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Cuando los hijos repiten el grado: La repitencia del año puede ser una oportunidad »

¿Qué hacer cuando se hace evidente que nuestro hijo va a repetir el año escolar?

No se puede olvidar que el problema mayor es del niño o niña, quien deberá separarse de su clase, enfrentarse al fracaso y muchas veces a la sanción moral de sus compañeros.

Cuando hablamos de niños de educación básica que repiten, el tema puede derivar en una mayor seguridad en sí mismos.

Pasar de curso a toda costa, sin haber asimilado bien la materia del año, no necesariamente será lo más adecuado para un niño. Repetir puede servir para nivelarse y madurar, si bien quedarse en el mismo año tampoco resuelve todo. El problema debe ser enfrentado.

Cuando es evidente que el estudiante va a repetir, muchas veces se desencadena una crisis dentro de la familia: culpas van y vienen, reina la desesperación o la sorpresa por no entender cómo se llegó hasta este punto. Pero no se puede olvidar que el problema mayor es del niño o niña, quien deberá separarse de su clase, enfrentarse al fracaso y muchas veces a la sanción moral de sus compañeros. Por esto, puede desarrollar sentimientos de baja autoestima, tristeza y rabia. También puede ponerse rebelde, en un intento por proyectar la culpa en los padres o en el sistema, donde sea menos en sí mismo.

Aplicar castigos o buscar reforzamiento escolar intensivo a días de rendir los exámenes finales ya no tiene sentido. Esto no significa, en todo caso, que deba eludirse la toma de decisiones que la situación requiere, ya que estas acciones harán la diferencia entre vivir la repitencia del año como una tragedia o como una oportunidad de comenzar, con nuevos hábitos de estudio y compromisos renovados por parte del estudiante y quienes lo rodean.

Lo aconsejable es identificar los problemas que redundaron en la reprobación del año. Puede que algunos conflictos en la familia afecten el rendimiento escolar o que existan problemas de aprendizaje, de vinculación entre el alumno y sus compañeros o sus profesores. Incluso puede ser que haya deficiencias en la visión o en la audición. Todos estos son factores que se pueden tratar con ayuda profesional y voluntad por parte de todo el grupo familiar.

También, dependiendo de la personalidad del estudiante y el tipo de establecimiento educacional, habrá que evaluar si conviene cambiar de colegio o seguir en el mismo, siempre teniendo en consideración que esto no es una solución por sí misma y que, como lo explica el psicólogo de la Universidad Central de Chile, Jorge Rosende, “en muchos casos –sobre todo en adolescentes- el repetir se traduce en un remezón que los hace madurar”.

El especialista asegura que repetir el año “no implica que la trayectoria escolar futura sea un fracaso. Repasar lo que ya se hizo y no se logró satisfactoriamente, puede convertirse en una herramienta a favor para incorporar nuevas responsabilidades y obligaciones, junto con realizar un análisis crítico de los aspectos que llevaron a esa situación. En este análisis, lo ideal es que no solamente sea por parte del estudiante, sino que a nivel familiar, del establecimiento educacional y tomar en cuenta también las circunstancias que hayan ocurrido durante el año que no se pudieron manejar adecuadamente. De este modo, se pretende que haya un aprendizaje de los errores y así exista un beneficio a nivel general ".

Cuando hablamos de niños de educación básica que repiten, el tema puede derivar en una mayor seguridad en sí mismos, explica Rosende, “porque podrán ser los más grandes y mejores del nuevo curso, pero también puede darse que se les afecte su autoestima, porque es diferente a sus compañeros que sí lograron pasar de curso y porque pueden generarse estigmatizaciones por parte de sus compañeros. Por esto, es importante que exista un apoyo integrado”. Ahora bien, cuando son adolescentes, la situación puede ser más difícil según el psicólogo, teniendo en cuenta que las relaciones sociales están más estructuradas y no avanzar con esas mismas relaciones implica alejarse de un referente de gran influencia. “Pero muchas veces ellos mismos son conscientes que, avanzar de curso sin tener los conocimientos mínimos para ello, puede acarrearles más problemas en el futuro”, agrega.

Aparte de aplicar castigos, un error frecuente es perder la calma, producto del desgaste emocional que el tema representa. La clave está en el apoyo que el estudiante encuentre en sus círculos más cercanos, sobre todo en lo que se viene: adaptarse a nuevos compañeros y tomar medidas para no cometer los mismos errores.

Entre estas medidas a tomar, no se cuenta el pasar las vacaciones de verano en reforzamiento. Por muy mal que hayan estado las notas, los niños y las niñas necesitan descansar tanto o más que los adultos. Lo que sí es posible, es aprovechar las vacaciones para que, sin el estrés diario del colegio, se adquieran habilidades como la organización del tiempo y acumular experiencias donde se sienta la satisfacción de obtener logros gracias a su esfuerzo.

Falla del colegio

Para la psicóloga infanto-juvenil de la Universidad Central, Gloria Chanes, cuando no se trata de un problema puntual, como que el estudiante estuvo enfermo, sufrió la separación de sus padres u otro problema grave, “la falla es del colegio y de los profesores. Un profesor que no logra que sus alumnos aprendan los contenidos mínimos para aprobar el curso, no debe ser visto como un fracaso del estudiante, sino una consecuencia de la falta de motivación y una inadecuada metodología de enseñanza para con esa persona en particular”.

“Muchas veces el número de estudiantes por sala, las deficiencias del sistema en general y los mínimos recursos para apoyar los casos de excepción, se traducen en que algunos estudiantes resientan esto y terminen debiendo repetir el año”, acota Chanes, quien además advierte que el nuevo curso o nuevo colegio, debe estar al tanto del motivo por el cual el alumno o alumna repitió, “para poner atención en esos puntos y sabiendo que es posible que el alumno se torne agresivo, por su frustración o por creer que ya sabe todo lo que se está enseñando. Por eso, hay que hacerle comprender que es un estudiante más y que necesita poner de su parte para salir adelante”.





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