Derechos de los niños ...

... y las tecnoadicciones - Lic. Claudia Colmán – Psicóloga Clínica, Psicoanalista »

En los últimos años se ha dado más protagonismo a los derechos de los niños, lo cual es bueno para tomar conciencia de sus necesidades. Me enfocaré en dos de esos derechos, para pensar sobre nuestro rol como padres y relacionarlo con la vida actual. Uno de ellos es tener una protección especial para el desarrollo físico, mental y social y otro es la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación.

Una de las funciones más importantes que tenemos como padres es proteger a nuestros hijos de los peligros, las enfermedades y los accidentes. Pero así como protegemos a nuestros hijos de los peligros físicos, debemos protegerlos de los elementos que constituyen peligros para su mente en desarrollo. En la actualidad, los niños y adolescentes están inmersos desde muy temprano en el mundo digital, en donde los padres tenemos poco acceso y mucho menos control.

Tengamos algo claro, tener celular no es un derecho de los niños. Es cierto que ya no hay vuelta atrás, los celulares, tablets, juegos electrónicos y online, redes sociales, internet y el mundo digital forman parte de nuestra vida, y de la de nuestros hijos. Tampoco hay que demonizar la tecnología, pero sí estar atentos y saber utilizarla para que sea una herramienta y no un elemento nocivo.

Los celulares no son juguetes para bebés, ni niñeras, ni calmantes de niños. Para eso existe la mirada y el contacto humano que recibe la inquietud física y mental del niño, y a través de palabras y un contacto amoroso lo trasforma en una emoción diferente.

Los niños no pueden estar varias horas al día frente a cualquier pantalla, ya sea televisión, celular o computadora. ¿Por qué no, si así se quedan quietitos, callados y no molestan? Porque los niños sanos son inquietos, charlatanes y molestosos, es decir, son activos y demandantes de nuestra atención y nuestro cuidado. Otra razón importante es porque fácilmente se vuelven tecnoadictos y sabemos que cualquier tipo de adicción es nociva. Los niños necesitan jugar, moverse, saltar. Y si los dejamos “a cargo” de una pantalla no podemos controlar todo lo que están viendo, “consumiendo”, aprendiendo. Los padres tenemos que tener más presencia e influencia en la mente de nuestros hijos que cualquier aparato electrónico.

A medida que crecen y se vuelven adolescentes los peligros aumentan, tales como el ciberbullying, el sexting, la pornografía. Seguro no dejaríamos que nuestros hijos coman algo que “podría” estar en mal estado pero, sin embargo, les damos total libertad para que metan basura en sus mentes todavía tan sensibles, en desarrollo y sin la madurez emocional para discernir y entender todo. ¿Incoherente verdad? Como padres tenemos el derecho y la obligación de saber y controlar lo que nuestro hijo menor de edad ve en su celular, con quién chatea y cómo lo hace.

Volviendo a los derechos de los niños, me referí en primer término al derecho que tienen los niños a ser protegidos en su desarrollo mental, mediante una función materna y paterna que haga de barrera entre el mundo digital (externo) y la mente del niño. El otro derecho al que hice referencia al principio, es el derecho del niño a no ser abandonado, pensándolo en este caso, como abandono desde lo emocional.

Los psicólogos, ahora no hablamos tanto de padres ausentes, sino de padres distraídos. Se ve en cualquier restaurant, sala de espera, cumpleaños, a la salida de los colegios, y seguro nos ha pasado más de una vez: en nuestras casas.

El padre o madre está con su hijo, incluso lo puede tener en su regazo o sostenerlo de la mano, pero su atención está en otra cosa, está mirando o hablando por el celular. Es cierto que a veces tenemos que atender asuntos importantes, laborales o no, y el niño debe saber esperar y entender que tenemos otros intereses aparte de él. Ese no es el tema.

Derechos de los niños y las tecnoadicciones

Sino que muchas veces prestamos más atención a asuntos banales como redes sociales, chats, videos jocosos o lo que sea que miramos en el celular, varias veces al día, de este modo aún cuando estamos con nuestros hijos, no lo estamos en realidad.




Tenga en cuenta los siguientes consejos prácticos al respecto:


  • Apagar el teléfono llegada cierta hora de la noche.
  • Dedicarle atención a lo que hacemos; si estamos corrigiendo una tarea o leyendo un cuento o escuchando su relato de cómo fue el día escolar, estar realmente presentes, no estar mirando el celular y haciendo como si estamos escuchando cuando en realidad no es así.
  • Evitar ser nosotros mismos (los padres) los tecnoadictos, es la mejor prevención para que nuestros hijos tampoco lo sean.

Lo importante es estar emocionalmente presentes y conectados con nuestros hijos, de esta forma percibimos lo que necesitan, y no me refiero al último celular, sino a cuando necesitan firmeza, escucha, ayuda, mimos, guía y/o límites. Ese es nuestro trabajo como padres, y los niños tienen derecho a tener padres o en todo caso, un adulto que cumpla esa función.

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