Cómo cuidar la piel ...

... durante el verano?


Si durante el invierno no tomamos las precauciones necesarias en cuanto al cuidado de la piel, la nueva estación nos encontrará con una piel seca, deshidratada y más sensible que lo habitual.

Comencemos una rutina de cuidados con una buena higiene, con jabones con PH neutro o ligeramente ácido, existen también sustitutos del jabón a base de aceites para las pieles más sensibles. Para el rostro es bueno utilizar cremas, lociones, leches o geles de limpieza que serán recomendados por un profesional según el tipo de piel. Después de la higiene hay que proceder a hidratar también con productos adecuados para cada parte del cuerpo y tipo de piel, en el rostro se usará un tónico después de la limpieza.

La alimentación juega un papel muy importante, deben consumirse menos carnes rojas y más frutas y verduras crudas que aportarán vitaminas y minerales necesarias para mantener óptimas las funciones de la piel. La ingesta de líquidos debe ser de por lo menos 2 litros diarios.

DESTAQUE. Para prolongar la juventud de la piel, evitar quemaduras, manchas, y prevenir el cáncer de piel, es fundamental la protección contra los rayos UV.

El uso de protectores solares debe ser diario, durante todo el año, los dermatólogos recomendamos aquellos que tengan un factor de protección 15 o mayor, lo cual se elegirá según el Fototipo de piel (la piel se clasifica según el color y su sensibilidad a los rayos UV), las pieles más claras necesitan usar protectores con factores más elevados. El uso de ropas que cubran del sol, así como de sombreros y lentes oscuros es también muy importante, sobre todo en deportistas y personas que por su actividad laboral o de recreación pasan varias horas bajo el sol. Debe evitarse la exposición entre las 10 y 16 horas, tiempo en el cual los rayos UV llegan con mayor potencia y el daño a la piel puede ser mayor.

El sol es fuente de energía, formador de vitaminas necesarias al cuerpo y un antidepresivo natural, pero en exceso puede producir severos daños no solo a la piel sino a órganos como los riñones y los ojos. De allí la importancia de conocer las precauciones a tomar de tal manera de aprovechar sus beneficios evitando los posibles daños.

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