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Lic. Noemí Brítez

El cuerpo está colonizado por millones de organismos que superan el número de sus propias células, aunque no lo crea, en una proporción de 1 a 10. La mayoría de esos organismos viven en el tracto digestivo, a este mundo microscópico se lo denomina microbiota.

Microbiota intestinal

Relevante en el ámbito de la medicina y la nutrición, puesto que más del 70 % de los microorganismos se encuentran allí y tienen gran influencia e impacto en nuestra salud. Conocida actualmente como un nuevo órgano y el mayor órgano endócrino del organismo, puesto que segrega gran número de sustancias que afectan a nuestro cuerpo. Además es conocida como un órgano integrador, porque influye sobre: el cerebro, el hígado, el páncreas, la tiroides, el sistema inmunológico, entre otros.

Funciones principales

Encargada de múltiples funciones en nuestro cuerpo: contribuye a la producción de vitaminas k, b12, biotina, ácido fólico. También está a cargo de la fermentación de hidratos de carbono no digeribles que producen una fuente de energía importante para la proliferación bacteriana y ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que producen efectos beneficiosos; esto se traduce en recuperación de energía de la dieta y favorece la absorción de iones (calcio, hierro y magnesio).

Ciertos estudios muestran que los AGCC (particularmente el butirato), tienen un efecto antiinflamatorio y parecen ayudar a impulsar la diferenciación o especialización de las células inmunitarias que ayudan a “mantener el orden”, las llamadas células T reguladoras. Y, por si fuera poco, los AGCC también podrían desempeñar un papel importante en la protección contra el cáncer colorrectal, alterando positivamente el entorno intestinal o modulando el sistema inmunitario de tal manera que acaba por reducir el riesgo de cáncer.

Cuidado de la microbiota, desde la alimentación

El chequeo intestinal

Tuvimos la experiencia de tratar a personas con varias patologías desde las más simples a las más complejas, todas ellas tenían algo en común: la DISBIOSIS INTESTINAL. Esta disbiosis se diagnostica a través del chequeo intestinal, el cual es un método rápido, accesible y fácil para evaluar el funcionamiento del intestino y la microbiota. El mismo no descarta los métodos realizados en la práctica médica diaria como: la colonoscopía, la endoscopía digestiva alta o diversos test de laboratorio de suma importancia para la prevención y el tratamiento de numerosas enfermedades digestivas.

El chequeo intestinal fue creado por el Dr. Analberto Alcaraz Liuzzi y el Dr. Pablo Peña, en base a sus conocimientos y experiencias en el campo de la medicina, inmunología y la microbiota, con el fin de conocer el estado de la microbiota intestinal y así conseguir un óptimo tratamiento en la modulación de la misma.

Alimentos con más efectos beneficiosos para la microbiota

  • El kéfir: es una bebida altamente recomendable a todas las personas, incluso si padecen intolerancia a la lactosa. Ayuda a fortalecer el sistema inmunitario, regenera la flora intestinal, posee gran poder antioxidante, diurético, digestivo y depurativo a nivel intestinal, los ácidos de su composición ayudan a equilibrar el nivel de azúcar en sangre.
  • Kombucha: es preparada a base de té, que es fermentado gracias al hongo conocido como SCOBY, acrónimo de Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast, o en español: cultivo simbiótico de bacterias y levaduras. Contiene vitaminas B y enzimas digestivas, reduce el estrés, ansiedad y mejora la memoria. Las vitaminas B también ayudan a que el cuerpo se desintoxique del exceso de estrógeno, lo que ayuda con los síntomas del síndrome premenstrual. Aumenta el sistema inmunológico.
  • Chucrut: repollo fermentado, es un tipo de alimento probiótico muy consumido principalmente en países del norte y este de Europa. Se trata simplemente de una col que ha sido fermentada de forma natural por las bacterias que generan fermentación láctica. El resultado es un alimento rico en vitamina C con acción probiótica, es decir, que estimula la proliferación de las bacterias beneficiosas de nuestra flora intestinal.
  • Sal del Himalaya o sal rosada: contiene 84 componentes esenciales que son adecuados para nuestro organismo. Es como una especie de mar primario capaz de reponer nuestros electrolitos. Previene los calambres de nuestros músculos por su contenido en magnesio, regula el sueño, antihistamínico natural, descongestionando los senos nasales, previene la aparición de las várices porque mejora la circulación, equilibra el nivel de azúcar en sangre, equilibra la excesiva acidez de las células, en especial las del cerebro.
  • Avena sin gluten:posee una completísima combinación de proteínas con siete de los nueve aminoácidos esenciales, sus hidratos de carbono son de absorción lenta, minerales como el sílice y vitaminas B y E. Es un cereal que posee avenina, una proteína de características similares al gluten (gluteninas). Excelente como fuente de energía. La inulina contenida en este alimento ayuda a la proliferación de bacterias benéficas a nivel del intestino grueso, estimula el crecimiento de las Bifidobacterium, mientras que restringe el crecimiento de bacterias patógenas potenciales tales como E. coli, Salmonella y Listeria; regula el colesterol sanguíneo.
  • Todos estos alimentos citados (que son solo algunos de los muchos que incorporamos) demuestran un alto beneficio a nivel intestinal, específicamente en la microbiota intestinal, y ayuda a mejorar la salud general de la persona. Incluyendo estos hábitos alimenticios, se llega a la conclusión de que cuidar los microorganismos que conviven en nuestro tracto intestinal, cura y previene enfermedades de toda índole.
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