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Lic.Patricia Zubizarreta – Psicóloga clínica

LA BUENA SALUD EMPIEZA CON LA SALUD MENTAL

¿Qué es la salud mental?

Desde mi punto de vista, la salud mental tiene que ver con nuestro bienestar físico, mental, emocional, espiritual, psicológico y social. Afecta la forma en la que pensamos, sentimos y actuamos al enfrentar la vida. La salud mental es lo que determina la forma de manejar el estrés, de solucionar conflictos o problemas, de relacionarnos o vincularnos con los demás y de tomar decisiones. La salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia, hasta la adultez.

Uno de los problemas más comunes en el mundo de hoy

El estrés está tomando protagonismo. “Las prioridades que uno se impone para su vida, tienen como rasgo característico muchas veces el alto valor que le otorgamos a nuestro rendimiento. En nuestro trabajo, en nuestra vida familiar, en nuestros estudios, queremos como una máquina que se esfuerza por trepar a la cima, rendir al máximo.

Pero la exigencia desmedida no es el resultado de una inteligente estrategia ya que, como el motor de un automóvil, puede dañar todo el sistema, incluso cuando en el futuro solo se le pida regular.

Nos estresamos cuando no podemos afrontar lo que el medio nos solicita. Los niveles moderados de estrés pueden ser estimulantes para el cerebro, mientras que los niveles prolongados y altos de estrés pueden tener efectos negativos en la memoria y otras funciones cognitivas.

El estrés, tanto el físico como el psicológico, dispara la liberación de cortisol. Por ejemplo, la depresión mayor, es un trastorno asociado con altos niveles de cortisol.

Las consecuencias del estrés prolongado en el nivel cognitivo, incluyen afectación de la memoria y de las funciones ejecutivas disminuyendo aún más las capacidades del individuo para enfrentar las demandas del medio, creando un círculo vicioso que provoca aún más estrés” (Facundo Manes).

Con respecto a la mente

Nos educaron para creer que nuestro pensamiento, ideas, emociones y sentimientos no dependen de nosotros, como que son algo independiente, que tienen vida propia y voluntad propia.

Sin embargo, somos nosotros quienes controlamos nuestros pensamientos, emociones y acciones.

Nuestro cerebro nos pertenece y podemos usarlo como queramos y determinemos, pero por muchos años nos hicieron creer que no es así.

El día que descubrí que yo soy la responsable de casi todas las cosas que me pasan, que yo soy quién decido qué pensar, qué creer, qué sentir, y por ende, qué hacer, ese día alcancé mi libertad. Me liberé del lugar de “víctima”, viví mucho tiempo de mi vida desde ese lugar; por años creí que eran las cosas, las personas, o las circunstancias las que me hacían feliz o no. Por años me cuestioné por qué a mi me pasaban las cosas, y esa manera de ver la vida, me estaba enfermando, tanto física, como mental y emocionalmente. Me estaba enfermando porque me quitaba el poder sobre mi vida.

Creo que para llegar a ser una persona libre y sana, necesitamos empezar a mirar de forma diferente y a pensar de forma diferente.

Somos nosotros los únicos responsables de lo que pensamos y de lo que sentimos. Nadie más, mi estado de ánimo o mi humor no puede estar determinado por lo que hace o dice otra persona, por lo que pasa fuera de mí. Durante años aprendimos a pensar de una manera, pero de igual forma, podemos aprender nuevas maneras de pensar, mucho más funcionales y saludables para nosotros y nuestra vida.

La felicidad es la condición natural de la persona Cómo cuidar la salud mental

Lo que a veces cuesta es lograr deshacernos de todos los “deberías” y “tendrías que” que le han enseñado y que ha digerido en el pasado. Hacernos cargo de nosotros mismos, empieza por hacernos conscientes de nosotros mismos.

El nuevo pensamiento requiere ser consciente de sus viejos pensamientos. “Sabemos que cambiar de comportamiento automático o pensamiento automático, requiere de mucho esfuerzo (al principio).

Lo primero que tenemos que hacer es: darnos cuenta, después salir del 'piloto automático', luego ser consciente de que se está involucrando en acciones perjudiciales. También, se necesita mucha energía a nivel cerebral para armar nuevos circuitos neuronales diferentes, que nos permitan elegir cómo actuar distinto, cada vez que nos enfrentamos a aquellos estímulos (ansias, deseos, ganas) que dispararon esos comportamientos o pensamientos.

Para llevar a cabo esta estrategia, es crítico separar quién es, su identidad, de esos comportamientos que no le benefician a largo plazo. Usted no es una enfermedad, ni un problema, ni un desorden, es una persona tratando de resolver momentos molestos de los que quiere sentirse aliviado, o de cambiar pensamientos, emociones o comportamientos que no concuerdan con sus objetivos a largo plazo.

En conclusión, tiene la habilidad de definir quién quiere ser y alinear sus comportamientos con sus metas”. (Stanislao Bachrach, libro “En cambio”)

Durante toda la vida hemos aprendido los hábitos que tenemos actualmente y lo hemos hecho usándolos y reforzándolos. Si hoy se siente frustrado, amargado, herido, enojado automáticamente, es porque así aprendió a pensar durante mucho tiempo.

Aceptó ese comportamiento y no se ocupó de cambiarlo. Pero la buena noticia es que puede aprender a no ser amargado, frustrado, herido o enojado, del mismo modo que aprendió a serlo.

¿Por qué es importante la salud mental?

La salud mental es importante porque puede ayudarle a:

  • Hacer frente a los problemas de la vida.
  • Estar físicamente saludable.
  • Tener relaciones sanas.
  • Ser un aporte para su comunidad.
  • Trabajar en forma productiva.
  • Alcanzar su potencial.
  • Vivir la vida que quiere y como quiere.
¿Cómo puedo mejorar mi salud mental?

Existen algunos pasos que puede seguir para mejorar su salud mental. Estos incluyen:

  • Tener una actitud positiva. El director ejecutivo del Instituto de Psicología Positiva de Chile, Claudio Ibáñez, quien en el 2011 publicó su libro “Nuestro lado luminoso”, está de acuerdo: “El optimismo es una emoción positiva entrenable. Es posible educar y enseñar a las personas a tener una visión más positiva del futuro, y a darse explicaciones más transitorias, específicas e impersonales frente a eventos adversos. La psicoterapia positiva ayuda a desarrollar estas destrezas, que son claves frente a la depresión y trastornos de ansiedad”.
  • Llevar una dieta saludable. El cerebro se ve afectado por lo que comemos y ello también va definiendo nuestra energía, nuestro estado de ánimo, nuestras ganas, nuestra fuerza. La hipótesis es que una alimentación saludable tiene un rol importante en la salud neuronal y protegería al organismo de los procesos inflamatorios asociados con los trastornos, como la depresión, la bipolaridad y la enfermedad de Alzheimer.
  • Realizar actividad física de manera regular. Me quiero detener en el “ejercicio físico” que desde mi experiencia de vida me ayuda todos los días a sentirme bien y en armonía. Las personas que hacen ejercicio regularmente, conocen la sensación tan característica que se experimenta después del entrenamiento. “Gran parte de esa sensación tiene que ver con la producción de endocrinas, que tiene un efecto importante para calmar los dolores y modular nuestro estado de ánimo. De hecho, está comprobado que las personas que realizan ejercicios de forma constante tienen niveles más bajos de depresión, ansiedad e ira. Además, el ejercicio facilita caminos que conectan el sistema nerviso con otros aparatos, tales como el cardiovascular y el digestivo, y genera una orquesta biológica que funciona a favor de nuestra salud en general. Tanto es así, que distintos grupos de investigación ha demostrado los beneficios del entrenamiento en la reducción del riesgo de desarrollar los síntomas de distintas enfermedades que afectan el cerebro”. (Facundo Manes)
  • Mantener un buen patrón de sueño. ya que cumple funciones centrales para el desarrollo saludable del ser humano y, por ende, el trastorno del sueño no solo redunda en cuestiones ligadas al cansancio físico, sino también en un perjuicio sobre todo nuestro organismo. Sergio García, psicólogo clínico y colaborador del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, (COP) asegura que dormir bien es esencial para contar con una buena salud mental. Pero… ¿cuántas horas debemos dormir?
    • Bebés y niños: Tienen que dormir muchas horas, más de 8.
    • Entre los 20 y 50 años: Las 8 horas son necesarias y reparadoras.
    • A partir de los 50 años: Normalmente les basta con 6.
    • Sin embargo, no hay que establecer comparaciones porque cada persona es diferente en función a la etapa de la vida en la que se encuentre. Si se duerme correctamente nos sentiremos reparados y cargados de energía al día siguiente.
  • Manejar el estrés y tener una vida social activa.
  • Conectarse con los demás. Está comprobado que estar conectado socialmente nos protege contra el deterioro cognitivo.
  • Desarrollar un sentido de significado y propósito en la vida. Cuando estamos conectados a nuestro propósito y sentido de la vida, es muy difícil sentirnos vacíos, estresados, cansados. El estar alineado con nuestra esencia es muy saludable.
  • Desarrollar habilidades para enfrentar problemas
  • Meditar se comprobó que la meditación puede producir cambios en nuestro sistema nervioso central. Hay muchos estudios científicos que avalan la meditación como ayuda al bienestar físico y mental. Es una técnica que tiene multitud de finalidades, pero para dominarla, se requiere mucha práctica.
  • Obtener ayuda profesional si lo necesita. Ir al psicólogo no implica que estemos locos o tengamos un problema grave. Estos especialistas de salud mental, tratan a todo tipo de personas y por lo general, son individuos que están con sus vidas pero que por alguna razón se sienten un tanto inestables o desbordados sin saber qué hacer. La psicología nos ayuda a comprender aspectos de nuestra persona que se nos escapan al entendimiento. El mundo de las emociones es complejo, por lo que conseguir que alguien pueda traspasar la barrera del pensamiento y estabilizarlo, resulta bastante positivo para que otros puedan seguir su vida con normalidad.
  • Es importante saber que siempre se puede vivir mejor.

    Cuanto más nos comprendemos a nosotros mismos y más entendemos cómo funciona nuestra mente y cuerpo, más vamos a estar preparados para cuidarnos y ser conscientes de lo que nos pasa, y sobre todo, ser conscientes de que siempre podemos cambiar y vivir plenamente.

    La vida es demasiado corta para vivirla de manera deficiente, para conformarnos con menos de lo que podemos llegar a ser, tener o hacer.
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