Estrés infantil ...

... de fin de año - Lic. Natacha Golabek – Psicóloga clínica »

En diciembre se presenta un período de balances generales, cierre de ciclos escolares y eventos sociales; además de los preparativos para las fiestas de fin de año. Esto conlleva un cansancio excesivo acumulado que hace que aparezcan síntomas de estrés, por lo que muchas veces, la familia colapsa; y los más afectados son los niños, al no tener la capacidad de manejar estas situaciones.

Los jóvenes y niños denotan mucho cansancio, agobio y una especie de desesperanza, debido a la sensación de tener que cumplir con todo y con todos en la familia, con mantener estándares. Ante una situación estresante hay un mecanismo biológico que responde a que la persona se siente amenazada y por lo tanto, se tensa, sin entender bien por qué.

Tipos de estrés presentes a fin de año

  • Estrés emocional: : no se puede evitar hacer balances en esta época del año. Los objetivos no alcanzados y las ausencias pueden hacer que sin querer, se cree un clima no favorable para los niños.
  • Estrés familiar: los miembros de la familia tienen más actividades, lo que implica preparativos que pueden generar tensión innecesaria en los niños.
  • Estrés social: diciembre es temporada alta de eventos sociales, fiestas y encuentros a los que hay que asistir; lo que genera cansancio en adultos y niños.
  • Estrés económico: hay un incremento en los gastos, que resulta significativo para las familias.
  • Estrés ambiental: el calor estresa. Cuando la temperatura alta se mantiene varios días seguidos, la percepción del presente se ve afectada, generando estrés.

Síntomas del estrés en los niños

Los principales son: problemas para dormir; cambios en el apetito; diarreas frecuentes; incremento o disminución de la actividad física; cansancio o fatiga; apatía, pasividad; problemas para relacionarse con otras personas; irritabilidad; tristeza. Los padres deben estar alertas ante alguno de estos síntomas, ya que combinados con las situaciones de cambio pueden ser signos de estrés, y se debe procurar que la salud del niño no se resienta, minimizando en la medida de lo posible las consecuencias.

Estrés infantil de fin de anho

Tristeza de Navidad

También los niños, tan alegres y despreocupados en esta época, pueden reflejar una cierta tristeza cuando han pasado por un hecho familiar novedoso o traumático, como la muerte de algún familiar, la separación de los padres, un cambio de colegio, la mudanza a otra ciudad o la llegada de un nuevo hermano. Lo más importante es enfrentar los problemas, hablar con ellos de los que ya no están, que el niño asuma la ausencia y luego pueda de cierta manera, disfrutar de las fiestas. Es importante que no se conviertan en el paño de lágrimas de sus mayores, porque no tienen la capacidad psicológica del adulto y esto solo les provoca una tristeza que no les corresponde.

Obsesión por la perfección

Muchas veces, los adultos quieren que las fiestas de fin de año sean perfectas y desarrollan un clima estresante, dando órdenes en los preparativos con tono imperativo. Esto produce estrés en los más pequeños, quienes solo quieren disfrutar de esas fechas especiales. No hay que ser impecables, sino lograr que la familia esté reunida y feliz, cooperando, hermoseando el entorno, celebrando esta tradición tan importante para todos. Se debe cambiar la actitud autoritaria y perfeccionista, que los hijos vean a sus padres como compañeros, cómplices a la hora de decorar, cocinar, salir a los comercios y comprar objetos simpáticos, de visitar a los amigos y familiares, dar muestras de afecto y sinceridad.

Consejos para que los niños puedan disfrutar de las celebraciones

  • Familiarice a sus hijos con los parientes antes de la reunión, enséñeles fotos para que, cuando los conozca, se encuentren más cómodos. Prepare un lugar seguro en la casa donde puedan jugar, escuchar música o leer de forma relajada.
  • Asigne tareas relacionadas a los preparativos apropiadas a la edad, aunque no lo hagan tan bien como lo haría usted.
  • Enséñeles a relajarse cuando se sientan nerviosos o se enojen.Tenga en cuenta los horarios de alimentación y sueño, ya que eso puede afectar la tranquilidad de los niños.
  • No agobie a su hijo con lo que usted quiere que haga, forzándolo a estar con familiares que no conoce, ordenándole a cada momento que se quede quieto, señalando qué está haciendo mal.
Seguinos en Facebook

revista