La importancia de ...

... la educación emocional en los niños - Lic. Patricia Zubizarreta – Psicóloga Clínica »

Lic. Patricia Zubizarreta – Psicóloga Clínica

Los niños son puramente emocionales, por lo tanto, corporales, ya que las emociones se localizan en el cuerpo, y lo que necesitan básicamente es: moverse. Por ello, lo mejor para ayudarles a regular las emociones es brindar la oportunidad de que realicen actividad física.

El cuerpo necesita encontrar el escenario para poder expresarse de forma natural, dicho escenario es la actividad física; si no se lo brindamos a la persona, a la larga va a buscar otras maneras de expresarse: comer, fumar, tomar alcohol, recurrir a las drogas, etc. La emoción reacciona a través del cuerpo, que siempre es el vehículo de su expresión.

Por ello, es muy importante que los padres, desde que los hijos son muy chiquitos, les enseñemos a prestar atención a sus emociones y ayudar a que puedan detectarlas, ponerles nombre y analizar las maneras de dar salida a una emoción de forma natural y saludable. Si nuestro hijo se enoja y pega al hermanito porque le quitó un juguete, como padre debo validar su “emoción” pero corregir su “acción”, es decir, le digo que NO a su comportamiento pero un rotundo SÍ a escuchar cómo se siente, sus emociones. Lo que, generalmente, solemos hacer como padres es castigar al niño por su conducta, pero no conversamos sobre sus emociones. Detrás de cada conducta o comportamiento no deseado, se esconde una emoción que no encontró otra vía de expresión. Mientras sigamos ignorando la emoción que lo llevó a cada una de sus conductas indeseadas, el niño se seguirá sintiendo desconectado, desorientado y no aprenderá a gestionar lo que le pasa.

Nos educaron y nos criaron en un mundo donde no está permitido expresar las emociones. De niños escuchamos expresiones del tipo: “no te pongas triste”, “no llores”, “no te enojes” “no tengas miedo”, y muchas otras en donde el mensaje claro es: “prohibido sentir” o “prohibido expresar lo que sientes”. Generalmente, no nos enseñaron a gestionar nuestras emociones, por eso surge una expresión alterada de la emoción. Pocos adultos en las familias tienen la capacidad de contener emocionalmente a un niño en la forma adecuada, lo habitual es prohibir su auténtica expresión. En ese momento es cuando nace el miedo a ser rechazados, y ese miedo, frena en gran medida nuestra expresión en las relaciones humanas.

Tenemos todos los códigos emocionales al revés, por ejemplo: nos dijeron desde siempre que llorar era signo de debilidad siendo que es todo lo contrario, es signo de fortaleza; también que decir “no puedo” o “no sé”, tenía que ver con la debilidad; que reírse mucho es signo de estupidez, objetivamente, reírse parece signo de inmadurez. “ Todavía no entendemos que el concepto de fortaleza es el coraje de expresar y no el arte de aguantar Pilar Sordo.

La importancia de la educación emocional en los niños

El miedo también es una emoción que está vista como cobardía, que tampoco es demasiado permitida.

Los niños, naturalmente, tienen una buena percepción del mundo, pero generalmente esa percepción se deteriora con ciertas situaciones, como la siguiente:

Una niña entra a la habitación, ve a la madre llorando y le pregunta qué le pasa. La madre se seca las lágrimas, finge una sonrisa y le responde que no le pasa nada. La niña queda confundida, por un lado, cree en su mamá que debe saber mejor, pero comienza a desconfiar de su propia percepción. Esa desconfianza, le hace perder su propia coherencia interior, y sin esa referencia, quedamos sin orientación en la vida. Y con los años, esa niña tiene miedo a volver a confiar en su percepción y terminará desconectándose por completo de lo que siente.

La emoción es, fue y será siempre nuestra brújula interior. Lo mejor que podemos hacer como padres es ayudar a nuestros hijos a no perder esa conexión, y a aprender a gestionarla de manera saludable.

Seguinos en Facebook

revista