El amor como una adicción

Lic. Margarita Flores – Mg. en Psicología Clínica »

Cuando conocí hace 10 meses atrás a Rosalba en consultorio, (nombre ficticio para salvaguardar su identidad) estaba sentada con una ropa desgastada como su alma, se había hundido en el asiento como queriéndose esconder del mundo y de ella misma. Estaba delgada y demacrada de tanto sufrir por amor, había llegado al extremo de no querer seguir viviendo, hacían tres semanas de que había intentado quitarse la vida ya que ésta no le “sonreía”, según lo expresado por ella misma.

De aspecto frágil, con una mirada perdida en el infinito, Rosalba estaba como ida en sus pensamientos. La había traído a consulta su mejor amiga, quien ya había hecho un proceso terapéutico anterior y se había liberado de la “adicción a amar demasiado”.

Rosalba representa lo que en miles de mujeres es natural, “sufrir por amor”, ésto es al parecer el mínimo común denominador de lo que es el amor para estas mujeres que “mueren de amor”. Pero, ¿qué había llevado a Rosalba a tal estado físico y emocional? ¿Qué le había sucedido a esta joven de 28 años para querer acabar con su vida? ¿Puede llegar a tal punto el amor de una mujer hacia su pareja? ¿Cómo se recupera una mujer de esta adicción? ¿Qué características tienen en común las mujeres que aman demasiado?

Son varias las características emocionales que son comunes en las mujeres que sufre de esta adicción según la autora Robin Norwood en su libro “Las mujeres que aman demasiado”, entre ellas están las siguientes:

1. Proviene de hogares típicamente disfuncionales, donde no se satisfacieron las necesidades emocionales.

2. Debido a que no recibió en su crianza suficiente afecto, trata o procura compensar indirectamente esa necesidad insatisfecha en aquellos hombres que “parecen necesitar cariño o su cuidado”.

3. La atracción hacia aquellos hombres “sanos emocionalmente” le parecen aburridos, le atraen aquellos hombres inaccesibles a los que se puede cambiar con la fuerza de su amor.

4. Hará cualquier esfuerzo para que la relación no se disuelva ya que está aterrada de que la abandonen.

5. Por lo general la mujer que ama demasiado está dispuesta a cualquier sacrificio, no importa el costo, nada será imposible o difícil para ella si ésto ayuda al hombre que ama.

6. Es más fácil para la mujer que ama demasiado, conservar las esperanzas de que “él” cambie, que cambiar ella misma.

7. Está siempre dispuesta a aceptar el 100 por ciento de la responsabilidad, la culpa y los reproches en cualquier relación.

El amor como una adicción

8. Su autoestima o amor propio es bajo, por lo que cree que no merece la felicidad, por lo contrario, cree que “debe ganárselo”.

9. Disimula sus esfuerzos por controlar a la gente y las situaciones, bajo la apariencia de “ser útiles”, debido a que en su niñez experimentó inseguridad necesita imperiosamente controlar sus relaciones.

10. Las mujeres que aman demasiado tienen una fantasía o sueño de cómo podría ser la relación, que difiere con la realidad que vive.

11. Es adicta a los hombres y al dolor emocional.

12. Es probable que esté predispuesta emocionalmente, y a menudo bioquímicamente, a volverse adicta a las drogas, al alcohol y/o ciertas comidas, en particular los dulces.

13. Al verse atraída hacia personas que tienen problemas por resolver, o involucradas en situaciones que son caóticas, inciertas y emocionalmente dolorosas, evita concentrarse en su responsabilidad para consigo misma.

14. Es probable que tenga una tendencia a episodios depresivos, los cuales trata de prevenir por medio de la excitación que le proporciona una relación inestable.

15. No le atraen los hombres que son amables, estables, confiables y que se interesan por usted. Esos hombres “agradables” le parecen aburridos.

Al leer con honestidad esta lista, con todas las características de una mujer que ama demasiado, puede darse cuenta que muchas de ellas están en nosotras mismas. Quizás se identifica con dos o tres de ellas o con la lista completa, acá lo importante no es que diga “soy un caso perdido tengo toda esa lista” o quizás piense “solo una de esas características tengo no es importante”, no va a ayudar mucho minimizar estos criterios o asumirlos sin hacer un estudio detallado de estos aspectos, ya que su vida emocional de pareja está en juego y se necesita el valor de reconocerlas, encararlas y luchar para que esta adicción pueda ser tratada y erradicada de su forma de amar.

Rosalba provenía de un hogar disfuncional, donde las figuras parentales eran inaccesibles; un padre desamorado, distante, inalcanzable para ella. Fue siempre la mejor alumna de su clase, se graduó con honores en la Facultad, todo con el afán de alcanzar la aprobación de este padre y tener su atención pero nada dio resultado.

Conoce a Manuel (nombre cambiado), quien le proporciona cierta atención al principio de la relación, pero al cabo de pocos meses, Manuel se vuelve tan esquivo, distante, apático y desinteresado en Rosalba, como lo había sido su padre.

Rosalba convivió cuatro años con Manuel en una relación tóxica y nociva. Su vida fue una lucha por ganar su amor, atención, afecto, cuidado, hasta que un día; Manuel se fue sin dar ninguna explicación tal como lo había hecho su padre cuando ella tenía 16 años. Con todo esto, había caído en una profunda depresión, desolación. El sentimiento de rechazo y abandono, abrumaban sus pensamientos y tenía la terrible determinación de acabar con su vida.

Rosalba comenzó su proceso de desintoxicación emocional de dependencia a Manuel y todo lo que él significaba, fue una mujer que se empoderó lentamente de un mejor autoconcepto, comenzó a centrase en ella y en sus necesidades, inició a la par un tratamiento farmacológico, nutritivo y psicológico que paso a paso empezó a dar frutos en su vida.

Después de unos 10 meses de apoyo psicológico, Rosalba ha sido una de las muchas mujeres que están en franca recuperación de la adicción a amar demasiado, aún le queda mucho que aprender pero ella está decidida a no retroceder, ha vuelto a sonreír y a descubrir áreas de su vida inexploradas para ella; como su delicado gusto por la música y el arte de los cuales disfruta enormemente sin sentirse culpable por ello.

Si se siente identificada en la historia de Rosalba o en partes de ella, tiene la oportunidad de cambiar su manera de amar e involucrarse con el hombre de su vida sanamente.

Hemos sido creadas para ser felices, y las buenas decisiones que tomemos en la vida lograran que esta felicidad sea un estado permanente.

Así como Rosalba buscó ayuda, no se quede solo con la impresión de que se identifica con su caso, haga como hizo Rosalba, enfrente esta adicción con valor y sea libre!!!

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