¿Qué es la disbiosis

... intestinal? - Dr. Pablo Peña - Esp. en Medicina Ortomolecular – Medicina Integrativa - Tel.: 602-050 »

Microbiota intestinal, nombre científico correcto de lo que antes se conocía como flora intestinal; es el conjunto dinámico de bacterias y otros microorganismos que viven en armonía con nosotros en: la boca, las axilas, los pies, los intestinos, en todo nuestro cuerpo.

Estas bacterias, que se cuentan por cientos de billones, son cruciales para nuestra salud. Desempeñan un papel clave en actividades importantes del organismo, desde mantener en funcionamiento el aparato digestivo hasta ayudar al sistema inmunitario en la defensa contra intrusos, como los virus que causan enfermedades.

Pero, a veces, la microbiota intestinal está alterada, una situación que los científicos denominan «disbiosis».

¿Por qué se produce la disbiosis?

Existen múltiples factores que podrían generar una disbiosis intestinal:

1- Tipo de parto: las bacterias intestinales varían según sea este por vía vaginal o cesárea. Se realizaron estudios donde se analizó la materia fecal de niños recién nacidos y el tipo de bacteria de la piel y de la vagina de la madre. En los niños nacidos en parto vaginal, se constató que su materia fecal presentaban una microbiota similar a la de la vagina de la madre, lo cual es natural, fisiológico y saludable. En cambio, cuando nacían por cesárea, presentaban una microbiota similar a la de la piel de la madre y con mayor riesgo a sufrir enfermedades como alergias, asma, obesidad, diabetes entre muchas otras patologías.

2- La lactancia materna: las bacterias intestinales de la madre, migran por pequeños canalículos linfáticos y llegan a la leche materna; cuando una madre da el pecho a su hijo está transfiriendo una gran cantidad de bacterias al mismo, por ello es muy importante que la madre tenga un intestino saludable, con una microbiota equilibrada y fuerte. Al mismo tiempo, aporta muchos beneficios que la lactancia materna dure 2 años.

¿Qué es la disbiosis intestinal

3- Alimentación: es el pilar fundamental, lo que comemos alimenta a la microbiota. Los alimentos que más gustan a estas bacterias, hongos y parásitos son los carbohidratos, ellos se encuentran en muchos alimentos que se consumen diariamente: sacarosa, almidón y lactosa; también derivados como jarabe de maíz de alta fructosa, sucralosa y sacarosa, es decir, aquellos que se encuentran en el azúcar, la harina y la leche, los alimentos procesados e industrializados y los edulcorantes respectivamente.

En consultorio suelo dar a los pacientes el siguiente ejemplo: Imagine que derrama azúcar o masitas hechas de harina, pan y leche en el piso, ¿qué ocurrirá si lo deja durante un día así? Se llenará de hormigas, cucarachas o moscas ¿Por qué? ¿Qué buscan estos bichitos? Y la respuesta es clara: carbohidratos. ¿Qué alimentos busca la Candida, el Staphilococcus, la Escherichia coli, la Giardia lamblia y el Ascaris lumbricoides? (algunos de los bichitos que pueden vivir con nosotros). Buscan estos carbohidratos, no los vemos porque son microscópicos, pero los buscan y se alimentan de ellos continuamente.

Entonces si los sobrealimentamos…

… desayunando todos los días, café con leche, pan y mermelada (incluso light, que quiere decir sin grasas y con menos calorías, pero sí con muchos azúcares),
… almorzando fideos con gaseosa y de postre chocolate,
… merendando nuevamente café con leche, pan y mermelada y
… cenando arroz blanco con tarta (la masa está hecha con almidón).
… Entonces es lógico que tendremos una disbiosis!

La idea no es dejar de consumir ninguno de estos alimentos, sino hacerlo con moderación y conocimiento. Una forma fácil de hacerlo es consumiendo solo uno de ellos al día y también hacerlo día de por medio. También cabe resaltar que los edulcorantes como sucralosa, sacarina, sorbitol, ciclamato entre otros, son químicos derivados de azúcar y colaboran con la disbiosis.

4- El estrés: el exceso de cortisol en sangre (ocasionado por el estrés) produce un descenso del sistema inmunológico, dejando el campo libre para que bacterias, hongos y parásitos se reproduzcan libremente, generando un desequilibrio en nuestro organismo.

5- Medicamentos: debemos tener mucho cuidado a la hora de usarlos, sobre todo los antibióticos, que como su nombre lo dice son “anti-bio”, es decir, matan bacterias buenas y malas, disminuyendo el sistema de defensa del organismo. Además, existen estudios científicos que demuestran que los analgésicos y anticonceptivos generan disbiosis intestinal.

6- El agua: Muchas veces el agua del grifo contiene exceso de cloro, que es un mineral utilizado en las piletas, con el fin de eliminar todo tipo de hongos, bacterias y parásitos. Pues bien, el mismo efecto ocasiona en nuestros intestinos, creando una disbiosis intestinal. Para evitar el exceso de cloro, debemos filtrar el agua del grifo y recién allí utilizarla para el consumo, la cocción de alimentos, lavado de frutas y verduras e incluso para hacer hielo.

¿Qué síntomas ocasiona la disbiosis intestinal?

Existen nuevos estudios que empiezan a relacionar la disbiosis con un gran número de enfermedades:

  • Principalmente con problemas inmunológicos como alergias, asma, atopia.
  • Enfermedades autoinmunes como artritis, celiaquía e incluso esclerosis múltiple.
  • Enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes.
  • Trastornos del sistema nervioso como depresión, síndrome de pánico e incluso migrañas.
  • También, obviamente, con enfermedades digestivas como gastritis, síndrome de intestino irritable, estreñimiento, halitosis, reflujo gastroesofágico, entre muchas otras.

¿Cómo podemos equilibrar nuestra microbiota?

Podemos combatir la disbiosis, tratando las causas que la originan.

  • Optar por el parto natural y por la lactancia materna de dos años. Previo al embarazo; una buena alimentación de la madre y un tratamiento antiparasitario y antifúngico.
  • Dieta equilibrada donde el 60% de los alimentos sean frutas, verduras, frutros secos; utilizar ka'a he'ẽ en lugar de azúcar y sal marina o del Himalaya; consumir yogur natural (con un poco de miel) 5 veces por semana y huevos caseros en el mismo número. Regular los alimentos industriales y disminuir el consumo de harinas.
  • Aprender técnicas de manejo del estrés.
  • Consumir medicamentos como antibióticos, analgésicos y corticoides solamente si es sumamente necesario y con criterios válidos para usarlos. Además, evitar los anticonceptivos, utilizando métodos como preservativos.
  • Utilizar en nuestras casas filtros de agua, que crean un efecto de barrera, evitando que el agua llegue con exceso de cloro a nuestros vasos.
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