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... molestias de las várices en verano - Dr. Oscar Esquivel Ortigoza – Flebólogo »

Las venas de las piernas son las responsables de que la sangre ascienda hasta el corazón. Para lograrlo, disponen de un sistema de válvulas que envían el flujo sanguíneo hacia arriba, pero el calor hace que se dilaten los capilares y se produzca la pesadez, con tendencia a acumular líquidos en las piernas (edema). Estos motivos son los que llevan a pensar que en verano muchas veces se producen más patologías de várices, pudiendo esta dilatación desaparecer o no tras los calores estivales, o volverse permanentes.

Causas de la aparición de várices

Entre las principales se destacan:

  • Las válvulas congénitamente defectuosas, si se trata de várices primarias. Si las válvulas no funcionan correctamente, la sangre se acumula en la vena provocando su hinchazón.
  • La tromboflebitis provoca el mismo efecto. En este caso, son trombos o coágulos, dificultan la circulación. Esta situación puede darse, por ejemplo, tras prolongados períodos de reposo en cama.
  • El embarazo; por lo general, las várices que aparecen durante el período de gestación son secundarias y tienden a desaparecer entre 2 y 3 semanas después del parto.
  • La obesidad, el sobrepeso y la vida sedentaria también aumentan la presencia de las várices.

Síntomas

Las manifestaciones clínicas más comunes son: pesadez de piernas, aparición de várices con venas visibles, edema, hinchazón, aparición de dolor, calambres, sensación de entumecimiento. En fases más avanzadas, pueden aparecer úlceras venosas, dermatitis ocre (oscurecimiento de la piel), o el sangrado en várices complicadas.

Disminución de las molestias de las várices en verano

Tipos de várices

  • Várices superficiales: es el tipo más frecuente. Conocidas como telangiectasias o arañas vasculares; son várices finas, muy visibles, que suelen causar preocupación. No suelen tener mayor significación patológica y se trata de un problema principalmente estético, no suele provocar problemas de oscurecimiento o de dermatitis, ulceraciones o flebitis.
  • Várices tronculares: pueden presentar diferentes grados de dilatación y son las várices propiamente dichas; venas dilatadas y que pueden ser más o menos visibles.

Medidas para aliviar los síntomas en verano

  • Utilizar medias de compresión, ya que ayudan a impulsar la sangre desde los capilares hasta el corazón.
  • Evitar las horas de máximo calor porque producen un efecto vasodilatador intenso y prolongado.
  • Aplicar duchas de agua fría en las piernas.
  • Evitar permanecer de pie durante mucho tiempo.
  • Realizar masajes suaves en sentido ascendente con geles o cremas de efecto frío.
  • Acostarse y elevar las piernas, tras largos períodos sentados o de pie, y antes de dormir.
  • Si se está cerca de la playa, se pueden realizar paseos a la orilla del mar o río, ya que el agua fresca activa la circulación y mejora la sensación de piernas cansadas.
  • Evitar el sobrepeso, la obesidad y la vida sedentaria.
  • No usar ropa demasiado ceñida.
  • Utilizar zapatos cómodos, evitando en lo posible los tacones altos y el calzado plano.
  • Utilizar protección solar todo el año, ya que ayuda a reducir la extravasación sanguínea.

Tratamientos quirúrgicos y láser

  • Cirugía convencional: se realiza la intervención en una sola sesión, con microincisiones, obteniendo la remoción de las venas varicosas, con una anestesia local más sedación y recuperación rápida.
  • Microcirugía venosa: es un procedimiento mínimamente invasivo que permite remover várices medianas a través de pequeñas incisiones que se realizan en la piel con una aguja, deja unas pequeñas marcas imperceptibles, ya que no se usa bisturí ni puntos de sutura.
  • Cirugía láser: consiste en introducir una fibra óptica de policarbonato en la vena enferma, que permite conducir la luz láser en su interior y así realizar la fotocoagulación de la várice, sin necesidad de ser extirpada como en la cirugía tradicional.
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