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Lic. Carolina Sosky – Nutricionista

Viendo como el coronavirus (COVID-19) ha impactado prácticamente en países de todo el mundo, las medidas preventivas cotidianas, como lavarse las manos, evitar el contacto con personas enfermas y una buena higiene, pueden ser muy útiles para reducir el riesgo de virus, bacterias y otros patógenos.

Pero los estudios también han demostrado que una dieta saludable y ciertos hábitos de estilo de vida pueden ayudar a impulsar las defensas naturales del cuerpo.

Buena alimentación

Una dieta baja en grasas y basada en plantas puede ayudar a estimular el sistema inmunológico.

El sistema inmunitario depende de los glóbulos blancos que producen anticuerpos para combatir las bacterias, los virus y otros invasores. Se ha demostrado que los vegetarianos o personas que consumen una alimentación basada en plantas, tienen glóbulos blancos más eficientes en comparación con los no vegetarianos, debido a una alta ingesta de vitaminas y una baja ingesta de grasas.

Comer una dieta baja en grasas también puede ser de utilidad. Los estudios han demostrado que limitar la grasa en la dieta ayuda a fortalecer las defensas.

Una dieta alta en grasas puede debilitar nuestro sistema inmune favoreciendo la predisposición a enfermar.

Mantener un peso saludable también puede beneficiar al sistema inmunitario. La obesidad se ha relacionado con un mayor riesgo de influenza y otras infecciones, como la neumonía.

Cómo mejorar las defensas a través de la alimentación

Vitaminas, minerales y antioxidantes

Los estudios han demostrado que las frutas y verduras proporcionan nutrientes, como el betacaroteno, la vitamina C y la vitamina E, que pueden aumentar la función inmune. Debido a que muchas verduras, frutas y otros alimentos a base de plantas también son ricos en antioxidantes, ayudan a reducir el estrés oxidativo.

Betacaroteno : es un poderoso antioxidante que puede reducir la inflamación y aumentar la función inmune al aumentar las células que combaten enfermedades. Las fuentes incluyen: batata, zanahorias y vegetales de hojas verdes.

Vitaminas C y E : son antioxidantes que ayudan a destruir los radicales libres y respaldan la respuesta inmune natural del cuerpo. Las fuentes de vitamina C incluyen: locotes rojos, naranja, frutilla, brócoli, mango, limón y otras frutas y verduras. Las fuentes de vitamina E incluyen: nueces, semillas, espinacas y brócoli.

Zinc : es un mineral que puede ayudar a aumentar los glóbulos blancos que se defienden contra los invasores. Las fuentes incluyen: nueces, semillas de calabaza, semillas de sésamo, porotos y lentejas.

Dormir bien

El cuerpo necesita dormir para descansar y repararse. Sin una cantidad suficiente de sueño, se aumenta el riesgo de desarrollar problemas de salud graves, como enfermedades cardíacas, enfermedad de Alzheimer y obesidad.

El sueño inadecuado también se ha relacionado con una función inmune reducida. Un estudio encontró que aquellos que duermen menos de cinco horas por noche tienen más probabilidades de haber sufrido un resfriado reciente en comparación con aquellos que duermen más.

Comer saludablemente va más allá de ayudarnos a conseguir una buena figura. Respetar las recomendaciones nutricionales mejora el funcionamiento del sistema inmunológico contra enfermedades respiratorias, bacterianas, víricas, entre otras.

Este enfoque de la “inmunonutrición” basado en que la dieta, entre otros factores, condiciona los mecanismos de defensa. Así como el organismo necesita energía y nutrientes, las células del sistema inmunológico los necesitan para proporcionar una adecuada función protectora.

Deberíamos tratar de incorporar más frutas, verduras, aceites vegetales, pescado y frutos del mar, y alimentos integrales, como los cereales, que está demostrado que proporcionan beneficios para la salud en general y las defensas del organismo en particular.

Además, es importante incluir también alimentos, como los yogures, los quesos o cualquier leche fermentada, ya que incluyen bacterias que mejoran el tracto intestinal y refuerzan el sistema inmunológico. Esos productos aportan probióticos, que son los microorganismos vivos que tienen un efecto beneficioso en la persona que los consume, especialmente, contra las diarreas por bacterias y virus. Los probióticos mejoran la producción intestinal de anticuerpos, que alcanza a la mucosa de los bronquios y las glándulas mamarias.

La idea de que muchos alimentos aumentan la inmunidad en la mucosa, respiratoria es muy útil en esta época de brotes de enfermedades respiratorias.

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