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Lic. Cynthia Ríos Tonina - Psicóloga-Psicoterapeuta

Educar a los hijos en la responsabilidad y en la capacidad de reconocer lo que sienten, y sobre todo poder expresarlo, es el mejor legado que les podemos transmitir.

Estamos al tanto de la importancia de aprender a conocer y gestionar las emociones; poder entender por qué son tan importantes y cómo podemos ayudarnos a nosotros en primer lugar y luego a nuestros hijos, para que reconozcan sus emociones, que las aprendan a regular y expresarlas bien, y por supuesto, que aprendan a reconocer las emociones de los demás.

Una psicóloga que admiro mucho, Begoña Ibarrola, nos dice: “A nuestros hijos no les podemos quitar las piedras del camino para que no tropiecen, les tenemos que enseñar a saltarlas”. Es importante enseñar a nuestros hijos a gestionar las emociones, así como les enseñamos otras cosas.

Las emociones pueden afectar a nuestro cuerpo, a nuestra salud y a nuestras relaciones afectivas. La OMS nos dice que: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social».

Qué importante es esto, ­si no tenemos salud, no tenemos bienestar. Mucha gente se pregunta: pero, ¿cómo hacemos para sentirnos bien? Lo primero que tenemos que hacer, es aprender el lenguaje de las emociones, educarnos en ellas, para así poder ayudar a nuestros hijos a conocer y reconocer sus propias emociones y su estado de ánimo.

Cuando nacemos, todavía no sabemos hablar y “la expresión gestual y emocional es la que nos permite comunicarnos con los adultos”. Es importante que desde muy pequeño, antes de que el niño pueda hablar, vea que los adultos ponen nombres a sus emociones, un gesto de empatía.

la importancia de reconocer y validar las emociones en la infancia

Son los adultos los que tienen que descubrir qué le pasa, por qué llora, si es por hambre o miedo. Un gran psicoanalista, Donald Winnicott, señala: “La madre es como la segunda piel del bebé, es la que le presenta el mundo, la que logra interpretar lo que él siente, en un momento en el que él no se reconoce como persona, y mucho menos entiende el mundo que le rodea”; y como aclara Begoña: “en esa empatía del adulto hacia el bebé se construye la futura empatía de ese niño o niña hacia los demás”.

¿Cómo podemos educar las emociones de nuestros hijos?

Educamos cuando respetamos que el niño sienta todo tipo de emociones.

A los niños les cuesta identificar sus emociones, y muchas veces, las canalizan a través del enojo, lo que es una consecuencia de no saber identificar sus emociones, no saber nombrarlas, guardarlas, siendo un motivo que les puede enfermar.

Las emociones son la manifestación de nuestro temperamento, es importante decirles que se pueden expresar bien o mal, podemos legitimar el enojo diciéndoles: “Entiendo que estás enojado porque te sacaron tu juguete preferido, pero no por eso tenés que morder, patear, insultar o golpear”, así también, debemos darles estrategias para que puedan manejar sus emociones, el niño tiene que aprender a expresarse sin dañar al otro.

Cuando el niño es muy pequeño, es importante hacerle preguntas; por su actitud y sus gestos podremos darnos cuenta que algo les está pasando, y es bueno que ellos lo puedan expresar en palabras.

Cuando ya son mayores (6 o 7 años), pueden venir del colegio un poco tristes, molestos, y les podemos decir: “parece que en el colegio te pasó algo, si querés me contás, acá estoy para hablar contigo si así lo querés”. Debemos estar abiertos al diálogo, sin juzgar, escuchando y ayudándole a entender lo que siente.

“Una emoción es una reacción”. Algo de repente ha entrado en mí y me puede provocar alegría, tristeza… pero ¿qué puedo hacer con ella? Dos cosas, expresarla o no expresarla. Una de las cosas importantes de la educación emocional que, además, es clave para el bienestar y la felicidad, es comprender (y hacer comprender a nuestros hijos) que no todo lo que se siente se tiene que expresar, no es obligatorio. Una cosa es sentir y otra es expresar.

Debemos aprender a reconocer el lenguaje de las emociones. Cada emoción que sentimos, nos está dando un mensaje, nos está diciendo cosas. Por ejemplo, cuando sentimos tristeza nos dice que hemos perdido algo, puede ser algo físico, alguna persona querida o una oportunidad. Cuando sentimos ansiedad o miedo, nos está informando que hay algún peligro.

¿Cómo enseñar a nuestros hijos a gestionar las emociones para que puedan identificar qué les pasa?.

Lo primero a considerar ante una emoción que les hace sentir mal, es no minimizarla y reconocer y validar dicha emoción, ayudarles a entrar en calma y luego enseñarles qué pueden hacer con una emoción que no les hace sentir bien... mostrarles cómo deben expresarla.

Siempre decimos que queremos que nuestros hijos sean felices, pero debemos saber que “la felicidad no se compra ni se vende, tampoco nadie te la puede sacar, ni podemos regalarla a nuestros hijos”, nos lo dice Ibarrola, por lo tanto, el niño debe aprender a gestionar sus emociones, no a ocultarlas, ni negarlas.

Tips para enseñar a nombrar las emociones

1. Enseñar a conocerse y a quererse: Un niño debe quererse a sí mismo y verse como alguien que merece el afecto de los demás.

2. Enseñar a ser empático: Previene la violencia y es una de las habilidades más valoradas en la sociedad.

3. Enseñar a impulsar su autonomía: Si no les ayudamos en nada, fracasarán y perderán la confianza en sí mismos; si hacemos todo por ellos, se estancarán.

4. Ensañar a tolerar la frustración: Hay que hacerles ver que no todo depende de nosotros, que no siempre podemos elegir y hay que aguantarse.

5. Enseñar a respetar límites y normas: Los niños que siguen normas y tienen claros los límites crecen más seguros y felices.

6. Enseñar a entrar en calma: El camino a la felicidad exige de nosotros una enorme capacidad de autocontrol.

7. Enseñar a regular sus emociones: No pueden expresar las emociones de cualquier manera y en cualquier lugar.

8. Enseñar a ser asertivo. Habilidad para expresar lo que quiera y piense, sin herir los sentimientos de los demás.

Es importante que los padres aprendamos también a gestionar nuestras emociones, es un entrenamiento,como ir al gimnasio día a día.

CUANDO LOS NIÑOS PIERDEN EL CONTROL , no hay que unirse a su caos, sino ejercer nosotros como adultos el AUTOCONTROL.

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