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Lic. Gladys C. Patiño S. - Nutricionista

Con la llegada del verano es común que nos encontremos más expuestos a la acción de la radiación solar, ya sea de manera voluntaria o realizando las actividades cotidianas.

Para conseguir una piel vitalizada, iluminada, sin manchas y joven, algunos cuidados son importantes: evitar la exposición prolongada al sol en horarios no indicados, incluir una rutina de limpieza facial, hidratar la piel, descanso adecuado y tener una alimentación balanceada.

Veamos algunos consejos útiles:

Protector solar: Se debe utilizar incluso hasta en los días nublados. Es importante utilizar el producto adecuado a su tipo de piel y el FPS indicado por su dermatóloga o cosmetóloga.

Productos adecuados para su tipo de piel: una rutina de limpieza e hidratación facial ayuda a mantener un aspecto saludable y lozano de la piel. Siempre es importante elegir productos específicos para su piel, así podrá evitar reacciones indeseadas, como el resecamiento o exceso de oleosidad.

Hidratación: De nada sirve invertir en productos cosméticos hidratantes y olvidarse de beber agua. La ingestión correcta de líquidos ayuda a equilibrar el organismo, eliminando toxinas e hidratando la piel. La cantidad de agua que debe beber una persona depende de varios factores (si es deportista, suda mucho, exposición al sol, clima caluroso). De forma general, se recomienda el consumo de 30 ml por kg/peso.

Alimentación saludable: La piel se beneficia, y mucho, de los nutrientes ingeridos por medio de la alimentación. Por eso, lo ideal es optar por una dieta rica en antioxidantes, minerales y vitaminas. Los micronutrientes son esenciales para el buen funcionamiento del sistema antioxidante, entre ellos, se destaca el zinc, el selenio, las vitaminas A, C y E, y los compuestos bioactivos, como los carotenoides y polifenoles, que ayudan a luchar contra la formación de los radicales libres. Por eso, en su plan alimentario diario no deben faltar las frutas y verduras, así como los cereales integrales y las semillas.

Cuidados de la piel en verano

Buenos hábitos: Consumir alcohol en exceso promueve la deshidratación. Mientras que el hábito de fumar acelera el envejecimiento y provoca la dilatación de los poros. Así, está comprobado que no solo hace daño a la salud, sino también a la piel.

Fotoprotección endógena o interna:

El consumo de colágeno ayuda a mantener la elasticidad de la piel, promueve una buena hidratación y firmeza, además, ayuda a reducir las manchas. Y si a esto le agregamos el betacaroteno, forman una combinación fantástica para proteger la piel del sol.

El betacaroteno es un pigmento natural responsable por los colores de algunas verduras y frutas (amarillo, naranja, rojo y verde). Lo encontramos naturalmente en la zanahoria, naranja, zapallo, melón, mamón, etc. Actúa como antioxidante ayudando a combatir los radicales libres. Así, aumenta la protección de la piel contra los rayos solares, el envejecimiento precoz y el enrojecimiento. También colabora para preservar el colágeno, la tonicidad y la elasticidad de la piel.

Pero su función no es sólo proteger la piel, también refuerza el bronceado. ¿Cómo? El betacaroteno actúa como cromóforo, tiene la capacidad de absorber los rayos UVA y UVB promoviendo la adopción de un bronceado natural sin dañar las células de la piel. Cuando consumimos alimentos o suplementos naturales a base de betacaroteno, preparamos nuestra piel para la exposición solar, para obtener esta protección lo ideal es consumirlo 1 mes antes de la exposición al sol.

La exposición solar también aumenta la velocidad de degradación de las fibras de colágeno y la elastina de la piel, tornándola vulnerable al fotoenvejecimiento con la consecuente aparición de arrugas, flacidez, piel seca y con manchas. Por eso, es tan importante para contrarrestar estos efectos. A esto se suma que el consumo de colágeno hidrolizado también presenta un efecto fotoprotector, es decir, su consumo nos protege de la acción de la radiación ultravioleta del sol.

Para obtener estos beneficios es importante consumirlo en la dosis ideal: 10 g de colágeno hidrolizado al día, con vitaminas A, C, y minerales como zinc y selenio. Esta combinación es perfecta para garantizar resultados duraderos.

Su consumo debe estar alejado de otros alimentos para evitar la competencia entre nutrientes y asegurar su máxima absorción. El tiempo de consumo recomendado es de 1 a 3 meses, y si el objetivo es el bronceado, el consumo debe ser 1 a 3 meses antes de la exposición solar.

El colágeno hidrolizado, y en especial en su forma líquida, en conjunto con el betacaroteno son sus mejores aliados para el verano, ya que ayudan a proteger la piel de la radiación ultravioleta, mantienen la hidratación, firmeza y elasticidad de la piel y, además, colaboran sinérgicamente para la obtención de un bronceado duradero sin manchas y flacidez.

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