Cómo debe ser la ...

... nutrición en las diferentes etapas de la vida - Lic. Carolina Sosky – Nutricionista. Tel.: 215-033/212-055 »

La alimentación juega un papel muy importante en las diferentes etapas de la vida. Se debe prestar especial atención a los hábitos alimentarios que son adquiridos dentro del entorno familiar, pues se forman desde el nacimiento y se desarrollan en la infancia y, en particular, en la adolescencia, donde existe una mayor influencia por parte de los padres. Las costumbres nutricionales adquiridas en la niñez se modifican muy poco en los años posteriores, por lo que en la mayoría de las personas mayores son prácticamente iguales a los adquiridos en las primeras etapas de su vida. La alimentación debe adaptarse a cada etapa considerando los siguientes aspectos: sexo, gustos y/o preferencias alimentarias, nivel de actividad física.

Primera infancia

El niño cuando nace requiere de muchas calorías, por esta razón la leche materna es el alimento principal durante los primeros meses de vida. Durante el primer año, se produce un cambio constante en el número de ingesta, la cantidad y composición de los alimentos; el número se reduce paulatinamente y la cantidad por ingesta aumenta progresivamente. Asimismo, la composición de la dieta varía de manera progresiva y constante, incorporando nuevos alimentos como: carnes, pescados, huevos, cereales, frutas, verduras y lácteos a medida que el organismo desarrolla la capacidad para procesar, digerir y asimilar. En los primeros años de vida la alimentación tiene especial importancia por ser el período en el que el niño aprende a comer y se consolidan los hábitos alimentarios.

Edad escolar

Se caracteriza por el importante desarrollo intelectual y físico, por lo que es fundamental una buena planificación en la alimentación para obtener todos los nutrientes necesarios, a fin de optimizar la memoria, el aprendizaje y para las actividades físicas diarias. Se recomienda que el niño coma 5 veces al día, dando especial importancia al desayuno que estará compuesto por una porción de lácteo, cereal y fruta. Se deben incluir alimentos como las verduras, arroz, pastas, legumbres, carnes, pescados y huevos. Es conveniente evitar el consumo excesivo de azúcares (masitas, tortas, dulces, helados, etc.) e hidratos de carbono, porque pueden acarrear problemas de sobrepeso, obesidad y dentales.

Adolescencia

Aumentan los requerimientos energéticos y las necesidades de nutrientes, ya que existe una serie de cambios en el aspecto físico, hormonal, psicológico y sexual. Además, es el momento en el que se alcanza el pico de densidad ósea (estirón puberal). Se recomienda aumentar en el consumo de lácteos y derivados, carnes, pescados y alimentos ricos en vitaminas y minerales, especialmente de calcio y fósforo. Es muy frecuente el desorden de las comidas y el deseo, sobre todo femenino, por bajar de peso, lo que puede dar lugar a trastornos alimentarios, como anorexia nerviosa o bulimia. Es de suma importancia cuidar y controlar a los adolescentes, para evitar mayores inconvenientes.

¿Qué es la epigenética?

Adultos

Es el período más largo, en el cual un correcto estado nutricional es resultado de una alimentación equilibrada, que junto con una actividad física son claves para conseguir una excelente calidad de vida para prevenir enfermedades como: obesidad, diabetes, hipertensión, colesterol elevado u osteoporosis. Las necesidades nutricionales dependen de factores como: gusto y preferencias, hábitos gastronómicos y culinarios, la educación e información nutricional, las costumbres culturales, étnicas o religiosas, las circunstancias económicas, sociales, la disponibilidad de los alimentos y el clima (a mayor temperatura menor consumo de energía), las condiciones higiénicas y organolépticas y, por supuesto, la edad, el sexo, el peso, las necesidades fisiológicas especiales (embarazo, lactancia, menopausia), la actividad física (trabajos pesados, ligeros, moderados), la regulación de la temperatura corporal, las situaciones psíquicas (el estrés y otras) y la tasa o índice de metabolismo basal.

Madurez

Además de una serie de factores asociados propios de la edad, dificultad de masticación, disminución de secreciones digestivas e hipotonía del aparato digestivo, el principal problema a la hora de organizar la alimentación de los adultos mayores es que los hábitos alimentarios están muy arraigados y muchas veces son erróneos. Las necesidades nutricionales y energéticas se establecen de forma muy genérica, ya que cada persona tiene un ritmo de envejecimiento y situaciones personales diferentes. No obstante, generalmente lo que se produce es una disminución del gasto energético, por lo que las calorías totales que se ingieren también deben disminuir, sin que por ello se descuide su aporte nutritivo. El uso de productos dietéticos especiales para los ancianos, puede ser adecuado en ocasiones en las que la alimentación no es completa.

En conclusión, con una correcta alimentación no solo se cubren los requerimientos energéticos y vitamínicos necesarios para cada etapa de la vida, sino que además, permite gozar de buena salud y a su vez brinda una mejor calidad de vida y longevidad, evitando de este modo la aparición de múltiples enfermedades.

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