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Dra. Victoria Chaparro

Según la OMS, las enfermedades cardiovasculares, mundialmente consideradas a menudo un problema "masculino", son la principal causa de mortalidad entre las mujeres. Una mujer tiene 50% de probabilidad de morir de su primer ataque cardíaco, comparado con el 30% de los hombres. De quienes sobreviven a su primer ataque cardíaco, el 38% de las mujeres morirá en el primer año, en comparación con el 25% de los hombres. El 46% de las mujeres quedan incapacitadas por una insuficiencia cardíaca después de un infarto, comparado con el 22% de los hombres.

LAS MUJERES Y LOS ATAQUES CARDÍACOS

Los síntomas de ataque cardíaco en las mujeres pueden ser diferentes de los que presentan los hombres. Muchas mujeres que sufren un ataque cardíaco no lo saben. Suelen sentir ardor en la región superior del abdomen y pueden tener mareo, malestar estomacal y sudoración. Como podrían no sentir el típico dolor en la mitad izquierda del pecho, las mujeres podrían pasar por alto los síntomas que indican que están sufriendo un ataque al corazón.

Los ataque cardíacos son, en general, más graves en las mujeres que en los hombres, ya que en el primer año después de un ataque cardíaco, tienen la probabilidad 50% mayor de morir que los hombres. En los primeros 6 años después de un ataque cardíaco, las mujeres tienen una probabilidad casi 2 veces mayor de sufrir un segundo ataque.

EL ESTRÓGENO Y LOS NIVELES DE COLESTEROL

Antes de la menopausia, las mujeres en general, tienen niveles más elevados de colesterol que los hombres, porque el estrógeno está relacionado con niveles más elevados de HDL o «colesterol bueno» y niveles más bajos de LDL o «colesterol malo». Es decir, cuanto más elevado el nivel de HDL de la mujer, menor será la probabilidad de que sufra un episodio cardiovascular tal como un ataque cardíaco o cerebral. Pero después de la menopausia, los niveles de HDL suelen bajar, incrementándose así el riesgo cardiovascular.

Por lo que las mujeres pueden anticipar vivir una gran parte de su vida con un riesgo cardiovascular más elevado. Es más, 1 de cada 4 mujeres mayores de 65 años de edad sufre algún tipo de enfermedad cardiovascular. Los niveles de colesterol HDL y LDL pueden mejorarse con dieta, ejercicio y, en casos graves, medicamentos reductores del colesterol.

Factores de riesgo cardiovascular en la mujer TERAPIA DE REEMPLAZO HORMONAL

Los investigadores han estudiado la forma en que la terapia de reemplazo hormonal puede afectar a las mujeres que tienen y que no tienen enfermedades cardiovasculares. Al cabo de varios años y de muchos estudios clínicos, no aconsejan la terapia de reemplazo hormonal para reducir el riesgo de sufrir enfermedad coronaria o accidente cerebrovascular. Cada mujer debe evaluar los riesgos de este tratamiento y comentarlos con su médico. Existen tratamientos no hormonales eficaces para síntomas de la menopausia, tales como la disminución de la masa ósea.

LOS ANTICONCEPTIVOS ORALES

Pueden representar un mayor riesgo cardiovascular para las mujeres, especialmente aquellas que tienen otros factores de riesgo, tales como el hábito de fumar. Los investigadores creen que las píldoras anticonceptivas elevan la presión arterial y los niveles de azúcar en sangre en algunas mujeres, además de aumentar el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos.

Los riesgos relacionados con las píldoras anticonceptivas aumentan con la edad. Las mujeres deben informar al médico sobre cualquier otro factor de riesgo cardiovascular que tengan, antes de comenzar a tomar píldoras anticonceptivas.

EL HÁBITO DE FUMAR Y EL CONSUMO EXCESIVO DE ALCOHOL

Fumar es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. El número de niñas adolescentes que fuman ha aumentado. El tabaquismo, combinado con los anticonceptivos orales, aumenta considerablemente el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. Afortunadamente, independientemente del tiempo que hayan fumado y la cantidad de cigarrillos consumidos, los fumadores pueden reducir inmediatamente su riesgo de sufrir un ataque cardíaco si dejan de fumar.

El consumo excesivo de alcohol puede contribuir a la obesidad, elevar los niveles de triglicéridos y la presión arterial, enfermar al músculo cardíaco y contribuir a un ataque cerebral.

HIPERTENSIÓN, DIABETES Y OBESIDAD

La hipertensión es una enfermedad silenciosa, aumenta el esfuerzo del corazón, acelera el proceso de endurecimiento de las arterias e incrementa el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, un ataque cerebral o una insuficiencia renal. Aunque no puede curarse, sí puede controlarse. Las mujeres con antecedentes de preeclampsia corren el doble de riesgo de sufrir un ataque cerebral, padecer enfermedades del corazón y presentar coágulos peligrosos en las venas entre 5 y 15 años luego del embarazo.

Por su parte, la diabetes es más común en las mujeres y representa un mayor riesgo porque cancela los efectos protectores del estrógeno en las mujeres premenopáusicas. Muchas personas diabéticas suelen ser sedentarias y tener sobrepeso, niveles elevados de colesterol y más probabilidades de sufrir de hipertensión arterial.

La obesidad es un importante factor predisponente para las enfermedades del corazón. Las mujeres que tienen mucha grasa en la cintura tienen mayor riesgo que las que tienen grasa en las caderas. Un plan de dieta, la correcta hidratación y ejercicio aprobado por el médico es la mejor manera de adelgazar sin riesgo.

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