Salud para todos...

...Es posible? »

La salud es un derecho que tenemos todos. Tenemos derecho a un servicio de salud eficiente, que nos permita mantenernos sanos a través de la prevención, pero también a través del tratamiento adecuado y oportuno de las enfermedades que puedan aquejarnos. Sin embargo, vemos con tristeza que en el Paraguay, la salud no está garantizada. Muchos años de mala gestión pública han hecho al sistema de salud prácticamente inexistente e ineficiente.

En los últimos 2 años, sin embargo, e independientemente de preferencias o disputas políticas, sentimos que algo está cambiando. Hoy, se encuentra al frente del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social la Dra. Esperanza Martínez. La revista Dr. en Casa quiso conversar con ella en este primer número, para saber cómo piensa y qué hace esta mujer que tiene como objetivo crear un sistema eficiente, que posibilite el acceso a la salud a todos los paraguayos.

Atención en todo el país

¿Cuál es la política del gobierno actual en cuanto a salud?

El Ministerio de Salud lanzó, a partir de este gobierno, lo que se llama una “política pública de calidad de vida y salud con equidad”. Una de las prioridades es organizar el Sistema Nacional de Salud y cambiar la visión actual de que el Ministerio de Salud es una institución que atiende sólo a la gente de menos recursos. El Ministerio debe desarrollar una red pública de servicios para los 6 millones de paraguayos y paraguayas.

¿Cuál es el nuevo modelo que se piensa implementar?

El nuevo modelo plantea mejorar el primer nivel de atención a través de los equipos de salud de la familia. Son equipos formados por un médico, una licenciada en enfermería, un auxiliar de enfermería y de ser posible 4 o 5 promotores de salud por cada 3,500 a 5,000 personas. La idea es que los promotores visiten todas las familias de la zona que se les asigna y realicen una encuesta para conocer a las personas y sus problemas. Ya estamos trabajando 179 equipos en las zonas más alejadas, la idea es llegar a los 1500, 1800 equipos para los 6 millones de personas.

¿Cuáles serían las ventajas de este sistema?

La gente va a consultar cerca de donde vive por los problemas más comunes: controlar a sus niños sanos, vacunarlos, controlarse la presión, la diabetes, si tiene un cuadro gripal o intestinal un dolor de cabeza. La idea es que estas personas no dejen de antenderse o no tengan que desplazarse hasta un hospital.

¿Que otros tipos de centros comprenderían esta nueva estructura?

Luego del equipo de salud de la familia, habría una policlínica cada cincuenta mil personas. En éstas se atenderían casos más complejos: urgencias, operaciones, cesáreas, partos. Los pacientes serían derivados por el equipo de salud. Así, se evitaría la superpoblación que hay actualmente en los grandes hospitales.

¿Cuál es la aceptación de éstos equipos de salud por parte de las personas?

Tienen muy buena aceptación, porque están ubicados en todas las regiones sanitarias, pero especialmente en aquellos puntos donde casi no llegan los médicos. De no tener ni un tipo de servicio, pasan hoy a tener una persona que visita su casa, que les atiende, entonces están muy contentos.

¿Cuáles son las consecuencias de no contar con atención primaria?

El problema es que cuando no hay un sistema de atención primaria, donde la gente va cuando surge el problema, termina llegando al hospital grave, con complicaciones. El desafío es que la gente pueda atenderse cerca de su casa: realizar el control del embarazo desde el primer trimestre o todos los meses, controlar la diabetes desde que aparece, etc. Las mujeres que no realizan ni un control prenatal, llegan al parto con complicaciones, preeclampsia, un cuadro infeccioso. Llegan en el último estado de algo que es totalmente evitable.

ministra

Los problemas más preocupantes

¿Cómo están las cifras en cuanto a salud materno-infantil?

Todavía tenemos cifras muy altas de morbimortalidad materna infantil. Una de nuestras prioridades es mejorar la red obstétrica, la capacidad de resolver los partos y las cesáreas de manera institucional, de tal manera a bajar esta tasa. La mayoría de las mujeres mueren en el momentos del parto, un poco antes o un poco después, la muerte está ligada con el momento obstétrico, cuando el niño está por nacer. La idea es que las mujeres vayan a un servicio de salud, pero el servicio también tiene que funcionar.

¿Qué enfermedades son las que más afectan a los paraguayos?

Tenemos enfermedades endémicas como el dengue, la potencial fiebre amarilla de la cual tuvimos un brote, el tema de la gripe AH1N1, que probablemente tengamos un nuevo brote este año y la influenza estacional que hay todos los años. Además, tenemos las enfermedades de países desarrollados: mucha diabetes, mucha hipertensión. Éstas dos están muy relacionadas con los hábitos del paraguayo: tenemos una cultura alimentaria de muchos carbohidratos y grasa. Nos gusta la carne con grasa, comemos tortilla, chipa guasu, vorí vorí, mandioca, batata, azúcares, grasas de origen animal que son las más nocivas.

Las cifras de cáncer de cuello uterino también son muy importantes en Paraguay. Esto tiene que ver con el tema de las condiciones higiénicas, del uso del condón y una serie de prácticas. Hay gente muy joven con cáncer de cuello uterino y un porcentaje similar de cáncer de pene en el varón

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¿En qué consiste la campaña contra el cáncer del pulmón?

La campaña está ligada a la relación del cáncer con el tabaquismo y también a otros tipo de contaminación, sobre todo en los países modernos: la polución que generan los vehículos, la contaminación de las industrias. Nosotros nos adecuamos a un consenso mundial de lucha contra el tabaquismo. Vamos a tener en paraguay las cajetillas con fotos y textos que muestren los daños que produce el tabaquismo. Se apunta además a evitar o retrasar el primer cigarrillo en los jóvenes. Cuando un niño comienza a fumar a los once o doce años, es más difícil que rompa el hábito y para alguien que hace 10 o 15 años está fumando, no hay campaña que lo convenza, tiene que ser una decisión personal.

Trabajo en equipo

¿Se realizan trabajos en coordinación con otras organizaciones o dependencias?

Hay una visión de que la salud tiene determinantes sociales que son la pobreza, la vivienda, la nutrición, etc., entonces trabajamos de una manera articulada. Con esta premisa, estamos trabajando dentro de la lógica del gabinete social, que coordina la Presidencia de la República, pero de la que forman parte casi todos los ministerios.

Por ejemplo, con la Secretaría de la Niñez hemos trabajado con los niños en situación de calle. El año pasado habilitamos la primera unidad de desintoxicación para niños adictos. La Secretaría de la Niñez hace todo el trabajo social de identificar a los chicos, acercarse a ellos, ganarse la confianza, etc. Una vez que ellos acepten, entran a las unidades que organizó el Ministerio de Salud para una desintoxicación y después la idea es que vayan otra vez con la Secretaría de la Niñez en una fase de acompañamiento. Estamos trabajando también para que estos chicos estén vacunados, que tengan acceso a los centros de salud, que no sean discriminados.

Tenemos trabajo con la secretaría de la mujer, sobre todo el tema de violencia de género. Trabajamos el tema de la acogida a mujeres maltratadas, de tal manera a capacitar a los médicos y al personal de salud para que sepan recibir a una mujer en situación de maltrato. Tenemos acuerdos con la secretaría de medio ambiente y agricultura en el tema agrotóxicos. Con Educación hicimos un trabajo muy importante el año pasado con respecto a la gripe AH1N1, a la vacunación y al dengue. Este año queremos agregar el tema de control visual de los niños y el control de los primeros dientes permanentes en el primer grado.

Los planes son muchos. Una vez fortalecida este estructura, con hospitales reacondicionados, centro de salud más cerca de la gente y lo s equipos de salud de la famiia ocupándose de cada caso, será posible pensar en la democratización de la salud. El camino no es fácil, ya que muchos de estos cambios significan cambiar de raíz muchas formas de pensar y de trabajar dentro mismo del Ministerio, lo cual más de una vez viene acompañado de reacciones negativas.

Además, el cambio debe ser sostenible, debe poder mantenerse y mejorarse independientemente de las personas que se encuentren al frente de las instituciones. Esto, quizá sea el desafío más grande. Que la salud no deje de ser prioritaria y que realmente llegue a todos.

PREMIO A LA TRANSPARENCIA

En el 2009, la Ministra de Salud recibió la distinción como Mejor Máxima Autoridad Nacional, de parte de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP). Este galardón es un reconocimiento a su labor para transparentar y hacer m´s efectivos los procesos de Contrataciones y Adquisiciones Públicas. Por ejemplo, se duplicaron la cantidad de compras realizadas por licitaciones públicas, abandonándose las compras realizadas en forma directa. “Esto implica hacer una serie de cambios para que empecemos a tener una administración más transparente, más ordenada y sobre todo más eficiente. Como somo pobres, con más razón tenemos que gastar bien”, nos comentó la ministra.

“Según datos oficiales del gobierno anterior, cada 10 personas que se sentía enferma, 3 o 4 no acudían a un sistema de salud”.

“Las brechas que existen en el pais entre lo que tenemos y lo que sería óptimo, y eso vamos a tener que hacerlo de manera progresiva, ordenada y gradual.”

“Momento propicio para que la gente entienda el problema de salud, se dimensione como un problema social impostergable”

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