Esguince de tobillo

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Dr. Osvaldo Andrés González Riveros

El esguince es la pérdida transitoria de la congruencia articular que implica una lesión parcial o total de los ligamentos. El tobillo es una articulación compleja que está conformada por la unión de 3 huesos: tibia, peroné y astrágalo, además de dos sistemas ligamentarios medial y lateral.

El esguince de tobillo es la causa más frecuente de consulta en deportistas y posee una frecuencia, no despreciable, por caídas simples en no deportistas.

El conocimiento de la fisiología recuerda que las articulaciones tienen unos sensores especiales (neuronas especializadas), los propioceptores; que comunican al cerebro cuál es la posición de la articulación, por consiguiente, los músculos que deberán relajar y contraerse, lo cual es fundamental en la recuperación del paciente.

El diagnóstico

Se realiza basado en el interrogatorio y examen físico del paciente; se debe prestar especial atención al dolor, la tumefacción, la inestabilidad del tobillo (con las conocidas maniobras de bostezo y del cajón), luego se solicitan los métodos auxiliares (no sustituyen al juicio clínico del examinador) que son radiografías, ecografías y resonancia magnética.

Las radiografías permiten evaluar a los huesos directamente e indirectamente. Las partes blandas que se certifican con los estudios ecográficos que a su vez depende del operador, permiten evaluar los ligamentos y tendones. La resonancia magnética es muy interesante, pues permite ver las lesiones osteocondrales (que afectan al hueso y el cartílago).

La clasificación

Es de manera sencilla y arbitraria. Se divide en grados I, II, y III, basándose en los hallazgos clínicos y certificándose por los métodos auxiliares de diagnóstico, haciendo énfasis en el dolor, tumefacción e inestabilidad del tobillo.

Siendo el Grado I: sin signos ni síntomas muy llamativos, poco dolor, poca tumefacción, sin inestabilidad, marcha conservada. Grado III: mucho dolor, gran tumefacción, inestabilidad importante objetivable con las maniobras antes mencionadas, dificultad para la marcha, y el Grado II: intermedio entre ambos.

El tratamiento Esguince de tobillo

Puede ser quirúrgico y no quirúrgico. El reposo es el principal factor en ese sentido. Los no quirúrgicos (de mayor porcentaje) se tratan con analgésicos, antiinflamatorios, vendajes, enyesados, botas ortopédicas (en la actualidad más cómodas para el paciente), en muchos casos acompañados de un par de muletas.

La fisioterapia tiene vital importancia, primero para calmar el dolor, luego al ir recuperando la movilidad y por último en el fortalecimiento y la propiocepción.

Los tratamientos quirúrgicos, cada vez más frecuentes y con técnicas mejoradas, permiten la reparación de los ligamentos, y se respaldan con unas anclas especiales o técnicas clásicas de transposición de tendones con funciones secundarias, convirtiéndolos en sistemas ligamentarios muy potentes, usados especialmente en las inestabilidades laterales en deportistas de alta competencia.

Las complicaciones del esguince de tobillo

Son múltiples. La recidiva o reincidencia es frecuente por la pobre rehabilitación o la debilidad residual de los ligamentos a nuevos traumas de grado diferente; la artrosis y la lesión osteocondral son lesiones secundarias discapacitantes, la primera a largo plazo y la segunda a mediano o corto plazo, según la intensidad del trauma y el reposo que se haya realizado.

El esguince de tobillo es una lesión traumática muy frecuente, de diagnóstico protocolizado, que requiere la intervención de un traumatólogo y fisioterapeuta certificados para el correcto diagnóstico y tratamiento.

El tratamiento es acorde al diagnóstico realizado por el profesional, la evolución está directamente relacionada a la severidad del trauma y la fisioterapia de rehabilitación cumplida por el paciente.

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