Las excusas que nos ...

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Lic. Sergio Carrón, Psicólogo

Analicemos esta fórmula: “Excusa = malos resultados + una explicación.”

¿Qué es una excusa?

Son “malos resultados + una explicación”. La explicación es válida, como manera de relatar lo ocurrido, pero no dejan de ser “malos resultados”.

Desde el Coaching Ontológico, esta actitud de dar “excusas” viene de un rol de vida, llamado: Rol de Víctima, en donde la culpa de nuestros resultados lo tienen “otros”, y ahí se agrupan desde cambios climáticos, relaciones con personas, nuestro pasado, etc. Esta actitud evita que analicemos nuestra responsabilidad en lo que nos pasa en la vida. Es decir, desde el rol de víctima, se plantea que es nuestro entorno el que nos determina. Estas excusas son limitaciones que nos ponemos, y de esta manera perdemos posibilidades de crecer, mejorar, aprender y desarrollarnos, etc.

No siempre somos conscientes de las excusas que nos ponemos; las tenemos tan dentro de nuestra vida, estamos tan acostumbrados (aunque nos quejemos) de que las cosas sean tal como son, que a veces no las vemos. Sin embargo, las posibilidades del ser humano son inmensas…

La pregunta es, si le molesta algo, ¿qué está haciendo para solucionarlo? Si ponemos excusas, nos quedamos en el análisis, pero si diseñamos acciones intencionales, pasamos a resultados distintos.

Las excusas que nos damos “El optimista siempre tiene un proyecto. El pesimista siempre tiene una excusa.” (anónimo)

Con esta frase reitero la reflexión y la invitación a la acción; la excusa nos deja en la quietud, en la imposibilidad, en el descanso de que lo que nos pasa no depende de nosotros y nos genera una mirada “pesimista” de la vida.

En cambio, tener una mirada “optimista” hace que nos planteemos proyectos de cambio y mejora, de acción y no de pasividad, gracias a lo cual seguramente tendremos resultados distintos, y sobre todo, haremos un intento “intencional” de lograr algo mejor.

Cómo pasar de la excusa a la acción:

Salir de la excusa depende de uno mismo, el tiempo que nos lleve y la facilidad o dificultad dependen del ánimo y celeridad que le pongamos. Si bien existen factores externos, no siempre los mismos son tan determinantes como los vemos cuando estamos en la excusa.

Por eso, podemos dar algunos pasos para salir de la excusa:
  • Reconocer que estamos dando excusas: es el paso más difícil, porque la excusa aparece como una verdad absoluta, que no requiere discusión. Por lo cual tenemos que analizar nuestras respuestas, nuestra manera de interpretar nuestro entorno y nuestra interacción con el mismo. Por ejemplo: quejarnos del tránsito y alegar que debido a sus características llegamos tarde a nuestros compromisos.
  • Tener intenciones: el ser humano es el único ser vivo que puede tener “intenciones” en sus acciones; el resto de los seres vivos actúan de manera “instintiva”, casi con un programa establecido. Por todo esto, los humanos podemos “elegir” nuestras acciones, y si las mismas tienen intención, comenzamos a “vivir intencionalmente”.
  • Siguiendo con el ejemplo: elegir la puntualidad como valor personal y dejar de responsabilizar al tránsito (algo que no puedo controlar); y asumir mi responsabilidad en cuanto los caminos que elijo, el tiempo antes que salgo para los compromisos que tengo, la preparación previa a los compromisos (que es algo que sí puedo controlar).
  • Diseñar las acciones (tener un plan): tener intenciones es lo ideal, pero las mismas deben convertirse en acciones, para ello debemos diseñar el tipo de acciones que queremos realizar, es decir, establecer un plan de acción. Porque si no, las intenciones pueden morir en el campo de los sueños y deseos.
  • Armar un calendario de compromisos para cada semana y organizarme para cumplirlo. Armar planes de ruta para elegir los mejores caminos para cada compromiso.
  • Avisar de cualquier imprevisto que me haga llegar tarde (si fuese pertinente) y/o negociar con las personas que tengo los compromisos para cumplir con todos los mismos.
  • Pasar a la acción: teniendo un plan, elaborado intencionalmente, sólo resta “pasar a la acción”, ejecutando el mismo, viviendo en coherencia entre lo que decimos que queremos lograr y lo que hacemos para que eso pase.
  • Para terminar con el ejemplo propuesto, en este punto es simplemente “hacer”, poner en marcha el plan de trabajo, cumplir lo que me propuse para lograr lo que deseo.
Y recuerde…

La excusa es una descripción de lo que ocurrió, probablemente todo lo que diga una persona al excusarse sea cierto, pero no le ayuda a lograr resultados distintos.¿Se anima a evitar las excusas?

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