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Dra. Carmen Carolina Fernández – Inmunóloga

Según la Organización Mundial de la Salud, entre el 2015 y el 2050 la proporción de la población mundial con más de 60 años de edad pasará de 900 millones hasta 2000 millones, lo que representa un aumento del 12% al 22%.

El envejecimiento: Es el resultado de reacciones bioquímicas, respuestas celulares y acciones de genes que pueden tener diferentes efectos en diferentes tejidos del organismo. El envejecimiento celular (senescencia) es un proceso crucial en el desarrollo del ser humano.

Desde el nacimiento ya tenemos células senescentes que van muriendo conforme se cumplan los números de divisiones celulares pre-establecidas en nuestros genes, y que no guardan ninguna relación con la edad cronológica que se marca con años de vida.

El envejecimiento comprende cambios distintivos en células y moléculas que comprometen finalmente su adecuada función, estos cambios se producen como resultado de respuestas celulares a insultos endógenos (como el estrés) y exógenos (ambientales), que conducen finalmente a la expresión característica de la vejez.

Estar expuestos a daños a lo largo de la vida es inevitable, por lo que con el paso del tiempo nuestras células entran en un estado de "bellas durmientes". Las células dejan de ser funcionales, producen proteínas inflamatorias y el tejido pierde función.

El gen P16, descubierto por el Dr. Manuel Serrano, nos protege del cáncer y de enfermedades cardiovasculares como la aterosclerosis. Su función en nuestro organismo consiste en evitar que aquellas células que acumulan daños proliferen. Una célula dañada que empieza a proliferar es peligrosa.

La proteína p16 se encarga de realizar un extraordinario papel de defensa: induce que aquellas células que acumulen daños entren en una especie de estado de "letargo", conocido como senescencia.

La senescencia celular se ha implicado en el envejecimiento. Debido a que las células senescentes son incapaces de autorenovarse, se ha propuesto que estas células podrían contribuir a fenotipos de envejecimiento como el fallo inmunológico, pobre cicatrización, atrofia de la piel, disminución de la función gastrointestinal, etc. Se presume que estos fenotipos surgen debido a la pérdida de la capacidad proliferativa de la célula, y por lo tanto, de la capacidad regenerativa del tejido.

¿Se puede revertir el envejecimiento? HACIA UN ENVEJECIMIENTO ACTIVO

Con el paso de los años “nos encontramos más cómodos en nuestra propia piel”. Cuando se es joven se pierde el tiempo en muchas cosas que no merecen la pena; envejecer nos reta a ser realmente nosotros mismos, a no perder el tiempo en vanidades y darle el valor real a las cosas y el lugar real a las personas.

El cuidado del “yo” debe consistir en mejorar la apariencia, no en tratar de parecer más jóvenes. Los hábitos y el cuidado personal marcan una gran diferencia. La vejez nos arriesga a llevarnos a una segunda infancia.

El envejecimiento también tiene que ver con dejar huella y tratar de que nuestra vida marque una diferencia en el futuro.

Todos tenemos que ser conscientes de esta evolución natural y poner fin a la lucha contra él, desde temprana edad, de qué valdría vivir mucho, si lo mucho que vive no lo recuerda o lo vive mal, la calidad de la vejez es lo primordial, preferiblemente con elegancia, humor y humildad.

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