Efectos del sol y ...

... el calor en la piel - Prof. Dr. Arnaldo Aldama – Dermatólogo »

La piel es el órgano que nos relaciona con el medio externo y es la que más sufre los embates de los cambios de temperatura, la humedad y el calor. La exposición al sol sin protección provoca daños que se acumulan día a día en la piel que, con el paso del tiempo, pueden provocar el envejecimiento prematuro o, dependiendo de la gravedad, causar distintas lesiones como manchas, alergias, e incluso cáncer.

HONGOS

Una de las enfermedades comunes en temporada de calor son los hongos, que son infecciones que se sufre en el cuerpo debido a la presencia de mohos o levaduras microscópicas, habitantes tanto en la piel, como uñas o el cabello. El factor que propicia su aparición es el sudor. Las zonas donde éstos pueden llegar a aparecer son la totalidad de la piel, el cuero cabelludo, en la planta de los pies y la entrepierna. Algunos de los cuidados que se deben tener para evitar este tipo de enfermedades son la utilización de prendas de algodón, el buen secado de la piel y usar talco o polvos protectores.

QUEMADURAS SOLARES Consecuencia de la exposición prolongada al sol en horas en que los rayos inciden de forma más directa. Se deben principalmente a la falta de defensas de la piel, suceden cuando la exposición a la luz del sol excede la capacidad del pigmento protector del cuerpo llamada melanina. Cuando por ejemplo, una persona pasa tiempo en la oficina en determinadas condiciones y luego se toma vacaciones en alguna playa y como la piel no tiene defensas contra los rayos solares, se producen las quemaduras.

CÁNCER DE PIEL

Efectos del sol y el calor en la piel

Es una de las dolencias más graves que se puede sufrir en este órgano externo. Los carcinomas y el melanoma son los principales tipos de esta enfermedad.

El carcinoma basocelular tiene relación con la exposición larga, de muchos años, al sol. El carcinoma espinocelular, está relacionado a radiación crónica y tiene el riesgo de dar metástasis.

El tipo menos frecuente, es el melanoma maligno, que no necesita una exposición prolongada y guarda relación con esas quemaduras que sufren las personas que en gran parte del año están con más ropa y en sus vacaciones durante el verano, exponen más la piel. Cuando aparecen pequeños “bultitos” en la piel, o cuando hay una herida que no sana, son éstos los signos del cáncer de piel. La persona debe consultar en forma inmediata.

OTRAS LESIONES COMUNES

Los sarpullidos o miliaria, así como los eccemas, son trastornos de la piel comunes durante los climas de alta temperatura. Nuestro cuerpo tiene una temperatura estable de 37 ºC. Con una sensación térmica que excede, por ejemplo, los 40 ºC, las glándulas sudoríparas deben luchar contra la temperatura del ambiente y mantener estable la de nuestro cuerpo con la expulsión de sudor. Pero en ocasiones, el despido de sudor es exagerado luego de estar expuesto mucho tiempo al sol o al calor, tanto que obstruye los poros, produciéndose el sarpullido y los eccemas. Lo que se recomienda es estar en lugares frescos.

CUIDADOS

Lo más importante es evitar exponerse a los rayos del sol durante las horas en que caen verticalmente. Eso sería desde las 10:00 hasta las 17:00 hs. Se puede realizar la medición de la siguiente forma: cuando la sombra de una persona que se proyecta sobre el suelo, es menor que su altura, quiere decir que los rayos están cayendo muy verticales o muy fuertes sobre la superficie. Si se debe estar expuesto, hay que utilizar la ropa indicada y protector solar. No es recomendable que estén expuestos los niños, adultos mayores y embarazadas. Otro punto clave para el cuidado de la piel es tomar mucha agua y llevar una dieta equilibrada, con el consumo de alimentos que contengan agua, como verduras, frutas y leche.

PROTECTORES SOLARES

De acuerdo a la indicación del médico, los protectores solares deben aplicarse antes de estar expuestos al sol y luego se deben renovar, es decir, volver a aplicarse sobre la piel, ya que van perdiendo efecto con el sudor. La elección depende del tipo de piel de cada persona. Por ejemplo, una persona con piel oscura tiene bastante protección solar; sin embargo, una persona con piel blanca, cabello y ojos claros, tiene menos protección solar y necesitaría de un protector con un factor más elevado.

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