La mayoría de las personas que contraigan la influenza padecerán una enfermedad leve, necesitarán atención médica o medicamentos antivirales y se recuperarán en menos de dos semanas. Sin embargo, algunas personas tienen mayores probabilidades de desarrollar complicaciones por la influenza que pueden requerir hospitalización y, a veces, provocan la muerte. Neumonía, bronquitis, sinusitis e infecciones del oído son algunos ejemplos de complicaciones relacionadas con la influenza.

La influenza también puede empeorar otros problemas de salud crónicos, sobre todos a los portadores de enfermedad cardíaca

Las personas con enfermedades cardíacas y quienes hayan sufrido un accidente cerebrovascular tienen un mayor riesgo de presentar complicaciones por la influenza. Entre los adultos hospitalizados con influenza durante la temporada de influenza 2015-2016, las enfermedades cardíacas eran las afecciones crónicas más comunes; el 41% de los adultos hospitalizados con influenza durante la temporada 2015-2016 tuvo alguna enfermedad cardíaca. Los estudios han demostrado que la influenza está asociada a un aumento de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

La enfermedad cardíaca incluye no solo a la enfermedad de la arteria coronaria (ataque cardíaco o infarto de miocardio, síndrome coronario agudo y angina). También incluye las siguientes condiciones más comunes:

  • Insuficiencia cardíaca.
  • Enfermedad cardíaca por hipertensión arterial.
  • Enfermedad cardiopulmonar.
  • Valvulopatías cardíacas.
  • Arritmias con fibrilación auricular.
  • Cardiopatías congénitas.

La gripe se asocia con un riesgo doble o triple de un ataque al corazón. El virus causa una inflamación de las paredes de las arterias del corazón. A su vez, la inflamación puede provocar que cualquier placa ateromatosa que recubre la pared de la arteria se rompa o desprenda y bloquee el flujo sanguíneo a través de la arteria, lo que lleva a un ataque al corazón. Si tiene enfermedad de las arterias coronarias, tiene un mayor nivel de placa en las arterias y es más vulnerable a un ataque al corazón cuando tiene gripe.

Influenza y enfermedad cardíaca

Junto con la causa de eventos cardíacos repentinos, la gripe también puede ser responsable de empeoramiento de las condiciones existentes del corazón, insuficiencia cardíaca congestiva específicamente. Si el virus causa más daños al músculo cardíaco, el bombeo se vuelve menos eficaz, haciendo que el líquido se acumule en otras áreas de su cuerpo, como los pulmones, los brazos y las piernas.
Como resultado, puede experimentar más dificultad para respirar y ver hinchados sus brazos, piernas o pies.

El corazón sano, ¿puede verse afectado por la influenza?

La gripe es una causa reconocida de la miocarditis, una inflamación del músculo del corazón. Cuando el virus de la gripe entra en el corazón, las células que combaten la enfermedad producen sustancias químicas para luchar contra la infección. Estos productos químicos también pueden dañar el músculo cardíaco y dejarlo inflamado y débil. Con la miocarditis, puede no tener síntomas o tener dificultad para respirar y dolor en el pecho al respirar.
La miocarditis inducida por influenza puede provocar ritmos cardíacos peligrosos (arritmias cardíacas) o shock cardiogénico, una situación de emergencia en la cual el corazón no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo. La miocarditis inducida también puede conducir a la muerte debido a la disminución de la función cardíaca global.

Tratamiento

Algunos países disponen de antivíricos para la gripe, que pueden reducir las complicaciones graves y las muertes. Lo ideal es que se administren en las fases iniciales de la enfermedad (en las 48 horas siguientes a la aparición de los síntomas). Dichos fármacos pertenecen a dos clases:

  • Los inhibidores de la neuraminidasa (una proteína del virus de la gripe), como el oseltamivir y el zanamivir; en algunos países también están aprobados el peramivir y el laninamivir.
  • Los adamantanos o bloqueantes del canal de protones M2, como la amantadina y la rimantadina, a los que los virus de la gripe son frecuentemente resistentes, con la consiguiente reducción de la eficacia del tratamiento.

La OMS efectúa un seguimiento de la sensibilidad de los virus gripales circulantes a los antivíricos para poder proporcionar orientaciones oportunas sobre su uso terapéutico y su posible uso quimioprofiláctico. En la actualidad, la mayoría de los virus de la gripe circulantes son resistentes a los adamantanos y la OMS recomienda los inhibidores de la neuraminidasa como tratamiento de primera línea para aquellos pacientes que necesiten recibir antivíricos.

Prevención

La forma más eficaz de prevenir la enfermedad y sus consecuencias graves es la vacunación. Hace más de 60 años que se vienen utilizando vacunas seguras y eficaces. En los adultos sanos la vacunación antigripal puede proporcionar una protección razonable. En los ancianos puede ser menos efectiva para prevenir la enfermedad, pero aún así reduce su gravedad y la incidencia de complicaciones y muertes.

La vacunación es especialmente importante en las personas que corren mayor riesgo de sufrir complicaciones de la gripe y en aquellas que viven con pacientes de alto riesgo o que cuidan de ellos.

La OMS recomienda la vacunación anual en:

  • Las mujeres embarazadas en cualquier etapa del embarazo.
  • Los niños de 6 meses a 5 años.
  • Los ancianos (≥ 65 años).
  • Las personas con enfermedades crónicas (sobretodo cardiópatas).
  • Los trabajadores de la salud.

Las vacunas antigripales son más eficaces cuando hay una buena correspondencia entre los virus circulantes y los presentes en la vacuna.

Dada la naturaleza constantemente cambiante de los virus de la gripe, el Sistema Mundial OMS de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (GISRS) —una red de Centros Nacionales de la Gripe y Centros Colaboradores de la OMS en todo el mundo— hace un seguimiento constante de los virus gripales circulantes en el ser humano y actualiza la composición de las vacunas antigripales dos veces al año.

Medidas Preventivas

  • Lavarse las manos frecuentemente con agua y con jabón (al llegar de la calle, periódicamente durante el día, después de tocar áreas de uso común, después de ir al baño y antes de comer).
  • Al toser o estornudar, cubrirse la nariz y boca con un pañuelo desechable o con el ángulo interno del codo.
  • Si es necesario escupir, hacerlo en un pañuelo desechable, tirarlo a la basura y lavarse las manos. Nunca escupir en el suelo.
  • Mantener la higiene adecuada del entorno (casa, oficina, centros de reuniones, etc.), ventilados y permitiendo la entrada de la luz del sol.
  • Limpiar superficies y objetos de uso frecuente.
  • Quedarse en casa cuando se tienen padecimientos respiratorios y acudir al médico si se presenta alguno de los síntomas ya mencionados.
Seguinos en Facebook

revista