Drogas ...

... y adolescentes - Lic. Susana Ismael Basualdo - Psicopedagoga Clínica »

Uno de los mayores flagelos de nuestra sociedad actual es el consumo de drogas.Desafortunadamente, este fenómeno social afecta especialmente a niños y adolescentes.

¿Por qué ha aumentado últimamente el consumo de drogas en nuestro país?

Ante la alta disponibilidad, en la actualidad los adolescentes tienen que aprender a convivir con las drogas, tomando decisiones sobre su consumo o la abstinencia a las mismas. Como consecuencia, muchos procesos de socialización con la familia, amigos, escuela y medios de comunicación han sido alterados.

Cada vez sabemos menos de lo que sucede con nuestros hijos fuera de casa, y por ende, la percepción y los factores de riesgo, el ocio, el tiempo libre y la vida recreativa son parte fundamental para abordar esta compleja problemática.

La publicidad misma induce al consumo. Vemos avisos publicitarios donde para alcanzar la felicidad y celebrar algo de manera alegre, es mejor hacerlo con una cerveza en la mano, o descorchando una botella de vino, o encendiendo un cigarrillo. El cigarrillo, y el alcohol, así como las bebidas energizantes son drogas “legales” y de amplia difusión y aceptación en nuestra sociedad, pero también son la puerta de entrada para otras drogas como la marihuana o la cocaína.

¿Cómo hacemos para identificar a un adicto en la familia?

Los padres debemos aprender a identificar las señales asociadas al consumo de drogas en nuestros hijos:

  • Cambio de amistades, comportamiento rebelde, constantes actividades fuera de casa, cambios en los hábitos de alimentación y sueño, agresividad sin motivos. Si antes le gustaba compartir y de repente empieza a aislarse, a encerrarse en su habitación con llave.
  • Utiliza perfumes o inciensos en la habitación (para enmascarar o eliminar el olor del cigarrillo o marihuana).
  • Cortes o restos de papelitos u otros objetos que puedan utilizar para drogarse.
  • Al volver de alguna fiesta huele a mucho perfume y se cepillan constantemente los dientes.
  • Tienen los ojos rojos o muy brillosos, como si estuvieran con fiebre.
  • Algunas drogas, al bajar su efecto, producen crisis de ansiedad, ataques de pánico, depresión. Otras, aceleran el ritmo cardíaco y le cuesta ventilar, siente que no puede respirar, le duele el pecho.
  • Habla cosas sin sentido o desconectadas de lo que el resto está hablando.
  • Pierde la noción del tiempo, piensa que han pasado 5 minutos, pero en realidad ¡ya pasaron 5 horas!

¿Cómo podemos ayudar?

Lo más importante es actuar con calma. Las adicciones constituyen una enfermedad. ¿Castigaríamos a quien nos dice que está enfermo? No, ¿verdad? Lo primero es dialogar con calma. Hacerle entender que no estamos para acusar o juzgar, sino para ayudarlo/a en lo que necesite. Preguntarle qué le pasa, qué lo llevó a tomar esa decisión. Que acepte la necesidad de una ayuda profesional y recurrir a uno.

Drogas y adolescentes

¿Qué es lo más difícil en ese proceso de desintoxicación y rehabilitación?

Primero, que acepte que tiene una adicción. Luego, que acepte la ayuda. Si estas 2 instancias se logran, la decisión de dejar una adicción está tomada, pero aún así, lo más difícil es el Síndrome de Abstinencia, que es un conjunto de reacciones físicas o corporales que ocurren cuando una persona deja de consumir sustancias a las que es adicta.

Los síntomas pueden variar en intensidad y características según el tipo de droga consumida, pero se puede decir que existen ciertos trastornos que en mayor o menor medida se dan: ansiedad, irritabilidad, alteraciones del sueño y sobre todo, lo que se llama ‘craving’ o el deseo de consumir la droga (síntoma psicológico).

¿Qué es necesario para que el adicto se recupere y se reinserte a la sociedad?

Lo primero es entender que no existen "curas" rápidas o mágicas. Superar una adicción es un proceso. La aceptación del problema es parte esencial.

El tratamiento de las adicciones debe ser integral, sistémico y estratégico, abordando los niveles: personal, familiar, laboral, social, etc. El adicto debe practicar la abstinencia y empezar a generar cambios internos (forma de pensar, sentir y actuar) y cambios externos (cambiar el entorno inmediato).

Las adicciones causan una desconexión con la realidad espiritual interior, las personas adictas tienen una permanente sensación de vacío, que es la que finalmente las lleva a recaídas y a nuevas dependencias. Por eso, para que la persona pueda, una vez que termine su proceso de recuperación, reinsertarse a la sociedad, debe reconstruir ese espacio interior espiritual y otorgarle sentido a su vida.

  • Aprender a maravillarse con las cosas simples.
  • Aprender a relacionarse y compartir con los demás, hacer cosas por otros.
  • Valorar lo cotidiano, las rutinas con la familia, los amigos, las pequeñas cosas.
  • Recuperar la capacidad de jugar y expresar sentimientos.
  • Desapegarse de las cosas materiales como una fuente de seguridad o satisfacción personal o como la medida de éxito que nos define como persona.
  • Mantenerse ocupado, aprender una nueva habilidad o arte, practicar actividad física.

Toda reinserción social de un adicto comienza con la propia familia y personas cercanas que le demuestren su apoyo y lo ayuden día a día, paso a paso. No juzgar a la persona por sus errores será básico para su reinserción en la sociedad de manera natural. No olvidemos, que lo que debe hacer es nada más y nada menos que “recuperar su propia vida”.

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