Enfermedad de Hansen ...

... o lepra – Dra. Romy Giardina - Dermatóloga »

La lepra o enfermedad de Hansen, es una enfermedad infectocontagiosa producida por el Mycobacterium leprae, también llamado bacilo de Hansen, que ataca normalmente la piel y los nervios periféricos, la misma sigue siendo un problema de salud pública en países como el nuestro, en pleno siglo XXI.

Los primeros casos de lepra se describieron en el año 600 a. C. en la India, pero sólo se conoce la causa desde 1873, cuando el noruego Gerhard Hansen identificó al M. leprae como agente etiológico.

Es endémica en los países subdesarrollados de Asia, África y América Latina. En muchos países la lepra se considera eliminada (prevalencia menor de 1 caso por 10.000 habitantes), sin embargo, la incidencia (número de nuevos casos por año) permanece estable desde hace 15 años con casi 250.000 casos nuevos por año en todo el mundo.

Todavía quedan áreas muy endémicas en algunas zonas de Angola, Brasil, India, Madagascar, Mozambique, Nepal, República Centroafricana, República Democrática del Congo y República Unida de Tanzania. Estos países siguen muy comprometidos con la eliminación de la enfermedad y están intensificando sus actividades para el control de la lepra.

En nuestro país, según datos del Programa Nacional de Lepra, se diagnosticaron en los últimos 10 años un promedio de 450 pacientes por año, de los cuales 20 fueron menores de 15 años. El 73% fue multibacilar y con predominio en el sexo masculino (64%). En todo el país la tasa es menor a 1 caso por 10.000 habitantes, a excepción de los departamentos de Amambay, San Pedro, Ñeembucú y Concepción, donde esta cifra es mayor.

No es una enfermedad hereditaria, aunque se cree que la herencia juega un papel importante en la susceptibilidad para desarrollar la enfermedad. La forma de transmisión es por las vías aéreas, es decir una persona infectada libera bacilos al aire y crea la posibilidad de contagio (al respirar o al hablar), este contacto debe ser íntimo, frecuente o prolongado, es decir la infección difícilmente ocurre después de un simple encuentro social. Progresa lentamente con un período de incubación de 3 años a más, puede atacar a personas de cualquier edad y ambos sexos.

Cerca del 95% de la población es resistente al bacilo y por lo tanto no se enferma, incluso teniendo contacto con una persona enferma y sin tratamiento.

Signos y síntomas

  • Lesiones cutáneas tipo manchas que pueden ser más claras que el color normal de la piel, también pueden ser rojizas o cobrizas, aplanadas o elevadas, no presentan picazón ni dolor generalmente.
  • Lesiones que presentan disminución de la sensibilidad al tacto, al calor o al dolor.
  • Lesiones que no sanan después de algunas semanas o meses.
  • Debilidad muscular.
  • Alteraciones de la sensibilidad en manos, brazos, pies y piernas.
  • Puede ocurrir también escamas o edema (hinchazón) en los codos, las manos, el rostro y las orejas.

Diagnóstico

El diagnóstico de la lepra se basa en las lesiones cutáneas típicas de la enfermedad, y lo confirma una biopsia de una muestra de la piel afectada.

Tratamiento

El tratamiento para esta enfermedad es largo pero efectivo; es ambulatorio, es decir que no precisa ningún tipo de internación. Además, es gratuito gracias a que la OMS provee los medicamentos, estos incluye el uso de antibióticos, antiinflamatorios y el tratamiento de las secuelas. El paciente tratado, puede seguir haciendo su vida normal: trabajar, casarse, tener hijos, etc. La lepra se cura a través de la Poliquimioterapia (PQT), en la que se utilizan tres drogas: rifampicina, clofazimina y dapsona.

Enfermedad de Hansen o lepra

Según las recomendaciones médicas actuales, el tratamiento de la enfermedad debe prolongarse entre seis meses y dos años, según las diferentes formas clínicas. En 1987, el médico e investigador venezolano Jacinto Convit fue distinguido con el Premio Príncipe de Asturias por descubrir la cura para esta enfermedad.



Complicaciones

Las complicaciones más graves son el resultado de la neuropatía periférica, que afecta el sentido del tacto e imposibilita la percepción del dolor y la temperatura. Los pacientes pueden quemarse, cortarse o sufrir otra lesión sin advertirlo. La lesión recurrente puede culminar con la pérdida de uno o varios dedos. La debilidad muscular puede provocar deformidades (p. ej., deformidad en garra del cuarto y el quinto dedo de la mano debido al compromiso del nervio cubital, descenso del pie como consecuencia del compromiso del nervio peroneo). Las pápulas y los nódulos pueden producir desfiguraciones en la cara.

También pueden afectarse otras áreas del cuerpo:

  • Pies: las úlceras plantares con infección secundaria son una causa importante de morbilidad, dado que provocan dolor durante la marcha.
  • Nariz: la lesión de la mucosa nasal puede provocar congestión nasal crónica y sangrado nasal y, si no se trata, puede conducir a la erosión y el colapso del tabique nasal.
  • Ojos: la iritis puede producir glaucoma, y la insensibilidad corneal puede provocar cicatrices y ceguera.
  • Función sexual: los hombres con lepra lepromatosa pueden experimentar disfunción eréctil y esterilidad. La infección puede disminuir la secreción de testosterona y espermatozoides en los testículos.
  • Riñones: en los pacientes con lepra lepromatosa, en ocasiones se desarrolla amiloidosis, con la consiguiente insuficiencia renal.

Prevención

En la actualidad, la lepra puede curarse, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha fijado el objetivo de reducir su prevalencia y eliminarla así de la lista de problemas de salud pública. Para poder erradicar la lepra es preciso establecer dos estrategias fundamentales:

  • Incorporar servicios especializados en la lucha contra la enfermedad en los servicios de salud pública de los países donde la enfermedad es endémica, facilitando el acceso de la población a los mismos, para obtener un diagnóstico precoz.
  • Proporcionar a los enfermos la medicación adecuada de forma gratuita. El diagnóstico y el tratamiento precoces de la enfermedad disminuyen significativamente las secuelas de la lepra, y posibilitan que los enfermos puedan llevar una vida normal.

La OPS/OMS asegura que el desconocimiento de esta enfermedad permite que la discriminación sea un grave problema, y además las discapacidades que ocasiona aumenta más esta discriminación, por lo que se recomienda intensificar los programas de salud pública destinados a prevenir y controlar esta enfermedad, así como a manejar oportunamente las discapacidades.

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