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... evaluación oftamológica periódica en personas con afecciones oculares - Dr. Walter Martínez Gill - Oftalmólogo »

Existen varias enfermedades que afectan a los ojos según la edad, ubicación anatómica, condiciones predisponentes como enfermedades sistémicas (diabetes, hipertensión arterial, enfermedades reumatológicas), la genética y otras enfermedades heredo-degenerativas. También podemos citar en orden de frecuencia a las principales causas de discapacidad visual o ceguera según la Organización Mundial de la Salud (OMS), como los defectos de refracción como la miopía, hipermetropía y astigmatismo, las cataratas, el glaucoma y las enfermedades que afectan a la retina que deben ser evaluadas periódicamente.

A continuación trataremos el porqué de la importancia de estas evaluaciones periódicas de algunas de las enfermedades o condiciones más frecuentes.

Los errores de refracción no corregidos

Constituyen la causa más importante de discapacidad visual, puede limitar a las personas en la realización de tareas cotidianas y afectar su calidad de vida, así como sus posibilidades de interacción con el mundo circundante, comprometiendo su pleno desarrollo psicológico y personal teniendo en cuenta que la mayoría se inicia en edades tempranas y podrían durar gran parte de la vida por lo que se recomienda una revisión anual de los niños antes de iniciar el año lectivo para una mejor orientación profesional según el caso.

Miopía - Hipermetropía

En la miopía las imágenes se enfocan por delante de la retina y no sobre ella, a consecuencia de que el globo ocular es demasiado alargado o la córnea muy curva, lo que dificulta la visión de lejos. Suele aparecer en la infancia y evoluciona hasta los 20 años aproximadamente, cuando tiende a estabilizarse. Caso contrario es el de la hipermetropía en el que la imagen se enfoca por detrás de la retina a causa del diámetro del ojo menor a lo normal o córneas más planas, lo que se traduce en una disminución de la visión cercana. La mayoría de los niños nacen con una hipermetropía fisiológica que se va corrigiendo con la edad y desaparece en la adolescencia. Si no se ha corregido completamente, es probable que persista de por vida.

Astigmatismo

Importancia de la evaluación oftamológica periódica en personas con afecciones oculares

En el astigmatismo las imágenes se enfocan sobre la retina de forma distorsionada, afectando a la visión de cerca y de lejos, por lo tanto puede estar o no asociado a miopía o hipermetropía. Proviene de un problema en la curvatura de la córnea que impide el enfoque claro de los objetos, esta córnea adopta una forma más elíptica u ovalada y puede estar determinada genéticamente o asociada a traumatismo o cirugías.

Esta condición podría ser progresiva y asociada o no a factores hereditarios complejos (aún en investigación), estos van produciendo un adelgazamiento de la zona central o paracentral de la córnea tomando una forma cónica, originando así un astigmatismo irregular que distorsiona las imágenes y una sucesiva disminución de la visión. Esta enfermedad llamada queratocono es la primera causa de trasplante corneal en pacientes jóvenes, puede aparecer de forma esporádica, y es muy importante mencionar que hay casos relacionados con alergia ocular o frotamiento ocular continuo por lo que si se presentan episodios repetidos de comezón, hay que controlarlas y tratarlas.

Cataratas

La catarata es la principal causa de ceguera reversible en el mundo y se trata de una pérdida de la transparencia del cristalino, la lente natural del ojo que se encuentra detrás de la pupila. A través de esta lente pasan los rayos de luz hasta la retina y allí se forman las imágenes. Por ello, cuando el cristalino pierde transparencia e impide el paso nítido de la luz a la retina, el paciente sufre una pérdida progresiva de la visión. Con los años, nuestro cristalino se vuelve más opaco. Aunque existan otras múltiples causas que promuevan esta opacidad del cristalino como la diabetes, el envejecimiento es la principal causa de la catarata. Su tratamiento definitivo es la extracción quirúrgica de esta y el implante de una lente intraocular que permita el paso adecuado de luz a la retina reemplazando el cristalino opaco.

Glaucoma

Otra patología que requiere de una valoración periódica es el glaucoma, ya que su tratamiento es de por vida con gotas anti-glaucomatosas o cirugía. Engloba un grupo de enfermedades que provocan un daño progresivo del nervio óptico. Con la edad su incidencia crece y el campo visual va disminuyendo.

El glaucoma provoca una creciente pérdida de fibras nerviosas, formando un hueco en el interior de este nervio. De no tratarse la enfermedad, en cuanto se queda sin fibras nerviosas, el paciente pierde completamente la visión. Para que la visión sea buena, es necesario que el nervio óptico esté sano.

Retinopatía diabética

Es la enfermedad vascular más frecuente de la retina.

Se origina por el daño producido en los vasos retinianos a causa de la descompensación metabólica de la diabetes. Comporta una pérdida de visión que, en ocasiones, puede ser muy importante.

Con elevados niveles de glicemia, las paredes de los vasos retinianos se alteran y se vuelven más permeables, dejando pasar fluido fuera de las células. En casos más avanzados, se produce una proliferación de vasos sanguíneos anómalos que originan hemorragias. La presencia de sangre en el espacio vítreo (gel transparente que rellena el globo ocular), hace que este se vuelva opaco, causando una disminución de la visión que en general se produce de forma brusca.

La población diabética debe realizar un control estricto de su glicemia, de la presión arterial y de los lípidos plasmáticos. Existen otros factores que influyen negativamente en la retinopatía diabética como la obesidad, el tabaquismo o el sedentarismo. Estos pacientes que ascienden a más de 200 millones en todo el mundo requieren revisiones periódicas de la retina ya que, generalmente, la retinopatía diabética no provoca síntomas hasta que la lesión es severa.

Conclusiones

La mayor parte de las enfermedades o condiciones que provocan discapacidad visual y/o ceguera se pueden prevenir o tratar fácilmente mediante intervenciones conocidas y costoefectivas.

Para reducir las complicaciones oculares, repercusiones socio-económicas y mejorar el pronóstico visual, es necesario mantener visitas oftalmológicas de seguimiento basadas en la clasificación y la categoría de riesgo de cada enfermedad.

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