La crianza desde ...

... el amor y el respeto (parte 2): en la primera etapa de la vida, lo más importante es el “bienestar” del bebé. - Lic. Patricia Zubizarreta – Psicóloga Clínica »

Lic. Patricia Zubizarreta – Psicóloga Clínica

¿Cargar al niño es sinónimo de malcriar?

Algo que nadie nos cuenta cuando estamos embarazadas, es que una vez que nace el bebé empezamos a compartir el mismo “espacio emocional” con ellos, todavía no se ha convertido en “otro” por más que ya no esté en el útero materno; a este fenómeno se lo conoce con el nombre de “fusión emocional”, lo cual significa que no hay fronteras entre el espacio emocional de la madre y el espacio emocional del niño. No es posible identificarlos separadamente.

Así que la respuesta es: tengo la creencia de que cuanto más tiempo el bebé esté pegado a la madre, más seguro y confiado se volverá. Lo que yo entiendo por la palabra “malcriar” es: no atender a las necesidades de nuestros hijos, dejarlos solos, no respetarlos. Así que, no creo que una madre que está constantemente alzando a su hijo lo esté malcriando, creo que por el contrario, le está brindando amor, seguridad y confianza.

Luego del nacimiento, donde el bebé abandona ese estado de bienestar total que le ofrece el útero materno, solamente necesita una cosa: “los brazos de su madre”, esto le ayudará a organizar la cantidad de sensaciones nuevas con las que se encuentra fuera del útero.

La crianza desde el amor y el respeto (parte 2): en la primera etapa de la vida, lo más importante es el “bienestar” del bebé.

¿Y si un niño de 2 o 3 años te pide que lo alces en brazos?

Nadie pide lo que no necesita. Si un niño le pide que lo alce en brazos, es porque lo necesita en ese momento, ya sea porque está necesitando la seguridad y contención de un adulto, porque se siente inseguro o a lo mejor no tuvo suficiente cuando era pequeño, no importa el motivo y tampoco importa si ya es grande o no parece adecuado para su edad, si lo pide es porque lo necesita.

Por suerte, el niño tiene la capacidad de pedir y solicitar algo que necesita a nivel emocional (caricias, abrazos, besos, que se lo alce en brazos, tiempo de contacto, etc.). Así mismo, los adultos deberíamos desarrollar la capacidad de leer esos mensajes, y evitar las frases del tipo: “ya sos grande para esto”, o preocuparnos porque nos parece que tiene un problema o una regresión. Esto es tan simple: “el niño pide lo que necesita”.

¿Es recomendable que el bebé duerma con los padres?

Hay familias que optan por traer al bebé a dormir a la cama matrimonial (colecho), algunas porque es más práctico o más agradable, o porque es más fácil. Existe una presión muy grande al respecto, hay teorías que dicen que eso está mal, que hay que acostumbrarlo a su cuna, para que sea más independiente o le producirán algún trauma psicológico.

Pero la respuesta es NO, no está mal que el bebé duerma con los padres, si la decisión es tomada libremente por los mismos, ya sea porque así duermen mejor o porque el bebé solo se calma cuando está con los padres, sea por lo que fuera, si la decisión es lo mejor para el bebé y los padres, entonces es la mejor. Si por el contrario, el bebé duerme mejor en su cuna, además, la cama de los padres es chica y no duermen cómodos con el bebé en el medio, y si libremente eligen que duerma en la cuna porque es lo mejor para todos, pues también es la mejor decisión.

De todas maneras, hay que tener en cuenta que cuando el bebé nace, todavía no está preparado para dar un salto al vacío, a una cuna fría y sin contacto, sin sensación de vida.

La mejor decisión es aquella que es tomada libremente y sin presiones por los padres. No hay recetas mágicas, es cuestión de que la decisión sea tomada según las necesidades del niño y de los padres, desde el amor y el respeto.

Antes se buscaba que los niños estuvieran hasta los 5 o 6 años en su ambiente familiar y ahora se los lleva al jardín ya a los 2 años para que socialicen. ¿Qué es lo mejor?

Los tiempos cambiaron, hace 50 años casi ningún niño iba a la guardería, y de igual manera aprendían a hablar, escribir, sumar y podían socializar. Hoy en día, la mayoría de las madres trabajan y necesitan dejar a sus hijos en la guardería cada vez a más temprana edad.

Un niño que ha recibido la contención emocional y las respuestas a sus necesidades básicas de seguridad y confianza con la madre o algún adulto amoroso, es un niño que aprendió la importancia del vínculo con otra persona y se siente seguro y tranquilo, así que está preparado para poder relacionarse con otros adultos y otros niños.

Sin embargo, la separación de dos personas que están unidas por un vínculo amoroso la mayoría de las veces produce intranquilidad en ambas. En la medida en que la madre muestra confianza tanto con el lugar como con las profes, el niño va a percibir esa seguridad de la madre y le resultará mucho más fácil quedarse. Es normal que los primeros días llore, ya que se produce un efecto similar al nacimiento, el niño pasa de un ambiente conocido (la casa) a uno desconocido, con personas desconocidas, olores desconocidos, ruidos y cosas desconocidas, entonces vuelve a necesitar lo mismo que necesitaba de la madre al nacer: seguridad y confianza, sólo que ahora por parte de las profesoras. Cada niño tiene su proceso y ritmo de adaptación, y es importante respetarlo; algunos al instante se sienten seguros y se integran, y otros necesitan más tiempo. Seguramente, el niño que vive esta separación de la madre, necesite un contacto físico y verbal especial para volver a tranquilizarse y sentirse seguro, y a lo mejor pida más tiempo de contacto por la tarde o por la noche.

En conclusión: Creo que cada vez que nace un niño, nace una madre y un padre. Si aprendemos a mirar a nuestros hijos desde el amor y el respeto como seres humanos, a brindarles cariño, amor, contención, caricias, a no dejarlos llorar, a alzarlos cuando necesitan, a besarlos y a decirles cuanto los amamos, estoy segura que criaremos hijos felices, seguros y confiados.

Seguinos en Facebook

revista