Fiebrefobia: una ...

... epidemia silenciosa entre los padres de pacientes pediátricos - Dr. Wilson Martín Agüero Echeverría – Pediatra Infectólogo »

La presencia de fiebre en el niño representa uno de los motivos más frecuentes de consulta en la práctica pediátrica diaria (entre el 30-50 %), y es una situación de temor y angustia para los padres. La fiebrefobia o fobia a la fiebre en los padres es un miedo exagerado a ésta y es un término acuñado por Schmitt, en 1980.

A pesar del mayor conocimiento científico acerca de sus mecanismos de aparición, es poca la información en los textos de pediatría en referencia a la fiebre, por lo que se forman médicos y personal de salud con una enseñanza insuficiente acerca de este signo. El desconocimiento de los límites de normalidad de la temperatura corporal en los seres humanos, sus beneficios y peligros potenciales, genera ansiedad en los padres del niño enfermo, y también en los médicos que los atienden, razón por la cual se llega a un sobretratamiento de ésta.

Qué es la fiebre

Es una respuesta biológica adaptativa a procesos que inducen una respuesta inflamatoria sistémica. En términos sencillos es la respuesta normal del cuerpo a la infección. La temperatura corporal está regulada por las neuronas termosensibles localizadas en el hipotálamo anterior o preóptico, que responden a cambios en la temperatura de la sangre y a conexiones nerviosas directas con los receptores de calor y frío localizados en la piel y en el músculo.

Qué ocurre en el organismo cuando se produce la fiebre

Esta sección está escrita con palabras intrincadas para oídos no médicos. Sin embargo, la escribo en la forma que debe ser para que justamente los padres puedan entender que la temperatura elevada con la que se encuentran a menudo en sus casas, es realmente un mecanismo de adaptación y defensa del ser humano, y de hecho, permite que el niño febril no se complique tan frecuentemente con infecciones fatales como neumonías o meningitis. ¿Por qué? Pues al mantener al niño con menos de 38 grados centígrados, realmente lo que se hace es abrir las puertas a bacterias que llegarán a los órganos vitales del niño.

En otras palabras, se “ayuda al equipo enemigo”, por ejemplo; bacterias como el Streptococcus pneumoniae llegarán a la sangre desde la faringe y se replicarán en la misma, con la libertad que le permite una temperatura de 37 grados a la cual están adaptadas, mientras que incautamente los padres “evitamos” la fiebre, mecanismo natural de defensa que el hombre adquirió tras millones de años de evolución.

La mayoría de las infecciones disparan una respuesta febril al estimular a ciertas células. El resultado es una serie de mecanismos periféricos de conservación del calor mediante vasoconstricción, así como un incremento metabólico para generarlo, hasta que la temperatura de la sangre que irriga el hipotálamo coincida con el punto del termostato, terminando en la respuesta final de fiebre.

Beneficios de la fiebre

Suena raro, pero este subtítulo es el alma del presente artículo. Cito algunos efectos en el cuerpo humano:

  • Estimula el mecanismo mucociliar, facilita la respuesta inmunológica, refuerza la fagocitosis, aumenta la producción de interferón antiviral, e incrementa otras funciones de defensa del organismo.
  • Limita la replicación de organismos invasores, debido a que disminuye los niveles séricos de hierro, zinc y cobre, que son necesarios para la replicación bacteriana.
  • Previene la replicación viral dentro de las células infectadas, y aumenta la muerte celular programada (apoptosis) y por ende limita la expansión de la infección viral a otros sistemas orgánicos.
  • Potencia la acción de los antibióticos.
Fiebrefobia: una epidemia silenciosa entre los padres de pacientes pediátricos Las actitudes erróneas acerca de la fiebre

Involucran desde la familia hasta el especialista en pediatría, conllevan a miedos irracionales. La fiebrefobia tiene varias desventajas: padres temerosos pueden permanecer hasta toda la noche tratando de mantener una temperatura inferior a 39,4 ºC (o incluso inferior a 38 ºC); niños que son despertados innecesariamente para tomas de temperatura o administración de antipiréticos, y que en dosis excesivas de estos medicamentos, además de atentar contra la fisiología misma de la fiebre, aumentan la incidencia de efectos adversos.

En mi práctica médica, he observado la evolución fatal de medicación con dipirona (causando aplasia medular). La tendencia en cuerpos de guardia pediátricos, es indicar antitérmicos intramusculares al niño que acude con fiebre antes de examinarlo; sin embargo, primero hay que precisar la causa de la fiebre, y tratar al niño y no al termómetro.

Muchas personas, piensan que la fiebre alta (cuando se acerca a 40 ºC) puede provocar un daño permanente, sobre todo en el cerebro, además de convulsiones. En cambio, actualmente hay un consenso sobre que las temperaturas inferiores a 41 ºC son relativamente inocuas.

Convulsiones febriles

Las convulsiones febriles duran pocos minutos, se ven solo en niños de 6 meses a 6 años de edad, afectan únicamente al 3-5% de los casos febriles, la recurrencia es del 20-30%, y son excepcionales las lesiones neurológicas, aunque la convulsión sea recurrente. La temperatura elevada es un factor de riesgo, sin embargo no se ha encontrado ningún dato que demuestre que la fiebre es la causa de las convulsiones.

Tratamiento

Medidas antitérmicas: ofrecer más líquidos al niño, mantenerlo en un lugar fresco con buena circulación de aire, baños con agua templada, no sobreabrigar al paciente.

Es importante educar a los padres sobre la importancia de no comenzar el tratamiento antitérmico hasta que la temperatura alcance 38,5 ºC (temperatura axilar), y de ser posible, 39 ºC. Lo fundamental es que se descubra “qué” está causando la fiebre, de modo a tratar el mal de raíz. Y esto se logrará con la consulta personalizada del paciente.

Al asesorar a la familia, se debe hacer hincapié en la necesidad de un diagnóstico temprano y certero, y no enfatizar erróneamente la normotermia (temperatura normal) como un objetivo terapeútico. En mi opinión personal, dado un mayor margen entre las dosis terapéuticas y las dosis tóxicas, el paracetamol es superior en seguridad a otras drogas, si bien su acción es más lenta y muchas veces no se lograr reducir la temperatura a niveles subfebriles, de la lectura de esta nota se puede inferir que el médico podrá inclusive utilizar a su favor la respuesta febril del paciente.

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