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Lic. Fátima Rojas Beneficios del agua en el organismo

El agua es un recurso natural esencial para la vida, es el principal y mayor componente de nuestro organismo (excepto en el caso de las células grasas), así como de la mayoría de los organismos vivos, e influye en diversas funciones y reacciones orgánicas, contribuyendo a mantener el equilibrio vital; también protege y es lubrificante para el cerebro y las articulaciones. El agua transporta los nutrientes a las células del cuerpo y se encarga de retirar de las mismas los residuos o sustancias de desechos. También ayuda a regular la temperatura corporal mediante la redistribución del calor desde tejidos activos hasta la piel y mediante el enfriamiento del cuerpo a través del sudor.

Porcentaje de agua en el cuerpo

Normalmente representa el 60% del peso corporal en hombres adultos, y es ligeramente inferior en mujeres, un 50-55%, debido a su proporción más alta de grasa corporal. El cerebro y los músculos son aproximadamente un 75% agua, la sangre y los riñones un 81%, el hígado un 71%, los huesos un 22% y el tejido adiposo un 20%. La mayor parte del agua del cuerpo se encuentra en el interior de las células (aproximadamente dos terceras partes), y el resto circula por el espacio extracelular o espacio entre las células (espacio intersticial) y el plasma sanguíneo.

Necesidad vital de agua

El cuerpo necesita agua para sobrevivir y funcionar correctamente. Las personas sólo podemos sobrevivir unos pocos días sin beber agua (dependiendo del clima, los niveles de actividad y otros factores), mientras que se puede sobrevivir sin otros nutrientes durante semanas o meses. A pesar de que el agua a menudo se trata de manera algo trivial, ningún otro nutriente es tan esencial o necesario en cantidades tan elevadas.

Consumo de agua El balance hídrico

El cuerpo pierde agua principalmente a través de los riñones en forma de orina y a través de la piel en forma de sudor. Estas pérdidas varían mucho según la ingesta de líquidos, patrón dietético, el nivel de actividad física, la temperatura y la ropa. El balance hídrico se consigue cuando las pérdidas se compensan con la ingesta de alimentos y bebidas, y con la producción metabólica de agua. No obstante, existen unos requerimientos medios que pueden cifrarse en torno a los 30 ml/kilogramo de peso/día, o aproximadamente en 1 ml por cada kilocaloría ingerida. Esto implica que una persona mayor, con un peso entre 60-70 Kg, requerirá en condiciones normales, unos 2.000-2.500 ml de agua al día.

“El agua debe considerarse como uno de los pilares de la nutrición ya que tiene una importancia extraordinaria para la salud y bienestar de las personas”

Aporte a través del consumo de alimentos

Diversos informes indican que los humanos obtenemos entre el 20% y el 25% de la ingesta diaria de agua a partir de los alimentos. Por tanto, las frutas, hortalizas y otros alimentos con un elevado contenido hídrico realizan una importante contribución a la ingesta total de líquido. Asimismo, la ingesta conjunta de otros nutrientes puede repercutir en los hábitos de consumo de líquido y en la absorción, distribución y retención de agua, todos ellos aspectos que contribuyen al estado de hidratación de la persona. Las frutas de temporada, como la sandía, la piña o el melón, son grandes fuentes de alimentación con un alto contenido en agua. Además, la fruta nos aporta un beneficio más ya que también son ricas en vitaminas, muy necesarias para el funcionamiento de nuestro cuerpo. Y por último, siguiendo con los alimentos, aumentar el consumo de verduras durante el verano, es otra buena forma de aportar cantidades de agua extra a nuestro cuerpo.

Eliminación de líquidos

Se estima en torno a los 2,6 litros diarios, que se reparten de la siguiente forma:
-1,5 litros por orina (diuresis).
-0,5 litros por evaporación de la piel (sudoración).
-0,4 litros por evaporación por pulmón (respiración).
-0,2 litros por heces (defecación).

La deshidratación

Ocurre cuando el cuerpo pierde más agua de la que ingiere, es decir, cuando el balance hídrico es negativo, está desplazado hacia la pérdida de agua. A menudo se acompaña de alteraciones en el balance de sales minerales o de electrolitos del cuerpo, especialmente de sodio y potasio. Una ingesta inadecuada de líquidos, cuando hace calor o cuando se realiza ejercicio físico, también puede agotar los niveles de agua del cuerpo. Siempre es aconsejable y conveniente para nuestro organismo beber antes de sentir sed, ya que cuando la sensación de sed aparece hemos perdido entre 1 al 3 % del peso corporal en líquidos, es decir, ya estamos deshidratados. Un punto importante a tener en cuenta es que, los niños (por no tener bien desarrollado el mecanismo de la sed) y las personas mayores (por haber perdido esa sensibilidad), suelen deshidratarse con gran facilidad en días calurosos. Al no sentir sed, no beben y los líquidos no se reponen.

Consecuencias de la deshidratación

Una pérdida de agua corporal equivalente a 1% del peso corporal normalmente se compensa en unas 24 horas: por un lado, la sed es una señal fisiológica que estimula la ingesta de agua, provocando una mayor sensación de tener que beber, y por otro, disminuye la pérdida de agua a través de los riñones. Si la pérdida supera a la ingesta es posible que se produzca una disminución del rendimiento físico y cognitivo y alteraciones en la termorregulación y de la función cardiovascular.

Síntomas de la deshidratación

La deshidratación leve puede producir síntomas como sed, dolor de cabeza, debilidad, mareos y fatiga y generalmente provoca cansancio y somnolencia. Los síntomas de una deshidratación moderada incluyen sequedad de boca, poco o ningún volumen de orina, pesadez, un pulso cardíaco rápido y falta de elasticidad de la piel. La deshidratación grave es una emergencia médica potencialmente letal, y está caracterizada por sed extrema, falta de volumen de orina, aceleración de la respiración, alteración del estado mental y piel fría y húmeda.

Características que debe reunir el agua para beberla

-Debe ser sin gas para evitar las flatulencias, salvo en casos excepcionales en los que así se prescriba para corregir dispepsias.
-No debe ser muy rica en minerales, para evitar desequilibrios hidroelectrolíticos y descompensaciones de patologías como la hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca congestiva, etc.
-Se debe tomar a una temperatura agradable. Se considera óptima entre 12-14 ºC.

Cómo reconocer si estamos bien hidratados

Existe un método muy práctico, y consiste en observar el color de la orina. Si la orina es oscura y persiste a lo largo de día significa que la concentración de desechos es alta, y por consiguiente, debemos beber más agua. Cuando la misma es clara y abundante nuestro equilibrio hídrico es adecuado. Es válido aclarar que si estamos tomando algún tipo de medicamento o complejo vitamínico el color de la orina varía, y en ese caso, el único indicador es el volumen o cantidad de orina.

Recuerde: para que las múltiples reacciones químicas que se desarrollan en nuestro organismo sean posibles, hace falta ingerir cada día suficiente agua y más en épocas de mucho calor. No hacerlo, no sólo impide el correcto funcionamiento del organismo, sino que puede provocar muchas patologías.
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