¿El corazón duele?

...Como identificar un infarto »

El ataque cardíaco es provocado frecuentemente por un “infarto de miocardio”, el cual tiene lugar cuando se produce una obstrucción del flujo sanguíneo en uno o más de los vasos sanguíneos coronarios que suministran sangre al músculo cardíaco. No todos los ataques cardíacos comienzan con un dolor repentino y abrumador, como el que se muestra en la televisión o las películas. Los signos y síntomas que indican un ataque cardíaco no son iguales en todas las personas. Muchos ataques cardíacos comienzan lentamente, con dolor o molestias leves, que pueden ser inespecíficas o incluso pueden ser silenciosos (o sea sin síntomas).

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Los síntomas más frecuentes son:

1. Opresión en medio del pecho

Es un síntoma bastante inequívoco de que se está sufriendo un infarto de miocardio. El dolor se debe concentrar en el centro del pecho (denominado como dolor en corbata).

2. Pinchazos señalados con el dedo

Si se puede localizar el dolor señalándolo con un dedo, las posibilidades de que se esté sufriendo un ataque se recortan.

3. Falta de aire súbita sin dolor

Que el posible infartado sufra un síntoma súbito de falta de aire sin dolor es una señal que se toma muy en consideración a la hora de certificar el ataque.

4. Sensación de mareo, lipotimia o desmayos

Otros de los síntomas asociados al infarto son que el enfermo tenga una sensación repentina de mareo acompañada de lipotimias o sensación de perdida del conocimiento y sudoración frÍa.

5. Molestias en el estómago

Un dolor en el estómago que sube hacia arriba, hacia el pecho, puede ser una señal bien clara de que se está sufriendo un ataque al corazón.

6. Dolor brusco en la mandíbula

Que el dolor del pecho se expanda hacia arriba hasta la mandíbula es muy significativo. Los especialistas se alarman cuando el paciente se señala la barbilla. Incluso puede dar dolor de dientes que debe llamar la atención cuando el odontólogo no encuentra caries que la justifiquen.

7. El brazo izquierdo engaña

Recalcan los especialistas que la creencia de que el infarto viene acompañado de un dolor localizado en el brazo izquierdo provoca malentendidos.

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Factores de riesgo NO modificables:

Edad:

La enfermedad cardiovascular es más frecuente en el hombre de más de 50 años no siendo excepcional su aparición a partir de los 30 años. En las mujeres es preponderante a partir de los 60, pero también se observa actualmente un aumento de la frecuencia entre los 40 y 50 años de edad.

Sexo:

Si bien la enfermedad no respeta géneros, en el hombre es más precoz que en la mujer. Esto es debido a la protección hormonal, durante la edad fértil de la mujer. Antecedentes familiares: existe una clara predisposición familiar en las enfermedades cardiovasculares que incluyen la hipertensión arterial, el infarto, diabetes, el colesterol y otros lípidos altos, que pueden ser parcialmente controlables con prevención y tratamientos adecuados.

Factores de riesgos PARCIALMENTE MODIFICABLES:

Diabetes:

Existen dos tipos: la primera y menos frecuente es la que tiene origen genético puro y debe ser tratada con insulina. En la segunda, que es la más común, su aparición y pronóstico dependen de varios factores controlables tales como la dieta excesiva en hidratos de carbono, el sobrepeso, y el sedentarismo. Corregir estas condiciones es fundamental para que el riesgo cardiovascular disminuya significativamente.

Hipertensión arterial:

las condiciones coadyuvantes negativas son la ingesta excesiva de sal, el sobrepeso y el sedentarismo. Respecto a la sal, los alimentos naturales contienen la cantidad suficiente para una vida normal, el agregado de la misma es solo una cuestión de costumbre, que es perjudicial. Uno de los problemas de la presión alta es que en la gran mayoría de las personas no presenta ningún síntoma.

Colesterol:

este lípido (“grasa”), que es indispensable para la vida, actualmente ha aumentado su concentración en sangre y su depósito en las arterias en forma alarmante. El niño normal tiene un colesterol total de entre 120-140 mg/ml, y el promedio de los adultos considerados sanos están por encima de 200 mg/ml. A ciencia cierta no se sabe cuál es la cifra de colesterol “normal” para los adultos, pero seguramente no debieran ser tan altas. Los estudios en pacientes con enfermedad en arterias por depósitos de colesterol demuestran que bajándolo hasta 140mg/ml se obtienen beneficios evitando la progresión de la enfermedad.

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Factores de riesgo MODIFICABLES:

Fumar:

Esta adicción aumenta diez veces la posibilidad de sufrir un infarto, además la frecuencia de tumores malignos (cáncer) en varios órganos. No sólo el que fuma se enferma, estar en un ambiente de fumadores lo convierte en un fumador pasivo y le aumenta la posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Sedentarismo:

La actividad física necesaria para prevenir las enfermedades cardiovasculares es tan simple como caminar, andar en bicicleta o nadar, en lo posible cuatro a cinco veces por semana durante 30-60 minutos.

Sobrepeso:

El exceso de peso y sobre todo la obesidad predisponen al aumento de la presión arterial, a la diabetes y al colesterol alto. La alimentación sana debe ser variada equilibrada y moderada.

Consejos

Evite el estrés. Las condiciones actuales de vida tienen un componente de estrés importante y esto aumenta las posibilidades de tener problemas cardiacos. Busque un tiempo para la relajación y el descanso. Tanto mujeres como hombres deben realizar chequeos cardiovasculares periódicos. Debe conocer sus antecedentes familiares. La única forma de saber si usted es hipertenso/a es midiendo su presión regularmente. Mídase el colesterol periódicamente. La forma natural de bajarlo es con dieta baja en grasas animales y actividad física diaria. No se automedique. Coma sano y siga la fórmula: comer poco y caminar mucho mantiene el corazón contento. Dejar de fumar no es fácil, pero es posible.

Con el asesoramiento de la Dra. María Paniagua Cardióloga Clínica Especializada en Japón y Argentina Vice Presidente de la Sociedad Sudamericana de Cardiología

Fellow American College of Cardiology

Fellow European Society of Cardiology

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