Depresión..

...como reconocerla »

La palabra depresión viene del latín depressio (hundimiento), el paciente se siente hundido con un peso sobre su existencia. La sensación de sentirse triste, decaído emocionalmente, y perder interés en las cosas que antes disfrutaba es lo que se llama depresión.

Se debe saber que la depresión es una enfermedad como puede ser la diabetes o la artritis y no es sólo una sensación de tristeza o desánimo. Esta enfermedad progresa cada día afectando sus pensamientos, sentimientos, salud física y su forma de comportarse. La depresión no es culpa de la persona que la padece, como tampoco es una debilidad de la personalidad.

No es una condición de la cual uno puede liberarse a voluntad. Es una enfermedad médica que es muy frecuente y puede afectar a cualquier persona. Sin tratamiento, una persona con depresión puede llegar al suicidio. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión pueden mejorar con un tratamiento adecuado.

Síntomas


Perder interés en las cosas que antes disfrutaba, incluyendo la actividad sexual.

Sentirse triste, decaído emocionalmente o cabizbajo.

Sentir que no tiene energía, cansado, o al contrario, sentirse inquieto y sin poder quedarse tranquilo.

Sentir como que no vale nada o sentirse culpable.

Que le aumente o disminuya el apetito o el peso.

Tener pensamientos sobre la muerte o suicidio.

Tener problemas para concentrarse, pensar, recordar, o tomar decisiones.

No poder dormir o dormir demasiado.

Dolores de cabeza.

Dolores generales por todas las partes del cuerpo.

Problemas digestivos o gástricos.

Sentirse pesimista.

Sentirse ansioso o preocupado.

Irritabilidad.

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Especial atención cuando hay…

Insomnio: al paciente le cuesta conciliar el sueño y, además, se despierta temprano y de mal talante. En algunos casos, que constituyen minoría, puede presentarse la hipersomnia (exceso de horas de sueño).

Alteraciones del pensamiento: imagina tener enfermedades de todo tipo; surgen ideas derrotistas, fuertes sentimientos de culpa, obsesiones. El pensamiento sigue un curso lento y monocorde, la memoria se debilita y la distracción se torna frecuente.

Alteraciones somáticas: por lo común surgen dolores crónicos o erráticos así como constipación y sudoración nocturna. Se experimenta una persistente sensación de fatiga o cansancio.

Alteraciones del comportamiento: el paciente tiene la sensación de vivir arrinconado, rumiando sus sinsabores. Puede estar quieto, de manos cruzadas, o explotar en violentas crisis de angustia o en ataques de llanto por motivos insignificantes. Le resulta difícil tomar decisiones y disminuye su rendimiento en el trabajo.

Modificaciones del apetito y del peso: la mayoría de los pacientes pierde el apetito y, en consecuencia, provoca la disminución de peso.

Pérdida del placer: en lo sexual, se llega a la impotencia en el hombre o a la frigidez en la mujer; también disminuye y tiende a desaparecer el contento en el trabajo, en el deporte y en los juegos y otras actividades que anteriormente le eran gratificantes.

Culpa excesiva: siente con exceso la carga de una culpa inexistente, lo cual puede desembocar en delirios.

Pensamiento suicida: los pacientes presentan una preocupación exagerada por la muerte y alimentan sentimientos autodestructivos.

Disminución de la energía: se produce un cansancio injustificado, a veces con variaciones durante el día, muy a menudo más acentuado por la mañana. Las personas afectadas suelen sentirse más fatigadas por la mañana que por la tarde.

El 56% de los pacientes atendidos en los servicios públicos de Salud Mental son mujeres.

El 23% de los pacientes tienen entre 0 y 10 años, el 19% entre 11 y 20 años y el 15% entre 21 y 30.

el 57% de los pacientes atendidos el año pasado por los establecimientos dependientes del Ministerio de Salud Pública son menores de 30 años.

La porción más grande de consultas, cerca de 2.500 personas, recibio el diagnóstico de “episodios depresivos”.

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