Diagnóstico y ...

... tratamiento de la retinopatía diabética - Dr. Walter Martínez Gill – Oftalmólogo cirujano »

La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes y una de las causas principales de la ceguera. Ocurre cuando la diabetes daña a los pequeños vasos sanguíneos de la retina, que es el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo.

Cuando los niveles de azúcar en la sangre son muy altos durante largos períodos de tiempo, los pequeños vasos sanguíneos que suministran sangre a la retina pueden deteriorarse. Con el tiempo, estos vasos sanguíneos comienzan a filtrar líquidos y grasas, produciendo un edema (hinchazón). Eventualmente, una condición llamada isquemia puede ocurrir, durante la cual los vasos sanguíneos pueden taparse. Estos problemas son señales de que hay una retinopatía diabética no proliferativa (RDNP). Si los problemas de un ojo diabético no son tratados, una retinopatía diabética proliferativa (RDP) puede desarrollarse. Una obstrucción de los vasos sanguíneos debida a una isquemia puede llevar al crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anormales en la retina (neovascularización) y hacer daño a la retina, causando arrugas o un desprendimiento de retina.

Diagnóstico de la retinopatía diabética

La única manera de detectar la retinopatía diabética y de supervisar su evolución es a través de un examen ocular completo. Es importante que el azúcar en la sangre sea controlada. Si el nivel (glicemia) es irregular, causando cambios en el poder de enfoque de sus ojos, éstos van a interferir con las mediciones que el médico debe hacer para prescribir anteojos nuevos.

  • Prueba de agudeza visual:Una agudeza visual normal es de 20/20 o mejor. La ceguera legal se define como peor o igual a 20/200.
  • Examen con lámpara de hendidura:es un tipo de microscopio que se utiliza para examinar la parte frontal del ojo, incluyendo párpados, conjuntiva, esclera, córnea, iris, cámara anterior, cristalino y también partes de la retina y el nervio óptico.
  • Examen por dilatación de pupilas: unas gotas son instiladas en los ojos para ensanchar o dilatar la pupila, lo que permite a su oftalmólogo examinar más a fondo la retina y el nervio óptico para detectar señales de daño.
  • Angiografía con fluoresceína: utiliza una cámara especial para tomar una serie de fotografías de la retina, después de que una pequeña cantidad de tinte amarillo (fluoresceína) se inyecta en una vena del brazo. Las imágenes de la fluoresceína corriendo a través de los vasos sanguíneos de la retina muestran: cuáles vasos sanguíneos tienen un escape de fluidos; cuánto fluido está escapando; cuántos vasos sanguíneos están cerrados o tapados; si una neovascularización está comenzando.
  • Tomografía de Coherencia Óptica: es una exploración no invasiva con láser que proporciona imágenes de alta resolución de la retina, ayudando a evaluar su espesor. Puede proporcionar información sobre la presencia y severidad de un edema macular.
  • Ultrasonido: puede "ver" a través de la sangre y determinar si su retina se ha desprendido.
Diagnóstico y tratamiento de la retinopatía diabética

Tratamiento de la retinopatía diabética

El mejor tratamiento para la retinopatía diabética es la prevención. Un estricto control del azúcar en la sangre reducirá en forma significativa el riesgo a largo plazo de una pérdida de la visión.

Generalmente, el tratamiento no cura la retinopatía diabética ni tampoco suele restaurar una visión normal, pero puede retardar la progresión de la pérdida de la visión.


  • Tratamientos Láser: es un rayo de luz muy brillante y finamente enfocado, que pasa a través de la córnea transparente, el lente y el vítreo sin afectarlos de manera alguna. La cirugía con láser reduce nuevos vasos sanguíneos anormales y reduce la hinchazón macular. Es a menudo recomendado para personas con edema macular, retinopatía diabética proliferativa (RDP) y glaucoma neovascular. El objetivo principal es prevenir mayor pérdida de la visión, reduciendo la inflamación de la mácula.
    No es común que las personas con visión borrosa debida a un edema macular recuperen su visión normal, aunque algunas pueden experimentar mejoría parcial.
    Cuando una RDP es tratada con láser, el rayo es aplicado a todas las partes de la retina, con excepción de la mácula. Esto hace que los nuevos vasos sanguíneos anormales se contraigan, y con frecuencia impide su crecimiento en el futuro. También disminuye la posibilidad de que ocurra una hemorragia vítrea o una distorsión de la retina.
  • Vitrectomía. Durante una vitrectomía, un microscopio y otros instrumentos quirúrgicos pequeños se utilizan para extraer la sangre y el tejido cicatrizado que acompañan a los vasos anormales en el ojo. La remoción de una hemorragia vítrea permite que los rayos de luz se enfoquen de nuevo en la retina. Con frecuencia, una vitrectomía impide que haya más hemorragia vítrea, ya que remueve los vasos anormales que han causado el sangrado. La eliminación de cicatrices ayuda a la restauración de la posición normal de la retina. Para ayudar a que la retina sane en su lugar, su oftalmólogo puede colocar una burbuja de gas o de aceite en el espacio del vítreo. Es posible que se le den instrucciones de mantener la cabeza en determinadas posiciones, mientras la burbuja ayuda a que la retina sane.
  • Inyección de medicamentos (Antianiogénicos): en ocasiones, medicinas con esteroides pueden ser prescritas. En otros casos, se le puede formular un medicamento contra el factor de crecimiento endotelial vascular, lo cual es una sustancia proteínica que contribuye al crecimiento anormal de vasos sanguíneos en el ojo. El medicamento es inyectado en el vítreo; reduce la hinchazón, el escape de fluidos y el crecimiento no deseado de vasos sanguíneos anormales en la retina, y puede ayudar a mejorar la visión. Los medicamentos para el tratamiento pueden darse sólo una vez, o en un período de tiempo a través de una serie de inyecciones programadas para recibirse en intervalos regulares, generalmente cada 4 a 6 semanas.
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