Límites en la ...

... educación de los hijos - Lic. Mario Torres – Psicoanalista »

El ejercicio responsable y sano de la autoridad de los padres ayuda a crecer a los niños. Pero educar no es una tarea sencilla, requiere grandes dosis de paciencia, criterio y sensibilidad, y exige a los padres ejercer una autoridad compuesta a partes iguales de firmeza y cariño.

CÓMO DECIR NO A LOS NIÑOS

Los padres tienen que aprender a tolerar a veces algún llanto o que el niño diga que no quiere hacer algo. Pero cuando se trata de algo que es beneficioso para el hijo, los padres deben mantenerse firmes, ya que eso es muy importante para su educación. De esta forma, podrá entender en algún momento que los padres lo están haciendo por su bien.

EL MIEDO A TRAUMATIZAR A LOS NIÑOS

Una de las principales preocupaciones de los padres es la de no ser demasiado estrictos para no traumatizar al niño. Los niños sólo se traumatizan cuando alguien les hace daño intencional, ya sea físico o psicológico. Pero cuando los padres le imponen una consecuencia educativa o limitan su conducta por su bien, no se traumatizarán.

Los niños no quieren que les compremos y les demos todo. Lo que de verdad quieren es que estemos pendientes de ellos y que cuando haya algo que no es correcto que hagan, no se lo permitamos. Porque a veces no tienen fuerza de voluntad y se dejan llevar por sus amigos por miedo a enfrentarse a ellos. Decir que no, es necesario y tenemos que darnos cuenta que dándoles todo lo que pidan, no les ayudamos a crecer ni les preparamos para aprender a tolerar las frustraciones que la vida cotidiana nos presenta a todos.

BENEFICIOS DE LOS LÍMITES

Límites en la educación de los hijos

Los hijos necesitan tener límites para crecer en un ambiente seguro. Los límites los protegen de situaciones peligrosas, les enseñan a diferenciar lo que está bien y lo que está mal y también los incitan a esforzarse. Las conductas y actitudes de los padres son el modelo a través del cual los hijos comprenden qué se espera de ellos. Y lo mejor es que deseen responder a esa expectativa por el amor que les transmitimos y generamos y porque entienden la norma, el límite como una experiencia beneficiosa para su vida. El beneficio es enorme: podrán construir la base de una buena autoestima y ser creativos, personas autónomas, libres, con normas y reglas incorporadas para compartir y convivir en el mundo que les toca vivir. Gracias a las normas saben quién es la autoridad de la familia y, en consecuencia, quién los cuida y protege.

CONSECUENCIAS DE LA AUSENCIA DE LÍMITES

La ausencia de normas suele llevar a situaciones frustrantes y de disfuncionalidad en los vínculos entre padres o cuidadores adultos y niños/as. Cuando el niño no adquiere, ni interioriza, las normas ni los límites en la familia y en el colegio, se encontrará con el grave problema que el mundo después acabará imponiéndoselos. El hijo que no respeta límites en casa, tampoco los respeta fuera de la misma y esto tendrá consecuencias negativas para su sociabilidad, reflejándose fundamentalmente en la escuela y en las relaciones de su grupo de iguales. Si los padres se muestran muy condescendientes y con poca firmeza o no mantienen una constancia y consistencia en la puesta de límites, los están invalidando.

ALGUNAS PAUTAS PARA LOS PADRES A LA HORA DE PONER LÍMITES

  • Muéstrese seguro pero con afecto, hable y explique según las necesidades y las posibilidades de su hijo.
  • Que exista coherencia entre papá y mamá. No es bueno que si mamá dice que no, el papá diga que sí.
  • No le dé más de una consigna por frase. Las indicaciones múltiples confunden a los niños.
  • Respete el enojo de su hijo con paciencia.
  • Sea claro y concreto en sus pedidos.
  • Sea constante en la puesta de límites. Si sus hijos perciben que el límite sólo se establece a veces, no van a cumplirlo porque no lo verán como una regla.
  • Establezca límites adecuados a la edad de su hijo.
  • Explíquele a su hijo cuáles son las reglas y las consecuencias si no las tiene en cuenta.
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